La ventaja cuántica sigue siendo una promesa

La computación cuántica avanza, pero la ventaja comercial tangible aún no se materializa. Gigantes tecnológicos y startups compiten por demostrar valor práctico más allá del laboratorio.

La ventaja cuántica sigue siendo una promesa

¿Qué es la computación cuántica y cómo funciona?

La computación cuántica aprovecha principios de la mecánica cuántica, como la superposición y el entrelazamiento, para procesar información de manera fundamentalmente distinta a los ordenadores clásicos. Mientras que un bit clásico solo puede ser 0 o 1, un qubit puede estar en ambos estados simultáneamente, lo que permite explorar múltiples caminos de cálculo en paralelo. Esta característica promete resolver problemas que son intratables para las máquinas actuales, como la simulación de moléculas complejas, la optimización combinatoria o la factorización de grandes números.

Sin embargo, los qubits son extremadamente frágiles. Requieren temperaturas cercanas al cero absoluto y un aislamiento impecable para evitar la decoherencia, que destruye la información cuántica. Por eso, los primeros ordenadores cuánticos son máquinas enormes, ruidosas y con altas tasas de error. La carrera actual consiste en aumentar el número de qubits lógicos –que corrigen esos errores– y no solo los físicos.

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Origen y evolución: de la teoría a los primeros prototipos

En los años 80, los trabajos de Richard Feynman y David Deutsch dieron origen a la idea del ordenador cuántico. Durante décadas fue solo teoría. El primer hito práctico llegó en 2001, cuando un equipo de IBM y Stanford logró factorizar el número 15 con un ordenador cuántico de 7 qubits. Era un experimento de laboratorio, no una herramienta útil.

En la última década se ha visto una aceleración. Google anunció en 2019 la “supremacía cuántica” al resolver en 200 segundos un problema que a una supercomputadora clásica le tomaría 10 mil años –aunque IBM cuestionó la comparación. En 2023, IBM presentó su procesador Condor de 1.121 qubits, y en 2024 Google reveló Willow, un chip que reduce exponencialmente los errores a medida que se añaden más qubits, un hito en corrección de errores. Aun así, estos sistemas siguen siendo experimentales.

Ventajas y limitaciones frente a la computación clásica

Lejos de ser una evolución de la clásica, la computación cuántica es una alternativa para tareas muy específicas. Para navegar por internet o editar documentos, un ordenador cuántico es irrelevante. Su fortaleza reside en problemas de alta complejidad computacional, como la simulación de sistemas cuánticos naturales (química, materiales) o la optimización de carteras financieras con miles de variables.

Pero las limitaciones son enormes. El ruido cuántico actual hace que los resultados tengan errores, y la corrección de errores requiere cientos de qubits físicos por cada qubit lógico. Además, no existe un solo tipo de qubit: hay superconductores, iones atrapados, qubits fotónicos, etc., cada uno con ventajas y desventajas. Esto fragmenta el desarrollo y retrasa la estandarización.

Aplicaciones concretas: ¿dónde está la ventaja comercial?

Existe una pregunta del millón: ¿hay ya aplicaciones comerciales que justifiquen la inversión? La respuesta corta es no, pero hay avances prometedores.

En el sector farmacéutico, empresas como Roche y Pfizer colaboran con startups cuánticas para simular interacciones moleculares y acelerar el descubrimiento de fármacos. En finanzas, JPMorgan Chase y Goldman Sachs exploran algoritmos cuánticos para optimización de carteras y valoración de derivados. En logística, DHL y Volkswagen han experimentado con enrutamiento de flotas. Sin embargo, todos estos casos son pilotos, no despliegues productivos.

El Wall Street Journal reportó que, según expertos del sector, la “ventaja cuántica” –demostrar que un ordenador cuántico resuelve un problema práctico mejor que uno clásico– podría tardar aún entre cinco y diez años. Empresas como Rigetti, IonQ y Quantinuum compiten por ser las primeras en lograr ese hito comercial.

La amenaza a la criptografía y la ciberseguridad

Uno de los campos donde la computación cuántica tendrá un impacto disruptivo es la criptografía. El algoritmo de Shor, si se implementa en un ordenador cuántico suficientemente grande, podría romper los sistemas de cifrado asimétrico actuales (RSA, ECC) que protegen las comunicaciones digitales, las transacciones bancarias y las infraestructuras críticas.

