La gobernanza global, asignatura pendiente ante la capacidad de la IA para diseñar virus

El diseño de genomas virales funcionales mediante IA abre oportunidades contra superbacterias, pero también riesgos de bioseguridad. América Latina necesita regulación urgente.

La gobernanza global, asignatura pendiente ante la capacidad de la IA para diseñar virus

Foto: RephiLe water

Un modelo de lenguaje entrenado con el alfabeto del ADN ha logrado algo que hasta hace poco pertenecía a la ciencia ficción: escribir desde cero el código genético de un virus y verlo cobrar vida en el laboratorio. El equipo de la Universidad de Stanford y el Arc Institute demostró que su sistema Evo puede generar genomas virales completos que, una vez sintetizados químicamente, infectan y destruyen bacterias. El hito, publicado en la revista Science, representa un avance extraordinario en biología sintética, pero también enciende todas las alarmas sobre los usos duales de esta tecnología.

El dilema de la vida sintética

Los modelos Evo funcionan como un ChatGPT del ADN: aprenden a predecir la siguiente base nucleotídica tras entrenarse con billones de letras genéticas extraídas de más de 128.000 genomas. Cuando los investigadores le pidieron que diseñara nuevas versiones del bacteriófago phiX174, la inteligencia artificial generó 302 variantes; 16 de ellas resultaron funcionales y, en algunos casos, superaron a los virus naturales para combatir cepas bacterianas resistentes. Esa es la promesa: en un momento en que los antibióticos pierden eficacia y las superbacterias causan decenas de miles de muertes al año en América Latina, contar con una herramienta capaz de diseñar fagos a medida de forma rápida y escalable podría transformar la fagoterapia y salvar vidas.

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Pero la misma capacidad que permite diseñar un virus inofensivo para bacterias puede, con ajustes mínimos, generar patógenos que ataquen humanos, animales o cultivos. Los autores del estudio tomaron precauciones al excluir de los datos de entrenamiento cualquier secuencia de virus que infecte eucariotas, pero los expertos en seguridad sanitaria consideran que esas barreras son frágiles. Thomas Inglesby y Moritz Hanke, del Centro para la Seguridad de la Salud de la Universidad Johns Hopkins, advirtieron en la misma edición de Science que la capacidad de componer genomas virales con inteligencia artificial ya existe, pero la gobernanza para dirigirla de forma segura, no. Los asistentes de codificación y la computación en la nube permiten sortear restricciones con facilidad, y personas sin formación en virología podrían diseñar y encargar un genoma peligroso.

América Latina frente a un nuevo riesgo

Para los ejecutivos y reguladores latinoamericanos, este avance plantea un desafío doble. Por un lado, la urgencia de innovar en salud: la resistencia antimicrobiana no espera, y países como Chile, Argentina y Colombia ya exploran la fagoterapia como alternativa. Tener acceso a herramientas de diseño rápido podría acelerar ensayos clínicos y reducir costos.

Por otro lado, la capacidad de regular estas tecnologías es muy desigual. La mayoría de las normativas latinoamericanas sobre bioseguridad datan de la era pre-IA y no contemplan la síntesis génica automatizada ni la generación de secuencias impredecibles. Los propios autores del estudio piden controles draconianos: que los proveedores de ADN sintético estén obligados por ley a rastrear a sus clientes y a examinar cada pedido en busca de secuencias de riesgo. En una región donde muchos laboratorios compran insumos del exterior sin mayor supervisión, implementar esa trazabilidad requeriría una coordinación regional que hoy no existe.

Establecer un marco regulatorio internacional que supervise el desarrollo y uso de modelos de lenguaje genómico ya no es una opción, sino una necesidad imperiosa. No se trata de frenar la ciencia, sino de garantizar que la puerta que se abre no conduzca a consecuencias catastróficas. Los antibióticos perdieron su eficacia porque los usamos sin control; no podemos cometer el mismo error con el diseño de vida sintética.

La inteligencia artificial ya escribió el código de la vida; ahora toca escribir las reglas para que ese poder no se vuelva contra nosotros. La pregunta que los líderes latinoamericanos deben hacerse no es si esto ocurrirá, sino si estarán preparados para que ocurra en su jurisdicción. La ciencia ficción se ha convertido en protocolo de laboratorio; abrir la caja de Pandora sin candado sería el mayor error de nuestra generación.

Fuentes

  1. IA diseña virus funcionales desde cero: el primer paso hacia la vida sintética
  2. La IA diseña por primera vez virus completos que no existen en la naturaleza
  3. Pilares fundamentales para la gobernanza de la IA - IMF
Melina Rodríguez

Escrito por

Melina Rodríguez

Especialista Inteligencia Artificial

Arquitecta de profesión, estratega de IA por convicción. Máster en Gestión Urbana por la Universidad Politécnica de Cataluña y certificada en ISO 42001 — la norma internacional de gestión de inteligencia artificial. Co-fundadora de 3Dual Studio y consultora en Bewos, ha diseñado programas de alfabetización en IA para organizaciones públicas y privadas en América Latina.