La guerra espacial de los centros de datos: Musk apuesta al espacio, Altman dice que es ridículo

Musk unifica xAI con SpaceX y apuesta por centros de datos orbitales; Altman lo descarta por inviable esta década. Mientras, un estudio revela que EE.UU. ya toca límites físicos para nuevos centros terrestres. ¿Qué oportunidades abre esto para América Latina?

La guerra espacial de los centros de datos: Musk apuesta al espacio, Altman dice que es ridículo

La rivalidad entre Elon Musk y Sam Altman ya no cabe en la Tierra. El fundador de SpaceX acaba de consolidar su imperio de inteligencia artificial bajo el nombre SpaceXAI, cinco meses después de que la empresa de cohetes absorbiera xAI. El movimiento formaliza una visión que Musk viene empujando desde febrero: construir centros de datos en el espacio, alimentados con energía solar directa, para sortear el cuello de botella energético que la IA impone en tierra firme. Pero su némesis, el CEO de OpenAI, califica la idea de “ridícula” para esta década.

La batalla por el espacio

Musk ha presentado ante la FCC una solicitud para lanzar hasta un millón de satélites con capacidad de cómputo, y la valoración de SpaceX en 2,1 billones de dólares tras su salida a bolsa en junio descansa en parte sobre esa promesa. Sin embargo, cuando se consulta a expertos ajenos a la compañía —emprendedores de startups de centros de datos orbitales, ingenieros de Google que trabajan en cómputo satelital o simples aficionados que hicieron los números— la respuesta es unánime: el negocio no será serio hasta que existan cohetes mucho más baratos y satélites de alto rendimiento fabricados en masa.

Patrocinado Advertisement

Altman, por su parte, ha oscilado. En 2025 especuló con poner centros de datos en el espacio e incluso exploró adquirir una participación controladora en Stoke Space, una startup de cohetes reutilizables. Pero en una entrevista reciente fue tajante: “Sinceramente, la idea es ridícula. El costo de lanzamiento sigue siendo prohibitivo y ¿cómo reparas un chip en órbita? No hemos llegado hasta allí. Los centros de datos orbitales no serán relevantes a gran escala en esta década”.

La discrepancia no es solo técnica: es estratégica. Musk necesita justificar la integración vertical de SpaceXAI —que ahora controla modelos Grok, la red social X, los satélites Starlink y la futura infraestructura orbital— ante inversores públicos. Altman, en cambio, acaba de declarar un “código rojo” en OpenAI para enfocar todos los recursos en mejorar ChatGPT, dejando en pausa cualquier proyecto espacial.

El límite terrestre ya se siente

Mientras los multimillonarios discuten sobre el cielo, un estudio geospacial publicado en arXiv arroja una advertencia concreta sobre el suelo. Analizando las restricciones físicas, de infraestructura eléctrica, climáticas y de uso de suelo en Estados Unidos, los investigadores concluyen que solo el 0,9% de los hexágonos analizados (unos 40 polígonos de 25 km² cada uno) cumplen las condiciones para albergar centros de datos hiperescala. La capacidad factible total del país se mide en decenas de gigavatios, no en cientos.

Las zonas viables se concentran en Northern Virginia y Dallas-Fort Worth, donde ya opera una fracción significativa de la capacidad global. Allí, la red de transmisión de alta tensión, la disponibilidad de agua para refrigeración y las temperaturas moderadas se alinean. Fuera de esos corredores, la combinación de calor extremo, riesgo de inundaciones, terrenos protegidos o falta de generación cercana vuelve inviable la instalación.

Lo que significa para América Latina

Para un ejecutivo latinoamericano, esta disputa y el estudio tienen una lectura práctica. Si EE.UU. alcanza su techo físico de capacidad terrestre, la próxima ola de centros de datos buscará suelo en otras regiones. América Latina reúne varios activos: energía renovable abundante en países como Chile, Colombia y Brasil; terrenos más baratos y regulaciones aún flexibles. Pero también arrastra limitaciones: infraestructura de transmisión débil, recurrencia de sequías que afectan la refrigeración y, en muchos casos, inestabilidad regulatoria.

La apuesta orbital de Musk no resolverá la demanda de cómputo latinoamericana en el corto plazo. La latencia de los satélites en órbita baja puede servir para ciertos casos de inferencia, pero difícilmente reemplazará la necesidad de centros terrestres para entrenamiento de modelos o aplicaciones financieras en tiempo real. Además, el costo de enviar un solo satélite con chips sigue siendo superior al de construir una sala de servidores en São Paulo o Bogotá.

La pregunta que queda abierta es si los gobiernos y las empresas de la región actuarán antes de que el cuello de botella energético global las excluya del mapa de la IA. Mientras Musk y Altman discuten sobre el espacio, el tiempo corre para que América Latina construya su propia infraestructura terrestre.

Fuentes

  1. Altman y Musk discuten sobre la viabilidad del negocio espacial
  2. Musk y Altman son rivales, y están en desacuerdo también sobre los ...
  3. La disputa entre Sam Altman y Elon Musk podría alcanzar el espacio ...
  4. xAI ya es oficialmente SpaceXAI: Musk unifica su empresa de IA con SpaceX cinco meses después de la fusión
  5. ¿Cuánta parte de Estados Unidos aún puede albergar nuevos centros de datos hiperescalables? Un análisis de viabilidad basado en restricciones
Shalem Pérez

Escrito por

Shalem Pérez

Desarrollador fullstack

Developer que habla humano. Conoce el código por dentro pero prefiere explicar lo que hace la tecnología a lo que dice el código. Especialista en herramientas de IA, flujos de automatización y tendencias que están redefiniendo cómo trabajamos y construimos. Si existe una nueva herramienta de IA, Shalem ya la probó — y tiene una opinión sobre ella.