Ya el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE.UU. (NIST) ha seleccionado varios algoritmos post-cuánticos para estandarizar, y empresas como Google, IBM y Microsoft están migrando sus sistemas para ser resistentes a ataques cuánticos. Pero la transición es lenta y costosa. Un informe de Global Risk Institute estima que hay un 50 % de probabilidad de que la criptografía actual sea vulnerable para 2035. Gobiernos como el de China invierten fuerte en computación cuántica también para aplicaciones de ciberseguridad y descifrado.

Actores principales: empresas, startups y gobiernos en la carrera

En la carrera cuántica, global y multinivel, del lado de las grandes tecnológicas, IBM lidera con su hoja de ruta hacia un ordenador cuántico de 100 mil qubits en 2033. Google apuesta por Willow, y Microsoft desarrolla qubits topológicos, teóricamente más estables. Amazon ofrece servicios cuánticos en la nube a través de AWS Braket.

Las startups son igual de relevantes: IonQ cotiza en bolsa y ya ofrece acceso comercial a sus procesadores de iones atrapados. Rigetti construye sistemas superconductores y anunció en 2023 su chip Ankaa-2 de 84 qubits. D-Wave Systems se enfoca en recocido cuántico para optimización. Quantinuum, respaldada por Honeywell, combina hardware de iones atrapados con software de alto nivel.

Los gobiernos también juegan un papel clave. La Unión Europea financia el Quantum Flagship con 1.000 millones de euros. China invirtió 10.000 millones de dólares en el Laboratorio Nacional de Ciencias de la Información Cuántica. Estados Unidos, a través de la Ley de Iniciativa Cuántica Nacional, destina fondos a investigación y desarrollo. La rivalidad geopolítica añade urgencia.

Perspectivas: ¿cuándo veremos un impacto real en los negocios?

Las proyecciones varían. Gartner sitúa la computación cuántica en el “valle de la desilusión” de su ciclo de hype, pero espera que alcance el “plateau de productividad” en los próximos diez años. McKinsey estima que para 2035 el mercado cuántico podría generar entre 450.000 y 850.000 millones de dólares, aunque advierte que la tecnología aún debe superar barreras fundamentales de escalado y reducción de errores.

Llegará por fases el impacto real en los negocios. Primero, servicios en la nube que combinen simuladores cuánticos con hardware clásico (computación híbrida). Luego, ordenadores cuánticos con corrección de errores para problemas especializados. Finalmente, sistemas universales tolerantes a fallos que puedan ejecutar algoritmos largos y complejos. Empresas como Nvidia están desarrollando simuladores cuánticos clásicos que permiten a los investigadores probar algoritmos hoy, acelerando el aprendizaje.

Por ahora, la ventaja comercial real sigue siendo una promesa. Las empresas que invierten en capacidades cuánticas no esperan un retorno inmediato, sino posicionarse estratégicamente para cuando la tecnología despegue. Como dijo Jay Gambetta, vicepresidente de IBM Quantum: “Estamos en la era de la utilidad cuántica, donde podemos demostrar que un ordenador cuántico puede hacer algo útil, aunque no sea mejor que un clásico. La ventaja cuántica llegará gradualmente, no con un solo hito”.

Mientras tanto, la paciencia y la inversión inteligente definirán quién ganará la partida. La computación cuántica no es una burbuja, pero tampoco una solución inmediata. Es una apuesta a largo plazo que cambiará industrias enteras, pero no mañana.

Fuentes

  1. Progresos recientes hacia la computación cuántica fotónica integrada a gran escala
  2. Computación cuántica - Bienvenido a las Naciones Unidas
  3. Expertos aseguran que la computación cuántica "amenaza" la criptografía que protege la información
  4. IBM adquiere HRL Laboratories para impulsar aún más sus esfuerzos de I+D en computación cuántica
  5. Las 'start up' cuánticas ya atraen capital masivo - Expansión
Melina Rodríguez

Escrito por

Melina Rodríguez

Especialista Inteligencia Artificial

Arquitecta de profesión, estratega de IA por convicción. Máster en Gestión Urbana por la Universidad Politécnica de Cataluña y certificada en ISO 42001 — la norma internacional de gestión de inteligencia artificial. Co-fundadora de 3Dual Studio y consultora en Bewos, ha diseñado programas de alfabetización en IA para organizaciones públicas y privadas en América Latina.