Amazon contradice su Climate Pledge con un centro de datos a gas en Texas

Amazon planea un centro de datos en Texas que emitiría 33 millones de toneladas de CO2 al año. Para América Latina, la señal de alarma es clara: la expansión de la IA sin reglas energéticas sostenibles puede convertirse en una bomba climática.

Amazon contradice su Climate Pledge con un centro de datos a gas en Texas

Foto: BENOIT LAMARCHE

El costo oculto de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial avanza a una velocidad que pocas industrias pueden igualar. Pero lo que no se dice con suficiente fuerza es que cada entrenamiento de modelo, cada inferencia y cada consulta a un chatbot tiene un precio energético que está reconfigurando el mapa de emisiones globales. El último campanazo llega desde Texas, donde Amazon ha anunciado un centro de datos en Pecos County que incluirá su propia planta de gas natural. Según los reportes, esa central estaría autorizada para liberar hasta 33 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Una cifra que supera las emisiones de cualquier planta de carbón o gas en Estados Unidos.

Lo notable es que Amazon fue uno de los primeros gigantes tecnológicos en firmar el Climate Pledge en 2019, comprometiéndose a alcanzar cero emisiones netas para 2040. Pero la realidad operativa ha golpeado la promesa: las emisiones de la compañía crecieron un 16% el año pasado, impulsadas precisamente por la demanda eléctrica de la inteligencia artificial. Un portavoz de Amazon justificó el movimiento señalando que “el mundo se ve diferente ahora que cuando cofundamos el Climate Pledge”, aunque insistiendo en que el compromiso sigue vigente. La contradicción es tan evidente como incómoda: la tecnología que promete eficiencia y progreso se está alimentando de combustibles fósiles.

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Un estudio académico publicado en Frontiers in Sustainability en 2024 modeló las emisiones de CO2 de los centros de datos en Estados Unidos y concluyó que, sin políticas de mitigación, las emisiones podrían dispararse de forma exponencial. La academia advierte, pero la industria acelera. Y aquí es donde América Latina debe detenerse a observar con atención.

El boom latinoamericano sin brújula ambiental

Su propio momento de fiebre por los centros de datos lo atraviesa la región, mientras países como Chile, Brasil y México compiten por atraer inversiones millonarias de Google, Microsoft y Amazon Web Services para instalar infraestructura cloud, seducidos por tarifas eléctricas aún competitivas y marcos regulatorios que recién comienzan a desarrollarse. Pero lo que el caso de Amazon en Texas revela es que, sin exigencias ambientales claras, esos mismos centros de datos podrían replicar un modelo contaminante.

Los ejecutivos latinoamericanos enfrentan hoy una pregunta que muchos prefieren no formular: ¿están evaluando solo el costo energético inmediato, o también el riesgo reputacional y normativo que se avecina? Gobiernos como el de Nueva York ya han paralizado la construcción de nuevos centros de datos por el impacto en las tarifas eléctricas. Latinoamérica no está exenta de ese escenario. La opinión pública y los inversores institucionales comienzan a exigir transparencia ambiental, y quienes apuesten por soluciones basadas en combustibles fósiles podrían ver su licencia social para operar severamente cuestionada.

Instalar una planta propia en Texas es una decisión de Amazon que también revela una estrategia: evitar presionar la red eléctrica local, algo que en ciudades latinoamericanas con infraestructura frágil podría incluso presentarse como un argumento de venta. Pero esa solución privada, basada en gas natural, no resuelve el problema climático global.

El dilema de fondo

No se trata de detener la expansión de la inteligencia artificial. Eso sería tan ingenuo como irreal. La disyuntiva real es a qué costo ambiental y con qué reglas se permite esa expansión. Para las empresas de la región, la lección del caso Amazon es clara: construir infraestructura de IA sin un plan energético sostenible no es solo una decisión técnica, es una apuesta que puede comprometer su futuro en un mercado cada vez más vigilante.

¿Están los líderes latinoamericanos dispuestos a cruzar esa línea? La historia reciente muestra que el costo de no hacerlo puede ser mucho mayor que el de regular a tiempo.

Fuentes

  1. El dilema climático de la IA: Amazon y la lección para LatAm
  2. Amazon y su centro de datos para IA: polémica ambiental
  3. El impacto ambiental de la IA en Google y Amazon pone en jaque sus metas climáticas
Redacción

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Redacción

Turing magazine

Equipo editorial de Turingmag. Cobertura institucional sobre inteligencia artificial para ejecutivos y directivos en Latinoamérica.