Productividad con IA sin despidos: la lección de Soracom para América Latina

La empresa japonesa Soracom demostró que se puede integrar inteligencia artificial sin recortar empleos, reorganizando equipos y creando 'token capital'. Una hoja de ruta para directivos latinoamericanos que buscan eficiencia sin trauma laboral.

Productividad con IA sin despidos: la lección de Soracom para América Latina

Foto: Arlington Research

La promesa de la inteligencia artificial llega siempre acompañada de un fantasma: el del empleado que será reemplazado. En las salas de juntas de América Latina, la pregunta no es si hay que adoptar IA, sino cómo hacerlo sin generar una resistencia interna que paralice la empresa. El caso de Soracom, una firma japonesa de plataformas IoT, ofrece una respuesta concreta y poco común: se puede aumentar la productividad y reducir costos sin despedir a nadie.

La reorganización como camino, no el recorte

Soracom, con cerca de 200 colaboradores, decidió en julio de 2025 convertirse en una organización “After AI”, es decir, rediseñada como si la inteligencia artificial hubiera existido desde el inicio. El CEO, Ken Tamagawa, apostó por dividir los equipos en unidades pequeñas por negocio, donde cada una trabaja integrada con sistemas de IA. Un año después, el 100% del código era generado por herramientas como Claude Code y la tasa de uso de IA entre el personal alcanzó una integración total en desarrollo, ventas, atención al cliente y procesos corporativos. El resultado financiero: la relación entre gastos de venta y administración respecto a los ingresos cayó seis puntos porcentuales. Sin una sola baja laboral.

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Este dato es clave para los directivos latinoamericanos que miran la automatización con recelo. No porque la tecnología destruya puestos, sino porque las empresas suelen usarla como excusa para recortar costos de personal. Soracom demostró lo contrario: al redistribuir las tareas y elevar el rol de los empleados a supervisores y creadores de IA, el valor humano no se diluye; se transforma. El estrés interno existió, lo admite Tamagawa, pero el apoyo de la dirección a las iniciativas de abajo hacia arriba permitió que el cambio no fuera traumático.

Token capital: el activo intangible que pocos miden

El concepto de “token capital”, popularizado por Satya Nadella de Microsoft, es la pieza teórica que explica este éxito. Cada interacción con IA —medida en tokens— genera un activo intangible que se acumula de forma compuesta: la gente construye IA, la IA enseña a la gente, la gente toma decisiones más rápido y retroalimenta a la IA. Ese ciclo, repetido en equipos pequeños, crea un capital propio que diferencia a una empresa de otra. En Soracom, el capital humano no se diluye; al contrario, se fortalece junto con el token capital.

Para las empresas latinoamericanas, este enfoque es particularmente relevante. En economías donde el talento técnico escasea y es caro, competir por los mismos ingenieros de IA es una carrera perdida. En cambio, invertir en la recualificación del personal actual para que supervise y retroalimente a los agentes de IA genera un activo interno que se retroalimenta y queda como propiedad intelectual propia. Es una ventaja que no se compra en el mercado, se cultiva.

El agente que materializa la estrategia

Soracom lanzó además SORACOM Agent, un servicio de agente de IA administrado que permite a cualquier persona, sin conocimientos profundos de TI, construir y operar sistemas IoT. El agente se conecta con las APIs y servidores MCP, controla dispositivos físicos y mantiene memoria a largo plazo de cada proyecto. Cada cliente opera en un entorno aislado, por lo que los datos y el conocimiento generado —el token capital— se quedan como propiedad intelectual propia.

Para las organizaciones latinoamericanas, esto significa un salto en la madurez de adopción. Según el modelo “After AI Maturity Model” de Soracom, la mayoría de las empresas están en el nivel 2 (conectar datos corporativos con IA). Muy pocas alcanzan el nivel 3 (automatización de tareas compartida) y menos aún el 4 o 5. El agente de Soracom abstrae la complejidad técnica y permite pasar directamente a niveles superiores sin necesidad de equipos de desarrollo especializados. Es una puerta de entrada para proyectos pequeños de IoT —control de inventarios, monitoreo de equipos— que pueden escalar sin fricción.

El desafío cultural que queda abierto

El ejemplo de Soracom ofrece una hoja de ruta práctica, pero exige un cambio cultural que en América Latina no es fácil de lograr. El miedo a la IA no es solo de los empleados; también de los directivos que temen perder el control o no entender la tecnología. La mentalidad de experimentación continua, donde el error es parte del aprendizaje, choca con culturas organizacionales que castigan el fallo. La pregunta que queda abierta es si las empresas de la región están dispuestas a apostar por la recualificación y la redistribución de tareas en lugar de optar por el camino rápido del recorte.

Porque al final, la lección de Soracom no es tecnológica, es estratégica: la productividad con IA no se logra despidiendo, sino reorganizando. Y en una región que necesita crecer sin destruir empleo, esa lección vale más que cualquier algoritmo.

Fuentes

  1. El caso Soracom: cómo ser productivo con IA sin despedir a nadie
  2. Oportunidades de IA aplicada con OpenAI y Sora para startups LATAM - El Ecosistema Startup
  3. Reestructurar sin despedir: la nueva estrategia competitiva ... - LinkedIn
  4. Perspectivas laborales para Automatización Inteligente y productividad con IA
  5. Resumen Semanal: IA y su Impacto en los Negocios en America Latina (07 ...
Bryan Brea

Escrito por

Bryan Brea

Abogado y comunicador

Abogado, broadcaster y comunicador dominicano, reconocido por una trayectoria que combina voz, criterio público y presencia en escenarios de comunicación social. Como locutor internacional, ha sido distinguido en espacios como Praise Music y Premios Galardón, además de figurar como nominado al Micrófono de Oro, reflejando una labor sostenida en la palabra hablada, la conducción y la conexión con audiencias. Su perfil proyecta a un profesional versátil, con vocación comunicacional, capacidad de influencia y una presencia pública construida desde la credibilidad, la cercanía y el compromiso con mensajes de valor.