El relato de la inteligencia artificial como un campo de juego democratizado, donde las startups innovadoras compiten en igualdad de condiciones con los gigantes, se está desmoronando. Los datos más recientes pintan un panorama muy distinto: el capital, el talento y los resultados se concentran en un puñado de actores, mientras la mayoría de las empresas —incluidas muchas en Latinoamérica— apenas logran arañar valor.
Según un artículo de Las Noticias de la IA, cinco compañías —OpenAI, Anthropic, xAI, Waymo y Nscale— absorbieron el 78% del valor total de las operaciones de capital de riesgo en el primer trimestre de 2026. Este fenómeno no es casualidad: desarrollar modelos fundacionales y la infraestructura necesaria para la IA cuesta miles de millones. Las startups tradicionales, con rondas pequeñas, simplemente no pueden competir en ese tablero.
El 5% que marca la diferencia
El informe más reciente de Boston Consulting Group, "The Widening AI Value Gap" (2025), confirma que la capacidad de generar valor con IA está lejos de ser universal. Solo el 5% de las empresas analizadas (futuro-construidas) obtienen beneficios sustanciales: 1,7 veces más crecimiento de ingresos, 1,6 veces mayor margen EBIT y 3,6 veces más retorno total para el accionista en tres años. En contraste, el 60% de las compañías (estancadas o emergentes) no reportan valor material a pesar de inversiones significativas.
Para las empresas latinoamericanas, este hallazgo es una alerta. La región históricamente ha llegado tarde a las olas tecnológicas, pero la IA no perdona la demora. Un estudio de BCG encontró que las empresas futuro-construidas planeaban gastar 26% más en TI y dedicar hasta 64% más de su presupuesto de TI a IA en 2025. Ese diferencial de inversión agranda la brecha año tras año.
¿Dónde está el valor real?
BCG revela que el 70% del valor potencial de la IA se concentra en funciones de negocio centrales: ventas y marketing, fabricación, cadena de suministro y precios. I+D e innovación suman otro 15%. Sorprendentemente, el área de TI aumentó su participación en el valor de IA del 7% al 13% respecto al año anterior, impulsada por agentes de IA autónomos que ya representan el 17% del valor total y se espera que lleguen al 29% en 2028.
Estos agentes no trabajan solos: combinan capacidades predictivas y generativas para razonar, aprender y actuar sin intervención humana. Para una empresa mediana en Colombia o México, la pregunta no es si implementar agentes, sino cómo empezar a hacerlo de forma escalable sin la capacidad financiera de los gigantes.
El riesgo latinoamericano: quedar atrapado en el ciclo vicioso
Las empresas futuro-construidas generan un "círculo virtuoso": invierten más, obtienen más valor, reinvierten las ganancias y aceleran. Las rezagadas se enredan en un círculo vicioso: experimentan sin foco, no escalan y ven cómo su ventaja competitiva se erosiona. En Latinoamérica, la falta de talento especializado, la incertidumbre regulatoria y el acceso limitado a capital de riesgo agravan este fenómeno.
No obstante, el camino de las ganadoras es replicable. BCG identifica cinco estrategias clave: una ambición plurianual desde la alta dirección, rediseño de flujos de trabajo completos (no solo automatización aislada), un modelo operativo que priorice IA desde el inicio, formación masiva del talento interno (más del 50% de la plantilla) y una base de datos y tecnología flexible y gobernada.
Para un CEO latinoamericano, la lección es clara: no se trata de pilotos dispersos ni de imitar a las grandes tecnológicas. Se trata de apostar fuerte a la transformación de procesos críticos, con un compromiso real desde la cúpula. Como señala el informe, demasiadas empresas han abordado la IA de forma incremental, cuando la necesidad es una reinvención estratégica.
La ventana para alcanzar a los líderes se cierra rápido. Quienes no actúen ahora —con foco, inversión y talento— podrían quedar atrapados en la brecha que ellos mismos ayudaron a abrir.