IA hoy IA en la administración: ¿una tecnología que humaniza?
República Dominicana avanza con su Estrategia Nacional de IA. ¿Podrá la automatización gubernamental transformar la relación entre el Estado y los ciudadanos? Un análisis desde la experiencia humana.
Imagínese una oficina pública donde entregar un documento no requiera horas de espera ni múltiples visitas. Un sistema que, además de eficiente, respete su tiempo y su dignidad. Esa es la promesa que la inteligencia artificial (IA) le hace a la administración pública, y República Dominicana ha decidido tomarla en serio.
En 2023, el país lanzó la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA) con la promesa de convertirse en un HUB de innovación y capturar parte de un mercado latinoamericano de IA que se proyecta en 500.000 millones de dólares para 2030. La visión es ambiciosa: la ENIA busca incorporar la IA en la administración pública para transformar positivamente la calidad de los servicios gubernamentales y fortalecer la relación entre el Estado y la sociedad.
¿De la promesa a la práctica?
El camino no es sencillo. Con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Ministerio de Administración Pública (MAP) realizó una misión técnica de Análisis del Panorama de la IA (AILA). Estos diagnósticos ayudan a identificar dónde está el país y qué brechas necesitan cerrarse. La pregunta que subyace no es solo técnica: ¿cómo se garantiza que estas herramientas no deshumanicen el servicio público?
En la región del Caribe, la IA ofrece soluciones a problemas gubernamentales como la gestión de datos y las limitaciones administrativas. Pero también enfrenta retos: desde la comprensión de cómo justificar decisiones automatizadas hasta la necesidad de políticas sólidas que pongan a las personas en el centro.
El factor humano en la automatización
El fAIr Tech Radar del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) explora la adopción de IA en América Latina y el Caribe. Sus hallazgos recuerdan que innovar con IA implica no solo eficiencia, sino también entender cómo explicar y justificar cada decisión automatizada. La transparencia no es un lujo: es la base de la confianza ciudadana.
República Dominicana tiene una oportunidad única. No se trata de reemplazar funcionarios, sino de liberar tiempo para lo que realmente importa: escuchar, resolver, acompañar. Una ventanilla que responde sin trabas burocráticas no solo ahorra recursos: devuelve dignidad.
Lo que está en juego
La tecnología no es neutral: puede acercar o alejar. Cuando un sistema de IA procesa una solicitud de pensión o un permiso de construcción, hay una persona al otro lado que espera una respuesta justa. La promesa de la ENIA es que esa respuesta llegue más rápido, pero también que sea más humana. Para lograrlo, el país necesita invertir en datos limpios, algoritmos auditables y, sobre todo, en la formación de equipos que entiendan que la IA es una herramienta al servicio de las personas.
El reto es mayúsculo, pero también lo es la expectativa. La sociedad dominicana merece un gobierno que use la inteligencia artificial no como un fin, sino como un medio para construir una relación más cercana, más transparente, más digna. La pregunta no es si la IA puede automatizar procesos, sino si puede —y quiere— ponerse al servicio de todos.