Imagínese que su mejor ingeniero se va a la competencia y, semanas después, descubre que se llevó planos de su producto estrella, que usó una falla de seguridad para acceder a archivos secretos y que, además, instruyó a sus nuevos colegas sobre cómo evadir los controles de la empresa. Esa es la esencia de la demanda que Apple presentó el 10 de julio de 2026 contra OpenAI, según documentos judiciales y reportes de medios como TechCrunch, El País y El Economista.
Apple no solo pide una indemnización: busca una orden judicial que obligue a OpenAI a destruir cualquier material robado y, de paso, frenar el ambicioso plan de Sam Altman de lanzar un competidor directo del iPhone. La batalla legal expone una guerra no declarada entre dos gigantes por el control del próximo dispositivo que reemplace al teléfono inteligente.
El corazón de la acusación: una fuga de talento y secretos
Según la demanda presentada en el Tribunal Federal del Norte de California, OpenAI ha contratado a más de 400 exempleados de Apple, incluyendo a Tang Tan, quien fuera vicepresidente de diseño de iPhone y ahora es director de hardware de OpenAI, y Chang Liu, un ingeniero sénior que, según Apple, explotó un error informático para descargar decenas de archivos confidenciales sobre productos no lanzados.
La denuncia detalla que Tang Tan instruía a candidatos aún empleados en Apple a llevar "piezas reales" de prototipos a las entrevistas en OpenAI para "mostrarlas y explicarlas". Incluso utilizó un nombre en clave interno de Apple para preguntar "¿cuál es el plan?" para un producto secreto. La propia OpenAI habría creado una lista de verificación para que los nuevos reclutas eludan los protocolos de seguridad de Apple al renunciar.
Apple afirma que el negocio de hardware de OpenAI "se asienta sobre cimientos muy inestables, podrido hasta la médula por su dependencia ilegal de secretos comerciales apropiados indebidamente". OpenAI respondió que no tiene "ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas" y que se centrará en innovar.
El botín: un dispositivo que desafíe al iPhone
OpenAI, según fuentes de Bloomberg, planea anunciar su primer producto de hardware este año y lanzarlo en 2027. Se espera que sea un altavoz inteligente sin pantalla con capacidad de movimiento (un smart speaker móvil), pero su objetivo final es un teléfono que compita con el iPhone. La compañía ya compró io Products, la firma de diseño de Jony Ive, el legendario ex diseñador de Apple, para encabezar la división.
El momento no podría ser más delicado: OpenAI ha presentado de forma confidencial los documentos para su Oferta Pública Inicial (OPI), que según estimaciones podría recaudar unos 100.000 millones de dólares, uno de los debuts bursátiles más grandes de la historia. La demanda de Apple siembra dudas entre los inversores sobre la integridad de los activos de OpenAI y podría retrasar o encarecer la salida a Bolsa.
Lo que está en juego para el ecosistema latinoamericano
Aunque la disputa ocurre en los tribunales de California, sus ondas expansivas llegan a América Latina de varias maneras.
Por un lado, la fuga de talento tecnológico es un tema que resuena en la región. Empresas locales que invierten en inteligencia artificial ven cómo sus ingenieros son tentados por salarios de Big Tech. La demanda de Apple podría endurecer los acuerdos de confidencialidad y las cláusulas de no competencia en los contratos latinoamericanos, especialmente en startups que colaboran con firmas globales.
Además, la cadena de suministro es un punto crítico. Apple advierte que OpenAI se acercó a sus proveedores haciéndose pasar por la propia Apple para obtener técnicas de acabado metálico. Muchos de esos proveedores tienen plantas en México, Brasil y otros países de la región. La demanda envía una señal de alerta: cualquier fabricante que trabaje con OpenAI podría enfrentar litigios o perder contratos con Apple.
Para los ejecutivos latinoamericanos, el caso plantea una pregunta estratégica: ¿dependerán sus dispositivos de ecosistemas cerrados como el de Apple o apostarán por asistentes abiertos como ChatGPT integrados en hardware de terceros? La guerra legal podría retrasar la llegada de dispositivos de IA asequibles a la región, justo cuando empresas locales exploran asistentes de voz para banca, retail y salud.
Un cierre preventivo
Más allá del resultado judicial, la demanda de Apple ya ha logrado algo: sembrar la desconfianza. Los inversores dudan, los proveedores se repliegan y los empleados de Apple que pensaban en mudarse a OpenAI lo pensarán dos veces. Como señaló un analista de Bloomberg Intelligence, es probable que Apple obtenga "una medida cautelar específica" contra el proyecto de hardware de OpenAI.
Para América Latina, la lección es clara: en la carrera por el próximo dispositivo dominante, las reglas de propiedad intelectual y el control de la cadena de suministro serán tan importantes como el algoritmo de IA. Y en esa pelea, Apple acaba de mover una ficha que puede redefinir el tablero.