Opinión La polarización de los semiconductores: la advertencia que América Latina no puede ignorar
Mientras AMD crece 77% en data centers, Navitas se hunde. La brecha en chips para IA expone la dependencia de la región y la urgencia de desarrollar capacidades locales.
La industria de los semiconductores para inteligencia artificial está experimentando una fractura que no solo define el futuro de la tecnología, sino que también traza una línea sobre la mesa para los tomadores de decisiones en América Latina. Mientras unos actores consolidan su dominio con cifras récord, otros se desploman en un entorno que premia la escala y castiga la especialización sin respaldo. Esta polarización no es una curiosidad de mercado: es una advertencia directa para quienes dependen del hardware importado para sostener sus operaciones de IA.
La brecha que se ensancha
Los datos recientes reflejan un contraste que no deja espacio para la ambigüedad. Advanced Micro Devices reportó ingresos totales por 5.380 millones de dólares en el trimestre cerrado en marzo de 2026, con un segmento de centros de datos que creció un 39% interanual. La compañía ha destinado más de 10.000 millones de dólares a escalar capacidades de empaquetado avanzado en Taiwán, y su margen neto alcanzó el 14%. En los últimos ocho trimestres, AMD acumuló un crecimiento del 77%.
En la vereda opuesta, Navitas Semiconductor, especializada en circuitos de potencia con nitruro de galio y carburo de silicio, registró un margen neto negativo del 393% y vio caer sus ingresos un 58% en el mismo período. Su demanda por infracción de patentes presentada por Wolfspeed añade presión a una situación financiera ya crítica. La divergencia no es casual: responde a dos estrategias distintas frente a la demanda de chips. AMD apostó por los aceleradores de IA y los servidores, compitiendo directamente con Nvidia y Broadcom. Navitas se mantuvo en nichos industriales y de consumo que, aunque relevantes para la electrificación eficiente, no lograron capturar el torrente de inversión de los hiperescaladores.
Lecciones para América Latina
Para los ejecutivos latinoamericanos, esta dinámica tiene consecuencias concretas. La región importa casi la totalidad de los semiconductores que utiliza, tanto para centros de datos locales como para proyectos de computación en la nube. Si el mercado de chips para IA se concentra en uno o dos fabricantes dominantes —como ya ocurre con las GPUs—, el poder de negociación de los compradores latinoamericanos se reducirá drásticamente. La flexibilidad de precios, la disponibilidad de componentes y la capacidad de escalar infraestructura quedarán sujetas a las decisiones de un puñado de actores globales.
El caso de Navitas ilustra el riesgo de apostar por tecnologías de especialidad sin una base de clientes corporativos sólida. El carburo de silicio y el nitruro de galio son prometedores para la eficiencia energética, pero su adopción aún no alcanza el volumen necesario para sostener la rentabilidad. Para las empresas que planean inversiones en IA en América Latina, la lección es clara: la estabilidad del proveedor importa tanto como la especificación técnica del chip. Apostar por un jugador vulnerable puede traducirse en interrupciones de suministro, costos imprevistos y retrasos en proyectos críticos.
Frente a este panorama, la región enfrenta una urgencia que no puede postergarse. No basta con consumir tecnología; es necesario desarrollar capacidades locales de ensamblaje, diseño y mantenimiento de semiconductores. Países como México, Brasil y Costa Rica ya cuentan con bases industriales que podrían escalarse con inversión focalizada. La inteligencia artificial no es una moda pasajera: es la infraestructura sobre la que se construirán las economías de la próxima década. Depender exclusivamente de la oferta externa en un mercado que se polariza es una apuesta de alto riesgo.
Mientras AMD refuerza su posición con inversiones de capital y una hoja de ruta alineada con la demanda empresarial de IA, la pregunta que queda abierta es si esta aceleración es sostenible o si el mercado de aceleradores está alcanzando un punto de saturación que obligará a una consolidación. Para América Latina, la respuesta no está en predecir el futuro, sino en construir las bases para no quedar atrapada en la próxima crisis de suministro.