EVEO proyecta R$ 500 millones en clusters NVIDIA pese a riesgos de energía y talento

EVEO apuesta por clusters de IA en Brasil y apunta a R$ 500 millones. La demanda crece, pero energía, regulación y talento definen si el país toma el liderazgo regional.

EVEO proyecta R$ 500 millones en clusters NVIDIA pese a riesgos de energía y talento

Foto: Brett Sayles

La decisión de EVEO de ampliar sus clusters de IA en Brasil no es una simple apuesta comercial. Detrás hay una cifra que obliga a leer el momento con seriedad: la compañía creció cerca de 75 % en el primer semestre de 2026, impulsada por nube privada e infraestructura para IA, y su negocio de GPUs multiplicó por 15 el volumen financiero frente al mismo período de 2025, con 240 % más proyectos cerrados. La demanda existe, es real y llegó antes que las respuestas institucionales.

Ese crecimiento no ocurre en el vacío. EVEO apunta a R$ 500 millones de ingresos en 2030 bajo el plan 10x5 y ya opera clusters NVIDIA en producción, con contratos plurianuales y equipos de alta densidad de las líneas H200 y Blackwell. La importación directa puede tardar hasta cuatro meses, lo que convierte la planificación anticipada en una ventaja competitiva. En un mercado que Mordor Intelligence estima que pasará de USD 640 millones en 2026 a USD 1.430 millones en 2031, con una tasa compuesta de 17,27 %, quien tenga capacidad instalada hoy define el próximo ciclo.

Demanda real, respuesta pendiente

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El informe de Mordor Intelligence ordena los motores: adopción empresarial con impacto de 4,1 % en la proyección, incentivos fiscales con 3,2 %, 5G y cables submarinos con 2,8 %, y demanda de IA en borde con 2,4 %. Hay más de 150 grandes corporaciones brasileñas ejecutando IA generativa en producción, bancos que reentrenan modelos de fraude cada hora y minoristas que corren visión artificial en picos de demanda. Sobre el papel, Brasil tiene viento a favor.

Pero la misma investigación advierte que la volatilidad de los costos de electricidad resta 2,8 % al crecimiento esperado; la escasez de ingenieros de infraestructura, 1,9 %; y las regulaciones de agua para refrigeración, 1,5 %. No son factores marginales: son la diferencia entre liderar o subordinarse. La cola de transmisión pasó de 2,5 GW en mayo de 2024 a 9 GW cuatro meses después, según ANEEL. Ese dato explica por qué la abundancia renovable no se traduce automáticamente en centros de datos energizados.

Aquí entra la decisión de EVEO como prueba temprana. Un operador local que amplía clusters de IA antes de que se apruebe el marco fiscal completo está apostando a que la demanda empresarial no esperará a los políticos. Es una lectura correcta del mercado, pero también un recordatorio de que el sector privado va por delante de las reglas.

El cuello de botella es político, no técnico

También en los proyectos de gran escala se ve la brecha. Brasil debate una ley para reducir impuestos sobre equipos tecnológicos mientras impulsa megaproyectos como Rio AI City, valuado en US$ 65.000 millones. El informe de FGV estima que un centro de datos de 100 MW implica una inversión de 25.000 millones de reales y puede aportar alrededor de 1.500 millones de reales al PIB, además de unos 590 millones en renta laboral. Durante la construcción, son cerca de 12.560 empleos; en operación, unos 770 directos y más de 1.000 indirectos sostenidos.

El propio estudio identifica la fragmentación regulatoria como principal obstáculo: los proyectos deben lidiar a la vez con organismos ambientales, municipios, agencias de telecomunicaciones y autoridades fiscales, sin coordinación nacional. Eso eleva costos, inseguridad jurídica y plazos. Mientras tanto, Chile y Argentina compiten por la misma inversión, y las empresas de hiperescala esperan que pasen las elecciones para comprometerse. El capital no premia la improvisación.

No faltan señales de que la energía es el cuello de botella decisivo. Iberdrola y GIC elevaron a 4.250 millones de euros su plataforma de transmisión en Brasil, con 6.710 kilómetros de líneas; Aurora Energy Research proyecta que la capacidad de centros de datos superará los 4 GW a inicios de la próxima década, y el operador ONS estima una demanda promedio de 5,7 GW en 2030. La pregunta es si la planificación eléctrica corre a la misma velocidad que la adopción de IA.

Lo que EVEO demuestra es que la demanda por infraestructura de IA ya no es un futurible. Pero la lección para los ejecutivos latinoamericanos es otra: ningún operador privado puede resolver solo las restricciones de energía, permisos y talento. La expansión de clusters será sostenible si se combina con una estrategia nacional que acelere la transmisión, estandarice licenciamientos y ofrezca incentivos permanentes.

No es cuántos centros de datos logra atraer lo que debería incomodar al próximo gobierno brasileño, sino si está dispuesto a tratar la infraestructura de IA como un tema de competitividad nacional. Mientras esa definición no llegue, empresas como EVEO seguirán creciendo, pero al límite de su capacidad de importar, energizar y asegurar equipos en un entorno que todavía no decide si quiere ser hub regional o apenas un mercado grande con buena intención. No es el momento de elegir entre datos y energía; es el momento de planificarlos juntos.

Fuentes

  1. EVEO quiere ampliar clústeres de IA en Brasil y apunta a ingresos de R$ 500 millones hasta 2030
  2. Informe de mercado de centros de datos de inteligencia artificial (IA ...
  3. Brasil busca liderar los centros de datos de IA en América Latina en ...
  4. ¿Cuánto puede aportar un centro de datos de IA de 100MW al PIB ...
  5. Iberdrola y GIC elevan el valor de su plataforma de redes en Brasil hasta los 4.250 millones
Henry González

Escrito por

Henry González

Experto en procesos y calidad

Ingeniero industrial con una obsesión por los estándares. Certificado en ISO 9001, ISO 27001 e ISO 42001 — la norma que define cómo las organizaciones deben gestionar la inteligencia artificial de forma responsable. Para Henry, la IA no es solo tecnología sino un sistema que debe auditarse, gobernarse y medirse.