Operar la infraestructura de pagos de un país implica lidiar con reglas de esquemas, especificaciones técnicas, obligaciones de miembros, procesos operativos, ciberseguridad y cumplimiento normativo. En ese entorno, la velocidad importa, pero la exactitud y la rendición de cuentas pesan más. Australian Payments Plus (AP+), la entidad que gestiona las redes de débito, pagos inmediatos y facturación electrónica en Australia, ha encontrado en ChatGPT Enterprise y Codex una forma de moverse más rápido sin soltar el control.
Sus números internos lo confirman: el 77% de los empleados encuestados ahorra al menos dos horas por semana usando ChatGPT; el 80% reporta una mejora en la creatividad o calidad de su trabajo. En el área técnica, Codex redujo el tiempo de investigación de una conciliación compleja de cuatro horas a solo treinta minutos. Pero lo que más importa para quienes dirigen empresas de pagos en América Latina no es solo la métrica, sino cómo lo lograron: con gobernanza, con contexto y con humanos al mando.
Del dato perdido a la conciliación en minutos
AP+ descubrió que una de las tareas más tediosas para sus equipos técnicos era rastrear inconsistencias finas en registros de sistemas y datos de conciliación. Un simple desfase de milisegundos en un timestamp podía requerir días de revisión manual. Codex, el modelo de generación de código de OpenAI, resolvió el problema: en un caso real, el equipo trazó la inconsistencia en treinta minutos.
Esa capacidad de investigar con rapidez no elimina al experto; lo que hace es liberarlo para que se concentre en las decisiones de riesgo, la validación y la respuesta. Para un operador de pagos en Brasil, México o Colombia, donde los volúmenes de transacciones crecen a doble dígito año tras año, poder reducir de días a minutos una investigación de conciliación significa menos dinero inmovilizado, menos reclamos y equipos más enfocados en lo crítico.
Navegar la complejidad normativa con un sparring partner
Antes de ChatGPT Enterprise, los analistas de AP+ tenían que buscar manualmente en reglas de esquemas, documentos técnicos y bases internas para responder una consulta o avanzar un trabajo. Hoy usan ChatGPT para resumir material denso, redactar comunicaciones a miembros basadas en datos y estructurar problemas ambiguos. La herramienta no reemplaza el juicio; actúa como un sparring que ayuda a afilar el mensaje antes de compartirlo.
Jo Pforr, Head of AI de AP+, lo describe así: “Con ChatGPT nuestros equipos llegan más rápido a un primer borrador estructurado, ya sea a partir de notas de reunión, resultados de talleres o documentos complejos. Eso les da más tiempo para refinar el pensamiento y hacer el trabajo más sólido”. En el contexto latinoamericano, donde las regulaciones cambian constantemente y los equipos suelen ser más pequeños, esa capacidad de síntesis reduce el riesgo de errores en comunicaciones oficiales y acelera la respuesta al regulador.
Prototipos que se comportan como sistemas reales
Una de las innovaciones más llamativas del caso AP+ está en desarrollo de producto. Antes, probar un nuevo flujo de pago requería maquetas estáticas que mostraban cómo se vería la experiencia, pero no cómo se comportaría. Con Codex, el equipo construye simulaciones funcionales en un día, cuando antes demoraban días o semanas. Pueden simular viajes de pago completos, interacciones móviles, flujos de autenticación y procesos de checkout en entornos que se comportan casi como los reales.
Para las empresas de pagos en América Latina, donde la adopción de canales digitales crece rápido pero la confianza del usuario aún es frágil, poder validar conceptos antes de invertir en ingeniería reduce el riesgo de lanzar productos que no funcionan en el mundo real. Como señala Jason Backhouse, Chief Operations and Delivery Officer de AP+, “nuestro trabajo es reducir el riesgo y hacer que una mejor experiencia de pago sea más fácil de lograr en todo el ecosistema”.
Lecciones de liderazgo para entornos regulados
AP+ operó bajo reglas claras que cualquier banco central o entidad financiera en América Latina podría replicar. Primero, hicieron que el camino seguro fuera el camino fácil: dieron a los empleados herramientas gobernadas con controles de acceso apropiados para que pudieran experimentar dentro de límites definidos. Segundo, integraron a los equipos de privacidad, seguridad y riesgo como socios desde el lanzamiento, no como un filtro al final. Tercero, dejaron que los equipos aprendieran en contexto, con ejemplos reales de su propio trabajo, en lugar de entrenamiento genérico. Y cuarto, usaron campeones de IA para incorporar los casos de uso en los ritmos existentes, sin generar reuniones adicionales.
Steve Reid, Chief People and Culture Officer de AP+, lo resume así: “La IA crea más valor cuando la innovación impulsada por los empleados está respaldada por la habilitación del liderazgo”. Para un CFO o CTO de una fintech o un banco en la región, el mensaje es claro: la adopción responsable no es un freno, es un acelerador, siempre que se diseñe desde la gobernanza.
¿Qué significa esto para América Latina?
AP+ procesó 6.130 millones de transacciones en 2025. Esa escala no es ajena a los grandes operadores de Brasil, México o Argentina, donde sistemas como PIX, SPEI o Débito Inmediato mueven volúmenes similares. La pregunta que debería hacerse cada ejecutivo de pagos en la región es: ¿nuestros equipos de conciliación, cumplimiento y desarrollo están dedicando su talento a tareas que una inteligencia artificial bien gobernada podría reducir de horas a minutos? Porque el caso AP+ demuestra que sí se puede, sin perder el control que exige la regulación.