IA hoy Centros de datos: costos eléctricos se disparan y golpean la manufactura
La demanda energética de los centros de datos dispara las tarifas eléctricas para fábricas en EE.UU., poniendo en riesgo el plan de reindustrialización. ¿Qué implica para América Latina?
La expansión acelerada de los centros de datos para inteligencia artificial está generando una presión inédita sobre las redes eléctricas en Estados Unidos, con consecuencias directas sobre los costos de producción de la industria manufacturera. Un análisis de Reuters, citado por Ars Technica, revela que las facturas de electricidad de las fábricas en la región del Rust Belt, bajo la jurisdicción del operador de red PJM Interconnection, están subiendo a un ritmo mucho más rápido que las de otros clientes comerciales o residenciales.
La paradoja energética de la IA
El caso más emblemático es el de Belden Brick Company, una fábrica de ladrillos de Ohio con 141 años de historia, que vio su factura mensual de electricidad saltar de 1.600 a 12.000 dólares debido a un aumento en el cargo de capacidad mensual de la red. La Steel Manufacturers Association advierte que las acerías concentradas en esa misma región están pagando decenas de millones de dólares adicionales al año, y que la electricidad representa entre el 20% y el 40% de sus costos totales de producción.
El fenómeno crea una paradoja para la administración del presidente Donald Trump, que ha impulsado simultáneamente el plan "Made in America" para revitalizar la manufactura local y ha promovido a las grandes tecnológicas responsables del boom de centros de datos de IA. El aumento de los costos energéticos erosiona los márgenes de industrias intensivas en electricidad como el acero y la cerámica, justo cuando se busca que regresen a territorio estadounidense.
Lecciones para América Latina
América Latina no es ajena a esta dinámica. Países como Chile, Brasil y México han recibido inversiones multimillonarias de hiperescaladores (Google, Amazon, Microsoft) para instalar centros de datos, atraídos por incentivos fiscales y la creciente demanda de servicios cloud. Sin embargo, la infraestructura eléctrica de la región suele ser menos robusta, más cara y más sujeta a volatilidad que la de Estados Unidos.
El caso del corredor PJM anticipa un conflicto de intereses que podría replicarse en cualquier mercado latinoamericano donde la demanda de energía de los data centers compita con la de la industria local. Para los ejecutivos de la región, la lección es doble: cualquier proyecto de centro de datos debe incluir un análisis detallado del impacto en la red eléctrica y de la disponibilidad de fuentes renovables, y los gobiernos deberían coordinar políticas energéticas que eviten subsidios cruzados que terminen perjudicando a otros sectores productivos.
Si la IA promete eficiencia y automatización, su infraestructura física no puede convertirse en un lastre para la competitividad industrial. Quien no planifique ahora el equilibrio entre la demanda de los data centers y la de las fábricas podría ver comprometida su capacidad de atraer manufactura en el futuro.