IA hoy El costo energético de la IA: Google y Amazon duplican su huella
El consumo eléctrico de Google creció 37% en 2025 y las emisiones de Amazon subieron 16%. La expansión de centros de datos para IA amenaza las metas climáticas y plantea desafíos para América Latina.
El auge de la inteligencia artificial está dejando una huella energética sin precedentes. Google reportó que su consumo anual de electricidad aumentó un 37% en 2025, el mayor salto en su historia, según Ars Technica. La empresa atribuye el crecimiento a la expansión de centros de datos para AI, Google Cloud y YouTube. En total, su uso eléctrico se ha disparado más de un 250% desde 2019.
Amazon enfrenta un dilema similar. La compañía elevó sus emisiones de carbono un 16% en 2025, alcanzando 81 millones de toneladas métricas de CO2, según Yahoo Noticias. La causa principal: la construcción masiva de centros de datos de AWS para soportar cargas de inteligencia artificial. Desde 2019, las emisiones acumuladas de Amazon han crecido un 58%, alejándola de su meta de neutralidad para 2040.
El apetito eléctrico de los centros de datos
La tendencia no es exclusiva de estas dos empresas. Un análisis del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) estima que los centros de datos consumieron 460 TWh en 2022 (incluyendo criptomonedas), una cifra que podría alcanzar entre 1.000 y 2.000 TWh para 2030. Aunque la IA representa hoy menos del 0,2% del consumo global de electricidad, su peso crece rápido: podría llegar al 20% de la demanda de los centros de datos en 2030.
El informe de Infobae señala que Google ha firmado acuerdos por 12 GW de energía limpia, logrando reducir un 3% sus emisiones ligadas al consumo eléctrico. Pero el crecimiento de la infraestructura física anula las ganancias de eficiencia. La paradoja es clara: las grandes tecnológicas invierten récords en renovables, pero la velocidad de la demanda supera la descarbonización de las redes.
La oportunidad y el riesgo para América Latina
Para los ejecutivos latinoamericanos, esta dinámica abre una ventana estratégica. La región cuenta con abundantes recursos renovables —solar en el norte de Chile, eólica en Brasil y México, hidroeléctrica en Colombia y Perú— que la convierten en un destino atractivo para nuevos centros de datos. Países como Chile ya albergan grandes proyectos de infraestructura cloud de Google, Amazon y Microsoft.
Sin embargo, la contracara es igual de relevante. Las redes eléctricas en América Latina sufren limitaciones de capacidad y confiabilidad. Un aumento repentino en la demanda de centros de datos podría saturar sistemas ya tensionados por el cambio climático y el crecimiento urbano. Además, la matriz energética en varios países aún depende de combustibles fósiles, lo que incrementaría las emisiones locales si no se acompañan con contratos de energía renovable (PPAs).
El informe de IFRI advierte que los centros de datos necesitan generación despachable adicional para cubrir la intermitencia de las renovables, lo que en muchos mercados latinoamericanos se traduce en gas natural o diésel. La presión sobre el agua para refrigeración es otro factor crítico en una región con estrés hídrico creciente.
Implicaciones para el negocio
Para las empresas latinoamericanas que adoptan IA, la factura energética se convierte en un riesgo operativo y de reputación. Adoptar modelos de inteligencia artificial sin considerar el impacto en el consumo eléctrico puede encarecer costos y exponer a críticas ambientales. Al mismo tiempo, quienes logren asegurar energía limpia y flexible —mediante PPAs con parques solares o eólicos— obtendrán una ventaja competitiva.
La Agencia Internacional de la Energía proyecta que la demanda de electricidad de los centros de datos podría representar hasta el 13% del consumo total en Estados Unidos para 2030. Si Latinoamérica sigue una trayectoria similar, los gobiernos locales deberán actualizar regulaciones para incentivar inversiones que alineen capacidad energética con sostenibilidad, y evitar que la oportunidad se convierta en un lastre ambiental.