Investigación Salud con IA: el boom de inversión y el escrutinio regulatorio que define su futuro
La inversión en salud digital alcanzó los 7.400 millones de dólares en el primer semestre de 2026, impulsada por la IA. Mientras, en Europa crecen los simposios que analizan el marco legal (MDR, IVDR, AI Act) que regirá estos productos. ¿Qué significa para América Latina?
El sector de la salud digital vive un momento de efervescencia, y la inteligencia artificial es el motor principal. Según el último informe de Rock Health, las startups de salud digital captaron 7.400 millones de dólares en financiamiento de capital de riesgo durante el primer semestre de 2026, mil millones más que en el mismo período de 2025. Detrás de ese salto hay 244 operaciones, pero lo que más llama la atención es la concentración del capital: 19 empresas se llevaron 20 megadeals (rondas superiores a 100 millones), que representaron el 45% de todo el dinero invertido. Es decir, el 8% de los acuerdos absorbió casi la mitad de los recursos.
Entre los nombres que acapararon las rondas multimillonarias aparecen Whoop (575 millones), OpenEvidence (250 millones), Talkiatry (210 millones) y Aidoc, que cerró dos rondas de 150 millones cada una en menos de un año. Las indicaciones clínicas mejor financiadas son salud mental y obesidad, esta última impulsada por el furor de los GLP-1 y su ecosistema adjunto, con startups como eMed y Nourish recaudando 200 y 100 millones respectivamente.
Pero el dinero no es lo único que se mueve. Mientras el capital fluye hacia soluciones de IA, las instituciones académicas y los organismos públicos europeos intensifican el debate sobre cómo regular estos productos sanitarios. El 14 de octubre de 2025, la Real Academia de Medicina de Cataluña celebrará en Barcelona el Simposio “Inteligencia Artificial y Salud”, donde una de las sesiones centrales estará dedicada al entorno legal: los requisitos regulatorios y de calidad según el Reglamento de Productos Sanitarios (MDR), el Reglamento de Diagnóstico In Vitro (IVDR) y la Ley de Inteligencia Artificial (AIA) de la Unión Europea. El evento —que se transmitirá por YouTube— reunirá a expertos para explicar los fundamentos básicos que cualquier desarrollador de IA sanitaria debe conocer.
Pocas semanas antes, el 18 de septiembre de 2025, la Sociedad Española de Informática de la Salud y el Ministerio de Sanidad organizaron el Foro de Inteligencia Artificial para el Sistema de Salud, con el objetivo de analizar la situación actual, los retos y las oportunidades de la IA en el ámbito público. El investigador Víctor Maojo, del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC), participó en la conferencia final de ese encuentro.
¿Qué lectura hacer desde América Latina? La confluencia de dos realidades —una explosión de inversión global en IA para salud y un endurecimiento regulatorio en Europa— plantea un escenario complejo para la región. Por un lado, las startups latinoamericanas de salud digital pueden aspirar a financiamiento internacional si demuestran tracción en indicaciones como telemedicina, salud mental o manejo de enfermedades crónicas. Pero para escalar fuera de la región, tendrán que cumplir con estándares como el MDR, el IVDR o la AIA, que exigen procesos de calidad y validación clínica que muchas startups locales aún no dominan.
El informe de Rock Health subraya que, en la era de la IA, la ventaja competitiva ya no está en tener el mejor algoritmo, sino en lo que la tecnología por sí sola no puede replicar: experiencia profunda en el dominio clínico, integración con flujos de trabajo reales, servicio posventa de alto contacto y alianzas estratégicas con instituciones de confianza. Para un emprendedor latinoamericano, eso significa que construir una empresa de IA en salud viable requiere más que código: necesita acuerdos con hospitales, certificaciones regulatorias y conocimiento del sistema de salud local.
La región tiene una oportunidad si logra articular marcos regulatorios propios que armonicen con los europeos, sin convertirse en una copia burocrática. Países como Brasil, México, Chile y Colombia ya han avanzado en leyes de protección de datos y telemedicina, pero la regulación específica de software como dispositivo médico (SaMD) impulsado por IA aún está dispersa. Los simposios y foros europeos ofrecen una hoja de ruta valiosa, pero el desafío local es adaptarla sin frenar la innovación.
El mensaje para los ejecutivos latinoamericanos es claro: el tren de la inversión en salud con IA ya partió, pero la estación regulatoria está en construcción. Quienes lleguen antes con productos validados y compatibles con los estándares internacionales —especialmente los europeos, que suelen adoptarse como referencia en la región— tendrán ventaja. La pregunta no es si la IA transformará la salud en América Latina, sino quién estará listo para gobernar esa transformación.