La farsa de la cooperación internacional en IA

Mientras la ONU y la UE predican cooperación, China ya fundó su propia organización global. La gobernanza de la IA es un campo de batalla, no un foro de consenso.

La farsa de la cooperación internacional en IA

Foto: William Broad

El espectáculo de la buena voluntad

Cada vez que la ONU, la UNESCO o la Comisión Europea anuncian un "diálogo global" o un "compromiso internacional" para gobernar la inteligencia artificial, uno debería preguntarse: ¿quién está realmente llamando a la puerta y quién está construyendo el palacio por la puerta trasera?

El Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA, inaugurado por la ONU con un llamamiento urgente para una IA "segura e inclusiva", suena bonito. La UNESCO afirma que "la tecnología y la cooperación internacional deben avanzar juntas". La Unión Europea, por su parte, declara que "los riesgos sistémicos vinculados a la IA avanzada son de carácter mundial" y que por eso promueve la cooperación internacional en seguridad, compartiendo conocimientos y evitando duplicaciones. Todo muy noble, muy multilateral, muy Ginebra.

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Pero mientras Bruselas y Nueva York redactan comunicados, Pekín ya fundó su propia organización. El 16 de julio de 2026, veintinueve países —entre ellos Brasil, Cuba y Venezuela— firmaron un acuerdo para establecer la Organización de Cooperación Mundial de IA. Un organismo intergubernamental que, según China, busca "promover la cooperación internacional y la gobernanza global en inteligencia artificial". El líder chino apadrinó personalmente la iniciativa.

La pregunta no es qué dice la ONU. La pregunta es quién controla los datos, los modelos y las reglas.

Dos modelos, un mismo eslogan

Hay una brecha insalvable entre el discurso y la práctica. La UE habla de cooperación, pero su enfoque sigue siendo regulatorio y defensivo: la Ley de IA, las sanciones a modelos de alto riesgo, los requisitos de transparencia. Su cooperación es un intercambio de buenas prácticas entre aliados. China, en cambio, no pide permiso: funda una organización con sus propios términos, con una base de países que no siempre votan en bloque en la Asamblea General, y que ahora tienen una alternativa concreta al club occidental.

La Organización de Cooperación Mundial de IA no es una respuesta a la ONU; es un contra-gobierno. Y los 29 países que la firman —incluyendo potencias regionales como Brasil— no lo hacen por idealismo. Lo hacen porque saben que quien define los estándares de la IA define el futuro del mercado, la vigilancia y el poder.

Un estudio académico publicado en SSRN, titulado "Artificial Intelligence and global security: Strengthening international cooperation and diplomatic relations", aplicó un enfoque de métodos mixtos para evaluar la cooperación internacional en IA. ¿El hallazgo central? Que hay un crecimiento rápido en investigación y patentes, pero que la cooperación real es superficial y está fragmentada por bloques geopolíticos. Otro trabajo académico, "Toward International Cooperation on Foundational AI Models", sugiere que los acuerdos comerciales y la política económica internacional podrían tener un rol expandido en la cooperación sobre modelos fundacionales. Es decir, que la gobernanza de la IA se está moviendo de las mesas redondas de la ONU a las mesas de negociación de la OMC y los tratados de libre comercio.

¿Cooperación o colonización?

Detrás de toda esta retórica de "inclusividad" y "diálogo" hay una pregunta incómoda: ¿cooperación para quién? Cuando la UNESCO pide que la IA beneficie a todas las personas, incluyendo a los 2.200 millones de personas en situación de vulnerabilidad, está describiendo un deseo, no una realidad. Porque la realidad es que los recursos para construir IA —datos, cómputo, talento— están concentrados en unas pocas corporaciones y países. Y la cooperación internacional, tal como se está diseñando, corre el riesgo de ser una cortina de humo para legitimar la concentración de poder existente.

China no entra a ese juego. China no pide que la incluyan en el diálogo global: construye su propio diálogo, con sus propias reglas. Y mientras la ONU debate la "seguridad" de la IA, la Organización de Cooperación Mundial de IA probablemente ya estará definiendo estándares de entrenamiento, protocolos de intercambio de modelos y acuerdos de acceso a datos para sus miembros.

La UE y la ONU ofrecen foros. China ofrece una organización. La diferencia no es menor.

Un mundo de bloques, no de mesas redondas

El problema de fondo es que la cooperación internacional en IA no puede existir sin una base de confianza que hoy no existe. Occidente desconfía de China por razones de seguridad y propiedad intelectual. China desconfía de Occidente por razones de hegemonía y doble rasero. El Sur Global desconfía de ambos por razones de explotación histórica. En ese contexto, la "cooperación" no es más que un eufemismo para la competencia por establecer el próximo orden mundial.

Mientras tanto, los riesgos sistémicos que la UE menciona —desplazamiento laboral, sesgos algorítmicos, armas autónomas— no se resuelven con comunicados. Se resuelven con mecanismos vinculantes, con intercambio real de datos de entrenamiento, con acuerdos de no proliferación de modelos peligrosos. Y nada de eso está ocurriendo. Lo que ocurre es que cada bloque construye su propio castillo digital y, desde sus murallas, proclama que quiere cooperar.

La próxima vez que leas un titular sobre "cooperación internacional en IA", pregúntate: ¿quién coopera con quién, bajo qué reglas, y quién queda afuera? Porque la IA no va a unir al mundo. Va a fragmentarlo en bloques tecnológicos con sus propios dioses, sus propios algoritmos y sus propias promesas de salvación. Y, como siempre, los más vulnerables —esos 2.200 millones que la UNESCO dice querer incluir— serán los últimos en enterarse.

Fuentes

  1. La ONU inaugura el Diálogo Global con un llamamiento urgente ... - UNESCO
  2. Compromiso internacional de la UE en materia de inteligencia artificial ...
  3. Cubadebate
  4. Artificial Intelligence and global security: Strengthening international cooperation and diplomatic relations
  5. Xi plantea una gobernanza global para la IA liderada por China
  6. Toward International Cooperation on Foundational AI Models: an expanded role for trade agreements and international economic policy
Marcelo Peguero

Escrito por

Marcelo Peguero

Experto en estándares

Cofundador de ISOINNOVA y especialista en diseño de procesos de calidad, con más de 20 años implantando sistemas de gestión en organizaciones públicas y privadas de Latinoamérica. Su trabajo parte de una convicción simple: un proceso mal diseñado no se arregla poniéndole tecnología encima, se amplifica. Desde ahí mira cómo la inteligencia artificial entra en la operación de las empresas — qué promete, qué mide de verdad y quién termina asumiendo el costo cuando el estándar llega después de la herramienta.