El dilema climático de la IA: Amazon y la lección para LatAm

El proyecto de centro de datos de Amazon en Texas podría emitir 33 millones de toneladas de CO2 al año, más que cualquier planta en EE.UU. Para América Latina, la expansión de la IA sin regulación ambiental es una advertencia que no puede ignorarse.

El dilema climático de la IA: Amazon y la lección para LatAm

Foto: Red Shuheart

[1] La inteligencia artificial está transformando industrias, pero su infraestructura tiene un costo ambiental que empieza a ser imposible de ocultar. El caso más reciente es el de Amazon: el gigante tecnológico planea instalar un centro de datos en Pecos County, Texas, que incluirá una planta eléctrica propia alimentada con gas natural. Según reportó The New York Times, esa planta estaría autorizada para liberar 33 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, una cifra que la convertiría en la mayor fuente de contaminación climática en Estados Unidos, superando a cualquier otra central del país.

[2] Profunda es la ironía. Amazon fue uno de los primeros en firmar el Climate Pledge en 2019, comprometiéndose a alcanzar cero emisiones netas para 2040. Sin embargo, sus emisiones de carbono aumentaron 16 % el año pasado, impulsadas precisamente por la demanda energética de la IA. Un portavoz de la compañía justificó el proyecto afirmando que “el mundo se ve diferente ahora que cuando cofundamos el Climate Pledge”, aunque sostuvo que “el compromiso no ha cambiado”. La contradicción es evidente: la tecnología que promete eficiencia y progreso está siendo alimentada por combustibles fósiles.

El costo ambiental de la inteligencia artificial

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[3] El caso de Amazon no es un hecho aislado. Varias empresas tecnológicas están impulsando la construcción de plantas de gas natural para sostener sus centros de datos, y las consecuencias ya se miden en los balances de carbono y en la opinión pública. Un estudio académico publicado en Frontiers in Sustainability (2024) modeló las emisiones de CO2 de los centros de datos en Estados Unidos utilizando inteligencia artificial, proyectando que, si no se adoptan estrategias de mitigación, las emisiones podrían crecer de manera exponencial. La investigación propone políticas como la integración de energías renovables, la optimización de la eficiencia energética de los servidores y la implementación de impuestos al carbono como herramientas para frenar esa tendencia.

[4] Un contraste peligroso subraya la brecha entre el modelo predictivo del estudio y la realidad constructiva de Amazon: mientras la academia advierte, la industria acelera. Y aquí es donde América Latina debe prestar atención.

Lo que América Latina no puede ignorar

[5] Vive la región su propio boom de centros de datos: países como Chile, Brasil y México atraen inversiones millonarias de Google, Microsoft y Amazon Web Services para instalar infraestructura cloud, seducidos por energía relativamente barata y marcos regulatorios aún en desarrollo. Pero el caso texano enciende una alarma: sin regulaciones ambientales estrictas que exijan fuentes limpias y límites de emisiones, los centros de datos latinoamericanos podrían replicar el mismo modelo contaminante.

[6] Los ejecutivos locales deben preguntarse si están evaluando solo el costo energético inmediato o también el riesgo reputacional y normativo a mediano plazo. Gobiernos como el de Nueva York ya han detenido la construcción de nuevos centros de datos por su impacto en las tarifas eléctricas; Latinoamérica podría no estar lejos de ese escenario si la opinión pública y los inversores comienzan a exigir transparencia ambiental.

[7] También revela un movimiento estratégico la decisión de Amazon de instalar una planta propia en Texas: evitar presionar la red eléctrica local, algo que en ciudades latinoamericanas con infraestructura frágil podría ser un argumento de venta. Pero esa solución privada, basada en gas natural, no resuelve el problema climático global.

[8] Un verdadero dilema no es si la inteligencia artificial seguirá expandiéndose – eso es inevitable – sino a qué costo ambiental y con qué reglas. Para las empresas de la región, la lección del caso Amazon es clara: construir infraestructura de IA sin un plan energético sostenible no es solo una decisión técnica, es una apuesta que puede comprometer su licencia social para operar. ¿Están los líderes latinoamericanos dispuestos a cruzar esa línea?

Fuentes

  1. El centro de datos planificado de Amazon podría convertirse en el mayor contaminante climático de EE. UU.
  2. Pronóstico de las emisiones de CO2 de los centros de datos de EE. UU. utilizando modelos de IA: estrategias de reducción de emisiones y recomendaciones de políticas
Redacción

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Turing magazine

Equipo editorial de Turingmag. Cobertura institucional sobre inteligencia artificial para ejecutivos y directivos en Latinoamérica.