La app de Bupa pasó de 3,7 a 4,7 y la llave quedó en manos de Infosys

El caso Bupa demuestra que la IA acelera la modernización de sistemas críticos. Pero la eficiencia tiene un costo: dependencia de proveedores y nuevas superficies de ataque. ¿Quién controla la llave?

La app de Bupa pasó de 3,7 a 4,7 y la llave quedó en manos de Infosys

Foto: Vitaly Gariev

Durante décadas, la modernización de sistemas heredados fue esa deuda técnica que todos sabían que debían pagar pero nadie quería financiar. El costo, la complejidad y el riesgo de tocar sistemas que mantienen viva la operación convertían cualquier intento de renovación en una apuesta peligrosa. La inteligencia artificial está reescribiendo ese cálculo, pero la pregunta que ningún ejecutivo debería eludir es para quién resulta más rentable el nuevo escenario.

El caso de Bupa, la aseguradora de salud británica, suele citarse como la prueba de que la IA convierte una migración técnica en una transformación de negocio. Según reportó MIT Technology Review, al trasladar su aplicación My Bupa desde la plataforma Xamarin hacia código nativo en Swift y Kotlin, asistidos por ingeniería inversa y directa con IA, la compañía elevó la calificación de su aplicación de 3,7 a 4,7 y redujo la tasa de fallos percibidos por los usuarios en casi 24 puntos porcentuales en Android y ocho en iOS.

Su directora de información, Asifa Sherazi, lo describe con precisión: la tecnología en fin de vida es un riesgo que se acumula en silencio y luego golpea de una sola vez. Los números le dan la razón: esperar no era una estrategia, era una bomba de tiempo.

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Lo que pocos discuten es quién captura el valor de esa transformación. Sanjeev Tripathi, ejecutivo de Infosys, la consultora que acompañó a Bupa, sostiene que la IA está cambiando la economía de la modernización, reduciendo esfuerzo, riesgo y tiempo. La combinación de ingeniería inversa y directa asistida por IA permitió entregar el proyecto en aproximadamente 60 % menos tiempo que en la era previa. Ese dato es impresionante y a la vez inquietante: la misma tecnología que acelera la migración profundiza la asimetría entre quienes poseen el conocimiento técnico concentrado y quienes lo contratan.

El espejismo de la eficiencia

La evidencia académica respalda el entusiasmo. Un estudio que analizó datos de 227 empresas confirmó que la preparación para adoptar IA se asocia de manera positiva y significativa con la eficiencia de los procesos de negocio, y que la transformación digital impulsada por IA actúa como puente entre ambas. Las organizaciones que invierten en capacidades de IA —infraestructura, habilidades humanas, estrategia— obtienen ganancias medibles en productividad. Pero el mismo estudio esconde el reverso: las empresas que no llegan preparadas no solo pierden la carrera, sino que quedan atadas a quienes sí lo están.

El problema es que la preparación no se compra. Se construye, y eso requiere tiempo que los equipos de TI latinoamericanos rara vez tienen mientras apagan incendios operativos. Delegar toda la modernización en una consultora global es comprensible. El resultado puede ser una dependencia de doble capa: primero de la consultora y después de los modelos que esa consultora controla. La llave del negocio queda en manos de un tercero cuya facturación no depende de que usted aprenda, sino de que continúe necesitándolo.

La nueva superficie de ataque

Otra dimensión que el entusiasmo suele omitir es la seguridad. Automatizar la migración expone el negocio a una superficie de ataque mayor: los ciberdelincuentes también usan IA para automatizar sus ataques, personalizar la ingeniería social y perfeccionar la suplantación de voz, imágenes y videos. Según consignó El Periódico, el mercado de IA aplicada a ciberseguridad pasará de 28.000 millones de dólares en 2024 a 79.800 millones en 2029, casi el triple.

José Manuel Moreno Guerra, director de ciberseguridad de NTT DATA, afirmó que cada vez será más difícil confiar únicamente en lo que vemos, escuchamos o recibimos digitalmente. La trazabilidad —poder demostrar qué datos usó un modelo y bajo qué controles tomó una decisión— se convertirá en un activo tan valioso como la propia eficiencia.

Para los directores y ejecutivos de América Latina, la lección no es rechazar la modernización asistida por IA, sino preguntarse qué están construyendo mientras modernizan. ¿Están preservando el conocimiento institucional que sus equipos han acumulado durante años, o lo están entregando como pago por la velocidad? ¿Están desarrollando capacidades internas para operar y cuestionar los sistemas, o solo aprendiendo a comprarlos mejor? ¿Su plan de modernización incluye la seguridad de los propios modelos de IA o la trata como una partida separada del presupuesto?

Con la IA, la economía de la modernización cambió. Eso es un hecho. Pero en toda economía hay ganadores y perdedores, y los números de Bupa no deberían ocultar la pregunta incómoda: cuando su empresa modernice, ¿estará comprando autonomía o alquilando una dependencia más elegante?

Fuentes

  1. El caso de la modernización de sistemas heredados impulsado por IA
  2. Transformación digital impulsada por inteligencia artificial que media la relación entre la preparación para la inteligencia artificial y la eficiencia de los procesos de negocio
  3. ¿Cómo pueden las empresas manejar los riesgos y aprovechar las ...
  4. La IA disparará la inversión en ciberseguridad en los próximos tres años: “Será más difícil confiar en lo que vemos o escuchamos”
Marcelo Peguero

Escrito por

Marcelo Peguero

Experto en estándares

Cofundador de ISOINNOVA y especialista en diseño de procesos de calidad, con más de 20 años implantando sistemas de gestión en organizaciones públicas y privadas de Latinoamérica. Su trabajo parte de una convicción simple: un proceso mal diseñado no se arregla poniéndole tecnología encima, se amplifica. Desde ahí mira cómo la inteligencia artificial entra en la operación de las empresas — qué promete, qué mide de verdad y quién termina asumiendo el costo cuando el estándar llega después de la herramienta.