Trump apuesta a la velocidad en IA y deja a América Latina frente a un dilema

EE.UU. rechaza frenar el desarrollo de IA para no ceder ante China. El estudio de Cambridge revela tres narrativas en pugna. ¿Dónde queda la región?

Trump apuesta a la velocidad en IA y deja a América Latina frente a un dilema

Foto: Daniel Torok / Public domain

El presidente de Estados Unidos fue contundente: su país debe seguir siendo el líder global en inteligencia artificial y no tiene intención de reducir el ritmo para complacer a quienes piden cautela. La respuesta llegó después de que el CEO de Anthropic, la empresa creadora del modelo Claude, sugiriera frenar el desarrollo de esta tecnología. Trump desestimó la idea con un argumento geopolítico simple pero poderoso: "Lideramos frente a China, quiero que siga siendo así".

La postura no es un simple desaire a una compañía del sector. Es la confirmación de una estrategia que prioriza la competencia por encima de la precaución. El 21 de enero de 2025, Trump anunció una inversión de 500 mil millones de dólares en infraestructura de IA en suelo estadounidense, un proyecto que involucra a OpenAI, Oracle y SoftBank. En esa lógica, la velocidad de desarrollo es un activo de seguridad nacional: cada mes de espera es tiempo que China puede aprovechar para acortar distancias.

Un estudio publicado en la Review of International Studies por investigadores de la Universidad de Chemnitz y la Universidad de Duisburg-Essen ilumina lo que está en juego. El análisis reconstruye las narrativas de IA de las tres potencias centrales del orden global emergente: Estados Unidos, China y la Unión Europea. La conclusión refuerza la expectativa de una intensificación de la "carrera de IA" entre Washington y Pekín por el liderazgo mundial, mientras que Bruselas aparece más como espectadora de esta disputa geopolítica, aunque aspira a liderar el desarrollo de normas y estándares internacionales.

Patrocinado Advertisement

Lo interesante del trabajo académico es que no se limita a describir quién va ganando. Examina cómo cada potencia construye relatos sobre la IA, cómo percibe las aspiraciones de los demás y qué objetivos declara al competir. Esos relatos, sostienen los autores, son centrales para entender el margen real de cooperación y conflicto internacional en esta tecnología. Y hay un hallazgo que pocas veces aparece en los titulares: la búsqueda de estatus, no solo de capacidades técnicas, es un motor posible de la competencia.

El precio de la velocidad

Para América Latina, esta dinámica tiene un efecto concreto que los ejecutivos de la región deberían observar con atención. Cuando dos potencias deciden acelerar al mismo tiempo, los países que no producen la tecnología de punta quedan en una posición incómoda: son consumidores de un mercado definido por otros, con reglas que llegan después de los hechos.

En ninguna de las tres narrativas aparece hoy la región como protagonista. No es un jugador en la carrera por el liderazgo global y tampoco participa activamente en la definición de normas internacionales. Pero sí es un campo de adopción temprana: las empresas latinoamericanas ya utilizan modelos estadounidenses para automatizar procesos, atender clientes y analizar datos, y cada vez más compañías locales trabajan con infraestructura que depende de decisiones tomadas en Washington o Pekín.

En la región, la estrategia de China es real y crece de forma silenciosa, con inversiones en conectividad, centros de datos y partnerships en industrias estratégicas. Estados Unidos, por su parte, condiciona cada vez más el acceso a su tecnología a consideraciones geopolíticas. Para un CTO o un gerente de innovación en México, Brasil o Colombia, esto significa que la elección de un proveedor de IA ya no es solo una decisión técnica: es una decisión de posicionamiento frente a un mundo que se divide en bloques.

La opción europea como referencia

El estudio de Cambridge describe a la UE como un actor que, sin competir en velocidad, intenta liderar en reglas. Su enfoque regulatorio —el AI Act, que clasifica los usos de la IA según su nivel de riesgo— es la apuesta de un continente que no puede ganar la carrera de capacidad bruta pero sí puede marcar el estándar de confianza.

Para América Latina, esa tercera vía debería resultar más atractiva de lo que parece a primera vista. La región no tiene los recursos para igualar a los gigantes, pero sí tiene una oportunidad real si trabaja en definir sus propios estándares de adopción —como Brasil, que avanza en su marco regulatorio de IA—, en lugar de importarlos pasivamente de cualquiera de los dos bloques. El riesgo de no hacerlo es claro: las normas se escribirán en Washington y Pekín, y las empresas latinoamericanas las recibirán como se recibe el clima: sin capacidad de negociación.

Entre Estados Unidos y China, la carrera seguirá acelerando, y cada anuncio de inversión profundiza la brecha de escala. Mientras tanto, la pregunta para los ejecutivos latinoamericanos ya no es si la IA transformará sus industrias, sino bajo qué reglas y con qué proveedores quieren que ocurra esa transformación. La decisión, hoy, parece lejana. En la práctica, se está tomando con cada contrato de software que se firma.

Fuentes

  1. Trump: Estados Unidos debe seguir siendo el líder global en inteligencia artificial - Informat.ro
  2. Trump rechaza la idea del CEO de Anthropic sobre frenar el desarrollo de la IA: "Lideramos frente a China, quiero que siga siendo así"
  3. Competencia entre grandes potencias por el liderazgo global en inteligencia artificial (IA): Reconstruyendo las narrativas de IA de Estados Unidos, China y la Unión Europea
Shalem Pérez

Escrito por

Shalem Pérez

Desarrollador fullstack

Developer que habla humano. Conoce el código por dentro pero prefiere explicar lo que hace la tecnología a lo que dice el código. Especialista en herramientas de IA, flujos de automatización y tendencias que están redefiniendo cómo trabajamos y construimos. Si existe una nueva herramienta de IA, Shalem ya la probó — y tiene una opinión sobre ella.