La carta de los economistas: el ultimátum para que América Latina deje de ser espectadora de la IA

Más de 200 economistas, incluidos 16 premios Nobel, urgen a actuar ante la IA. Para América Latina, el mensaje es claro: no más espectadores. La región necesita políticas activas y no dejar el rumbo solo al mercado.

La carta de los economistas: el ultimátum para que América Latina deje de ser espectadora de la IA

Foto: L'Odyssée Belle

Más de doscientos economistas —entre ellos dieciséis premios Nobel— han puesto sobre la mesa una advertencia que ningún directivo latinoamericano debería ignorar. La carta abierta impulsada por la Universidad de Stanford no es un manifiesto académico más: sostiene que la inteligencia artificial podría desencadenar una transformación económica más radical que la Revolución Industrial, pero en un lapso mucho más corto. Y lo que resulta más incómodo para la región: las instituciones actuales no están preparadas para gestionar esa transición. El mensaje no admite rodeos: hay que actuar ya, y no dejar que las fuerzas del mercado decidan solas el rumbo.

Para América Latina, esta carta debería leerse como un plan de acción concreto y urgente. No es una profecía lejana; los datos ya están sobre la mesa. Estudios recientes de la OCDE y el Banco Mundial muestran que la IA no está provocando despidos masivos —de hecho, la tasa de desempleo en los países miembros se mantiene en 4,9%—, pero sí está reconfigurando el contenido del trabajo. Las habilidades que se demandan cambian a una velocidad que las instituciones educativas y los sistemas de formación de la región no logran alcanzar. Un trabajo del economista Erik Brynjolfsson, director del laboratorio de economía digital de Stanford, revela que en una empresa de atención al cliente la introducción de un asistente de IA elevó la productividad media un 14%, y un 34% entre los empleados novatos. Esa mejora muestra la oportunidad, pero también expone el riesgo: los perfiles júnior son los primeros en ver cerrarse las puertas de entrada. En profesiones muy expuestas a la IA, la ocupación de jóvenes de 22 a 25 años cayó entre 6% y 16%, principalmente por una desaceleración en las contrataciones.

El doble desafío que enfrenta la región

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América Latina tiene un doble desafío. Por un lado, existe una oportunidad real de capturar ganancias de productividad adoptando la IA de manera inteligente, sobre todo en tareas repetitivas de procesamiento de información —facturación, atención al cliente básica, gestión documental— que son las primeras en automatizarse. Por otro lado, la región carece de las redes de protección social robustas que tienen Europa o Estados Unidos, y sus sistemas de reconversión laboral son débiles. Más de la mitad de los trabajadores en varios países operan en la informalidad, lo que significa que quedarían fuera de cualquier política de transición si la automatización se acelera. Los estudios realizados en España ya muestran que el impacto es desigual: afecta más a las zonas urbanas con servicios avanzados y de manera desproporcionada a las mujeres, que ocupan mayoritariamente tareas administrativas y de gestión documental, las más automatizables. La franja etaria crítica está entre los 35 y 50 años, justo cuando cambiar de sector es más costoso.

Para los ejecutivos latinoamericanos, la lección es contundente. Ignorar la señal sería riesgoso. La carta de los economistas sugiere que los próximos años serán decisivos, y esperar a que el impacto se materialice deja poco margen de maniobra. En un contexto donde el costo de implementar soluciones de IA sigue bajando —los modelos de lenguaje y las plataformas de automatización ya están al alcance de muchas pymes—, las empresas que no se preparen para redefinir sus procesos y recualificar a su gente quedarán rezagadas.

No basta con adoptar: hay que construir ecosistemas propios

La región no puede limitarse a ser una consumidora pasiva de tecnología desarrollada en otros hemisferios. La carta de los economistas llama a construir políticas públicas y barreras de protección que orienten la tecnología hacia un beneficio colectivo. Eso implica, para los líderes empresariales, impulsar programas de formación continua que permitan a los trabajadores moverse hacia tareas de mayor valor —donde la IA complementa, no reemplaza— y presionar por regulaciones inteligentes que incentiven la inversión en capital humano. La pregunta que queda abierta para cada junta directiva en la región es: si el cambio es inminente y más rápido que la Revolución Industrial, ¿estamos construyendo ya los mecanismos de adaptación o estamos dejando que la marea nos arrastre?

El ultimátum está sobre la mesa. La historia de América Latina está llena de oportunidades perdidas por llegar tarde. Esta vez, el costo de ser espectador podría ser la exclusión de una transformación que definirá las próximas décadas.

Fuentes

  1. La carta de los economistas sobre la IA: ¿qué significa para América Latina?
  2. Impacto económico de la inteligencia artificial en América Latina ...
  3. Cientos de economistas advierten sobre impacto económico de la IA y el ...
  4. Acelerar la IA en América Latina: Cómo cerrar la brecha en la creación ...
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Turing magazine

Equipo editorial de Turingmag. Cobertura institucional sobre inteligencia artificial para ejecutivos y directivos en Latinoamérica.