Crecimiento potencial de la región alcanzaría 4,9% con automatización, dice Banco Mundial

El Banco Mundial ve en la IA una oportunidad para América Latina, pero exige gobernanza, talento y coordinación para no quedar rezagados.

Crecimiento potencial de la región alcanzaría 4,9% con automatización, dice Banco Mundial

Foto: Sean Foster

Mientras las grandes tecnológicas del norte concentran sus esfuerzos en medir el impacto de la inteligencia artificial sobre los empleos de cuello blanco, un informe del Banco Mundial dibuja un escenario casi opuesto para las economías emergentes. Lejos de representar una amenaza, la automatización podría convertirse en el acelerador que la región necesita para cerrar brechas de productividad que arrastra desde hace décadas. Pero ese potencial no se materializará solo: dependerá de decisiones institucionales, de la inversión en talento y de la capacidad de coordinarse con actores internacionales sin copiar modelos ajenos.

Una oportunidad con números a favor

El World Development Report 2026, titulado "The Promise of Artificial Intelligence", proyecta que en los países en desarrollo la tasa de automatización rondará el 4,5%, muy por debajo del 14% estimado para las economías avanzadas. En términos de productividad, el aumento sería de alrededor del 16%, apenas dos puntos porcentuales menos que en el primer mundo, pero con un costo social mucho menor. El informe incluso calcula que el crecimiento potencial anual de las economías emergentes pasaría del 4,1% al 4,9% gracias a la IA, mientras que en los países ricos el salto sería del 1,2% al 3,6%.

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La conclusión del organismo es clara: la oportunidad no está en competir en la carrera por los modelos fronterizos, que demandan inversiones de cientos de miles de millones de dólares, sino en adaptar herramientas ya existentes a los contextos locales. Los ejemplos ya operativos lo confirman. En Bangladesh, la imagen médica generada por IA aumentó un 40% los pacientes cribados diariamente por problemas de visión diabética; en el estado indio de Telangana, las previsiones meteorológicas con IA generaron ahorros de hasta 560 dólares por pequeño agricultor; en Ghana, un sistema de tutoría por mensajes de texto logró casi un año de aprendizaje en matemáticas con un coste de 5 dólares por estudiante; y en Kenia, la judicatura usa IA para asignar más de 10.000 casos anuales a mediadores. Son cifras que demuestran que la adopción inteligente de tecnologías existentes puede resolver problemas concretos y medibles.

El talón de Aquiles: la brecha de habilidades

Pero la oportunidad no será automática. Un estudio conjunto de la Organización Internacional del Trabajo y el Banco Mundial estimó que entre el 26% y el 38% de los empleos de América Latina y el Caribe están expuestos de algún modo a la IA generativa. La tecnología podría mejorar la productividad de entre el 8% y el 14% de los puestos, mientras que solo entre un 2% y un 5% enfrentan riesgo de automatización completa. El dato más preocupante es que alrededor de 17 millones de empleos que podrían beneficiarse con la IA encuentran obstáculos por las dificultades de acceso digital y de infraestructura.

Esta es la verdadera brecha. No se trata únicamente de adquirir herramientas, sino de desarrollar las habilidades complementarias que la IA exige: pensamiento crítico, comunicación, capacidad para formular preguntas, trabajo en equipo y ética para evaluar resultados. Las iniciativas como TecPrize 2026, del Tecnológico de Monterrey, que busca conectar la formación con las demandas del mercado laboral mediante soluciones de IA, son señales de que el ecosistema educativo está reaccionando. Sin embargo, la escala del desafío es enorme: el Foro Económico Mundial calcula que el 39% de las habilidades que hoy utilizan los trabajadores cambiarán o perderán vigencia hacia 2030, y para el 63% de las empresas, la falta de habilidades es el principal obstáculo para su transformación.

Gobernanza: el reto institucional

El segundo desafío es la gobernanza. La región enfrenta una disyuntiva: copiar marcos regulatorios del norte, a menudo rígidos y pensados para otras realidades, o diseñar reglas propias que protejan los datos personales sin ahogar la innovación. El Banco Mundial advierte que los países en desarrollo perdieron la primera Revolución Industrial y pagaron el precio durante dos siglos. "No pueden permitirse perderse esta", sentencia Indermit Gill, economista jefe del organismo. La ventana de oportunidad es estrecha porque la IA se difunde más rápido y es más sensible al contexto que el vapor o la electricidad.

Los reguladores latinoamericanos deben evitar dos extremos: la pasividad y la sobrerregulación. Un marco legal que exija demasiado puede frenar la adopción antes de que empiece, mientras que la ausencia de reglas claras puede perpetuar la dependencia de los gigantes tecnológicos. La clave está en crear condiciones que atraigan inversión privada, fomenten la colaboración público-privada y prioricen resultados sobre trámites.

Una agenda para los ejecutivos

Para los directivos de la región, el mensaje es doble. Por un lado, la IA ofrece la posibilidad de elevar la productividad en sectores estratégicos como salud, educación, agricultura y justicia. Por otro, exige una visión de largo plazo que incluya la capacitación de los equipos, la actualización de los procesos y la participación activa en los debates regulatorios. Mirar lo que están haciendo países como Bangladesh o Kenia puede ser más útil que observar Silicon Valley.

La pregunta no es si la IA llegará a América Latina, sino quién la gobernará y con qué propósito. Si las élites empresariales y políticas se limitan a esperar pasivamente las definiciones del norte, la región podría condenarse a un nuevo ciclo de dependencia tecnológica. En cambio, si aprovechan este momento de oportunidad para construir marcos propios, desarrollar talento local y adoptar soluciones que resuelvan problemas reales, quizás la próxima revolución industrial encuentre en el sur un protagonista, no un espectador.

Fuentes

  1. Banco Mundial ve en América Latina un motor de desarrollo
  2. América Latina y el Caribe | Grupo Banco Mundial
  3. Estudio Económico de América Latina y el Caribe, 2026. Crecimiento y ...
  4. Entre la IA y el empleo: TecPrize 2026 pone el foco en la brecha de habilidades de América Latina
Ariel Acosta

Escrito por

Ariel Acosta

Experto en seguridad de información

Ingeniero en sistemas y gestor de servicios de TI con más de 10 años de experiencia en diseño, implementación y administración de infraestructura de red, seguridad y procesos tecnológicos. Ha desarrollado una carrera orientada a sostener operaciones críticas, optimizar entornos corporativos y traducir necesidades técnicas en soluciones funcionales para organizaciones que dependen de plataformas estables, seguras y alineadas con el negocio, con foco en eficiencia y control.