La IA tritura libros raros para entrenarse: qué implica para LATAM

Libreros del mundo detectaron compras masivas de libros descatalogados que terminan triturados. Detrás hay una razón legal y un negocio de datos. Qué implica para el acervo latinoamericano.

La IA tritura libros raros para entrenarse: qué implica para LATAM

Un AirTag escondido en un libro raro vendido por internet terminó en un almacén de Amazon en Las Vegas donde un equipo arranca lomos y pasa hojas sueltas por escáneres industriales. El rastreo, reportado por 404 Media y replicado por Ars Technica, convirtió en prueba tangible lo que los libreros de viejo sospechaban desde 2025: las empresas de inteligencia artificial compran lotes de libros descatalogados, los digitalizan y destruyen los ejemplares para entrenar sus modelos.

El patrón de compra no deja espacio para la duda. Marçal Font, de la Librería Fénix en Badalona, recibió desde finales de abril pedidos de una empresa canadiense con comportamiento inusual: encargos que se sucedían por minutos, sin preguntar por el precio y con gastos de envío disparatados. Los mismos movimientos aparecieron en Alemania, Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos. En España, una veintena de librerías vendieron a la misma compañía y un operador de Silicon Valley llegó a pedir más de tres mil ejemplares de una sola librería.

Los lotes mezclan no ficción descatalogada de los temas más dispares: manuales de vinificación, dietarios de la Guerra Civil, actas de congresos de hace medio siglo. La investigación completa está en BBC Mundo.

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Una sentencia que obliga a destruir

La destrucción no es un descuido logístico sino un requisito legal. En junio de 2025, el juez federal William Alsup dictó en el caso Barto contra Anthropic que entrenar modelos con libros comprados legalmente constituye un uso transformador amparado por la doctrina estadounidense del fair use. La digitalización resultaba legal solo porque el ejemplar físico desaparecia en el proceso: si el libro sobrevive, la empresa tendría dos copias habiendo pagado una y el argumento se debilitaría. La trituradora quedó incorporada al flujo de trabajo por decisión judicial.

Ese marco explica el Proyecto Panamá, el plan interno de Anthropic destapado por The Washington Post a partir de escritos judiciales: un esfuerzo para escanear de forma destructiva todos los libros del mundo, con la advertencia de que no quería que se supiera. Unos meses antes, en septiembre de 2025, la misma empresa había pagado US$1.500 millones para cerrar una demanda colectiva de autores por el uso no autorizado de sus obras. Amazon, según el rastreo del AirTag, sostiene una operación equivalente en Las Vegas; la puerta del almacén luce un logo corporativo con un dinosaurio devorando un libro.

El mercado del texto limpio

Detrás de las compras funciona una cadena de intermediarios. En el caso español, la compañía canadiense ZoomBooks enviaba los lotes a PrepFort, un operador logístico del condado de Illinois encargado de escanear y catalogar. La plataforma ISBNdb va más lejos: ofrece a los laboratorios de IA lotes de entre mil y un millón de libros por encargo, con acuerdo de confidencialidad incluido, bajo el argumento de que los libros impresos antes de 2022 son la última reserva de texto humano no contaminado por la producción masiva de contenido generado por IA.

Un estudio de la Universidad de Stony Brook, Columbia Law School y la Universidad de Michigan muestra por qué las empresas necesitan sus corpus completos: al afinar ChatGPT sobre la obra de un autor, los lectores prefirieron el texto generado frente al de los escritores profesionales. El costo mediano de ese proceso fue de 81 dólares por autor, una reducción del 99,7% frente a la compensación típica de un escritor, y los detectores de contenido marcaron como artificial solo el 3% de los textos afinados.

Lo que toca hacer en América Latina

La amenaza para la región es concreta. El autor argentino Maximiliano Firtman fue parte de la demanda colectiva contra Anthropic, y el material que las compras automáticas persiguen incluye justamente lo que no se protege por sistemas formales: farnas, boletines vecinales, publicaciones locales y documentación de movimientos sociales. Ese acervo sin ISBN no se cuenta con un depósito legal de respaldo y nadie verifica cuántas copias existen antes de que un lote entero desaparezca.

La digitalización tampoco equivale a conservación: el archivo resultante queda en bases de datos privadas, sin acceso público, pierde encuadernación, anotaciones, ex libris y procedencia. Para un ejecutivo que esté entrenando modelos propios, la lección operativa es doble: exigir metadatos en cada lote adquirido y documentar el acervo local antes de que un intermediario lo compre a ciegas. La lógica de la sentencia vinculó la copia digital a la desaparición del ejemplar físico; mientras comprar y triturar siga siendo más barato que negociar licencias, el incentivo no va a desaparecer. El único resguardo es suscitar, antes que la máquina de escaneo, qué hay en cada estante.

Fuentes

  1. Un Airtag oculto revela que Amazon está desechando libros raros para entrenar IA
  2. Qué es el "Proyecto Panamá" y cómo reveló la destrucción de miles ...
  3. Las empresas de IA están comprando toneladas de libros viejos ...
  4. Los lectores prefieren los resultados de la IA entrenada con libros con derechos de autor frente a los de escritores humanos expertos
Henry González

Escrito por

Henry González

Experto en procesos y calidad

Ingeniero industrial con una obsesión por los estándares. Certificado en ISO 9001, ISO 27001 e ISO 42001 — la norma que define cómo las organizaciones deben gestionar la inteligencia artificial de forma responsable. Para Henry, la IA no es solo tecnología sino un sistema que debe auditarse, gobernarse y medirse.