Negocios La apuesta de Marvell por exprimir la cadena de suministro de IA
Marvell Technology paga 1.000 millones por adelantado a sus proveedores para asegurar la fabricación de chips de IA. La empresa apunta a 16.500 millones de ingresos en 2028 con chips personalizados para hiperescaladores.
Cuando una compañía de semiconductores está dispuesta a pagar 1.000 millones de dólares por adelantado antes de recibir un solo chip, es porque el negocio no da tregua. Eso es exactamente lo que acaba de hacer Marvell Technology, que destinó esa cifra a bloquear capacidad de producción de su próxima generación de silicio para inteligencia artificial. El movimiento, sustentado en un flujo de caja operativo de 638,8 millones de dólares generado en el trimestre, muestra hasta qué punto la demanda de infraestructura para IA está tensionando las cadenas de suministro globales.
Los números del primer trimestre fiscal de 2027 respaldan la urgencia. Marvell reportó ingresos récord de 2.420 millones de dólares, un 28% más que el año anterior, impulsados principalmente por el segmento de centros de datos, que aportó 1.830 millones y representa el 76% del total. Para el segundo trimestre, la compañía proyecta 2.700 millones, y la dirección ha actualizado sus previsiones a largo plazo: 11.500 millones para el ejercicio 2027 y 16.500 millones para 2028, lo que supondría un crecimiento del 45% en dos años.
El doble motor: chips personalizados y conectividad óptica
La estrategia de Marvell descansa en dos patas. Por un lado, los chips personalizados (ASIC) que diseña a medida para hiperescaladores como Amazon, Google o Microsoft. Este negocio ya generó 1.500 millones en 2026 y aspira a duplicarse de cara a 2028, con un único programa de nivel 1 que concentra un tercio del crecimiento esperado. Por otro, la división de interconexión óptica —la red que conecta los servidores en los centros de datos— prevé un crecimiento superior al 70% este año, una cifra que casi duplica las estimaciones anteriores.
La compañía ha reforzado su posición con la adquisición de XConn Technologies y Celestial AI durante el trimestre, ampliando su plataforma de fotónica de silicio y sus capacidades de red escalable. Además, su alianza con Nvidia alcanza los 2.000 millones de dólares en colaboraciones conjuntas, centradas en la plataforma NVLink-Fusion para entornos de IA y en infraestructura AI-RAN que combina cargas de trabajo 5G con computación GPU.
Sin embargo, el crecimiento tiene un precio. La acción cotiza a una relación precio/beneficio de aproximadamente 64 veces y a un EV/EBITDA de 41, niveles muy superiores a los de competidores como Broadcom o la propia Nvidia. En los últimos tres meses se han registrado ventas de insiders por valor de unos 30 millones de dólares, un dato que algunos inversores consideran una señal de cautela. El consenso de analistas sitúa el precio objetivo medio en 223 dólares, apenas por encima del nivel actual de 219, lo que sugiere que el mercado ya descuenta buena parte del crecimiento.
¿Qué significa para América Latina?
Para los ejecutivos de la región, la señal que envía Marvell es clara: la infraestructura de IA se está volviendo un recurso estratégico que requiere compromisos financieros de largo plazo. Las empresas latinoamericanas que dependen de capacidad de cómputo en la nube para entrenar o ejecutar modelos de IA deben considerar que la competencia por el silicio no se detendrá en los próximos años. Los hiperescaladores seguirán acaparando la producción disponible, y los precios de los servicios cloud podrían reflejar esa presión.
Además, la dependencia de un puñado de proveedores de chips —Marvell, Broadcom, Nvidia— introduce un riesgo de concentración en la cadena de suministro global. Para startups y corporaciones de la región que están desarrollando soluciones de IA, diversificar las fuentes de cómputo y considerar alianzas con proveedores locales de infraestructura podría marcar la diferencia entre escalar un proyecto o quedarse sin capacidad en el peor momento.
La pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo podrá Marvell sostener este ritmo antes de que los márgenes operativos se resientan o los hiperescaladores decidan llevar más diseño de chips a casa. Por ahora, la compañía ha demostrado que puede cumplir sus promesas, pero la barra está cada vez más alta.