Radar Anthropic apuesta fuerte por la ciencia con Claude Science
Anthropic presenta Claude Science, un agente autónomo para biología computacional y fármacos. La herramienta, que ya busca competir con DeepMind, podría redefinir la investigación en Latinoamérica.
Anthropic acaba de dar un paso que promete cambiar el ritmo de la investigación científica. La compañía presentó Claude Science, un agente de inteligencia artificial autónomo diseñado para apoyar la biología computacional y el desarrollo de fármacos. No es una simple actualización: la empresa lo eleva al mismo nivel que sus productos estrella, Claude Code y Claude Cowork, y lo posiciona como uno de los lanzamientos más estratégicos del año.
Para ponerlo en contexto, hasta ahora Anthropic ofrecía plugins científicos bajo el nombre “Claude for Life Sciences”, pero Claude Science es un producto completo. Puede ejecutar código en clústeres informáticos potentes, interactuar con bases de datos de genética, química y proteínas, y priorizar la reproducibilidad de los resultados. Según Eric Kauderer-Abrams, director de ciencias de la vida de Anthropic, la misión de la empresa es desarrollar IA que sirva al bienestar humano, y cree que la mayor oportunidad para lograrlo está en las ciencias de la vida.
La jugada no es casual. Durante una década, Google DeepMind fue el referente indiscutible de la IA científica, coronado con un Nobel de Química por AlphaFold. Pero en los últimos meses, la frontera se ha movido. La capacidad de Claude para programar de forma autónoma —un caso de uso cada vez más central en la investigación— ha dejado a DeepMind intentando ponerse al día. Anthropic, en cambio, tiene un CEO con doctorado, Dario Amodei, y acaba de sumar a John Jumper, el cerebro detrás de AlphaFold, a su equipo.
¿Qué puede hacer Claude Science?
La herramienta está diseñada para trabajar como un asistente de investigación de alto nivel. En una demostración reciente, Alexander Tarashansky, quien lideró el desarrollo de Claude Science, mostró cómo el sistema identificó de forma autónoma nuevos candidatos a fármacos para la fenilcetonuria, una enfermedad genética rara. El físico de Harvard Matthew Schwartz estimó, basándose en su trabajo con Claude Code, que el modelo Opus 4.5 de Anthropic equivale en capacidad a un estudiante de posgrado de segundo año.
Claude Science no solo escribe código: ayuda a los científicos a ejecutarlo en infraestructura computacional de alto rendimiento, algo que muchos laboratorios encuentran difícil de gestionar. Además, da prioridad a que cada figura o resultado pueda rastrearse hasta su origen, facilitando la verificación y validación. Para un investigador que no es ingeniero de software, esta integración puede marcar una diferencia enorme en productividad.
Implicaciones para América Latina
Para las instituciones y empresas de la región, esto abre un escenario con dos caras. Por un lado, la posibilidad de acceder a un agente de IA que acelera el descubrimiento de fármacos podría ser transformadora en un contexto donde los presupuestos de I+D son limitados y las enfermedades desatendidas son una realidad cotidiana. Un laboratorio universitario en Brasil o una startup biotecnológica en México podrían, en teoría, delegar tareas complejas de análisis genético o modelado molecular a Claude Science sin necesidad de invertir en infraestructura propia.
Pero también hay riesgos. La dependencia de una plataforma externa —cuyo costo aún no se ha detallado para América Latina— podría acentuar brechas existentes. Anthropic afirma que se acerca a su primer trimestre rentable, y grandes contratos farmacéuticos podrían alejar el producto de los equipos académicos con presupuestos ajustados. Para un instituto de investigación pública, la pregunta no es solo si la herramienta funciona, sino si será accesible cuando la demanda commercial suba.
La apuesta de Anthropic no se detiene en vender la herramienta. La compañía anunció que usará Claude Science para investigar fármacos candidatos para enfermedades raras y desatendidas, buscando aprender de su propio producto mientras contribuye científicamente. Es una jugada que combina altruismo, marketing y una señal clara: la frontera de la IA científica ya no es solo de DeepMind. Para quienes toman decisiones en el ecosistema científico y tecnológico de la región, el momento de entender qué puede hacer esta tecnología y cómo integrarla es ahora.