OpenAI lanza Computer History en Mac y registra teclas y clics

OpenAI lanza Computer History en macOS: registra pulsaciones, clics y cambios de app para sugerir automatizaciones. Solo para planes pagos, con riesgos de inyección de prompt y dudas regulatorias en América Latina.

OpenAI lanza Computer History en Mac y registra teclas y clics

Foto: Erik Mclean

OpenAI acaba de instalar un observador silencioso en el escritorio de sus clientes corporativos. La función Computer History —"Historial del ordenador"— llega a la aplicación de ChatGPT para macOS y convierte la actividad del usuario en una línea de tiempo consultable por el modelo: pulsaciones de teclado, atajos, clics, cambios de aplicación y el contexto que expone la API de accesibilidad de macOS. No captura pantallas, ni audio, ni vídeo, según la compañía, pero eso no la hace inofensiva.

La herramienta está desactivada por defecto y solo aparece en cuentas Pro, Business y Enterprise. En entornos empresariales, un administrador debe habilitarla primero y después cada empleado debe dar su consentimiento explícito desde Ajustes → Integraciones → Historial del ordenador. Allí se pueden excluir aplicaciones y sitios web, pausar la captura desde la barra de menús y borrar tramos —desde los últimos diez minutos hasta todo el historial— de forma irreversible. Los eventos "en bruto" se guardan localmente en el contenedor de la app y se eliminan a las 48 horas; OpenAI jura que no se usan para entrenar modelos globales. Sin embargo, los resúmenes textuales que genera el modelo consumen tokens y viajan a los servidores de la empresa.

El propio gerente de producto de OpenAI, Ari Weinstein, advirtió en X que la función aumenta la superficie de ataque para inyección de prompts: si un documento malicioso o una página web contienen instrucciones ocultas, el modelo podría ejecutarlas al "leer" el historial. Unite.AI destaca que la recomendación oficial es desactivarla cuando se maneje información sensible. Es una admisión inusual: el proveedor te vende la comodidad y te advierte del riesgo en la misma frase.

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Mientras tanto, la investigación forense ya ha demostrado que los artefactos de ChatGPT en navegadores son recuperables tras el uso: un estudio presentado en WISA 2025 muestra cómo extraer conversaciones de cachés, IndexedDB y almacenamiento local de Chrome y Firefox Yoo, Park & Kim, 2026. La versión de escritorio añade una capa más rica: una cronología estructurada de qué hiciste, cuándo y en qué orden, lista para ser consultada —o exfiltrada— por cualquiera con acceso al dispositivo o a la cuenta.

Para América Latina, la ecuación tiene aristas propias. Primero, el costo de entrada: la función solo existe en planes que cuestan desde 200 USD/usuario/mes (Enterprise), fuera del alcance de la gran mayoría de pymes de la región. Segundo, la ausencia en el Espacio Económico Europeo, Reino Unido y Suiza —sin fecha confirmada— sugiere que OpenAI anticipa fricciones regulatorias (RGPD, ePrivacy) que también existen en LGPD (Brasil), LFPDPPP (México), Ley 1581 (Colombia) y Ley 25.326 (Argentina). ¿Qué pasa cuando un empleado activa el historial y captura datos de clientes, credenciales bancarias o secretos industriales? La empresa es responsable, no OpenAI.

Tercero, el efecto rebote de adopción: un estudio de la Universidad Nacional de Seúl con datos de Nielsen (ago 2022–ago 2023) encontró que adoptar ChatGPT aumenta el uso total del dispositivo y de aplicaciones de productividad, especialmente en usuarios jóvenes Ida Hye, 2025. Más uso implica más telemetría, más superficie de fuga y más dependencia de un proveedor único que hoy te ofrece "automatizaciones" y mañana puede cambiar los términos, el precio o la jurisdicción de los datos.

La promesa es seductora: "retoma donde lo dejaste", "automatiza lo repetitivo". El precio es un registro granular de tu flujo de trabajo —atajos, cambios de contexto, patrones— que vive 48 horas en tu disco y deja residuos tokenizados en la nube de OpenAI. En una región donde la gobernanza de endpoints brilla por su ausencia y la cultura de "aceptar términos" gana a la revisión legal, Computer History no es una herramienta de productividad: es un vector de riesgo disfrazado de asistente.

Antes de activarlo, el CISO de cualquier empresa latinoamericana debería preguntarse: ¿tenemos política de exclusión de apps críticas (banca, ERP, CRM)? ¿Sabemos que los resúmenes consumen cuota de tokens y migran a EE. UU.? ¿Hemos evaluado el escenario de inyección de prompt vía documento compartido en Slack o Notion? Si la respuesta es no, la única automatización sensata es mantener la función apagada.

Fuentes

  1. ChatGPT lanza función de Historial de Ordenador para mejorar la productividad
  2. La historia de la computadora de OpenAI convierte la actividad de Mac ...
  3. Recuperación de conversaciones de usuario a partir de artefactos locales de ChatGPT en navegadores web para investigaciones forenses digitales
  4. La IA llega a los dispositivos: adopción de ChatGPT y sus efectos en el uso de móviles y PC
  5. La inteligencia artificial puede almacenar información relacionada con los atajos de teclado que usas
Marcelo Peguero

Escrito por

Marcelo Peguero

Experto en estándares

Cofundador de ISOINNOVA y especialista en diseño de procesos de calidad, con más de 20 años implantando sistemas de gestión en organizaciones públicas y privadas de Latinoamérica. Su trabajo parte de una convicción simple: un proceso mal diseñado no se arregla poniéndole tecnología encima, se amplifica. Desde ahí mira cómo la inteligencia artificial entra en la operación de las empresas — qué promete, qué mide de verdad y quién termina asumiendo el costo cuando el estándar llega después de la herramienta.