Players Hassabis: la AGI llega en 2030, pero Latinoamérica no está lista
El CEO de Google DeepMind prevé la inteligencia artificial general para 2030, con un impacto diez veces mayor que la Revolución Industrial. Pero para la región, el verdadero reto no es la fecha, sino la preparación.
Demis Hassabis, director ejecutivo de Google DeepMind y premio Nobel de Química, lo ha dicho en distintos foros durante los últimos meses: la inteligencia artificial general (AGI) está a la vuelta de la esquina. En una publicación en LinkedIn, durante el Foro Económico Mundial en Davos, en una entrevista con el podcast Big Technology y en una conferencia en la Escuela de Negocios de Stanford, el científico ha repetido un mensaje consistente con matices importantes: la AGI podría llegar hacia 2030, pero aún faltan uno o dos avances técnicos clave, y la sociedad debe prepararse ya. Para los ejecutivos latinoamericanos, la advertencia plantea un dilema urgente: la ventana para anticiparse se está cerrando.
Un horizonte concreto, pero con piezas faltantes
Hassabis ha sido claro al situar la AGI —un sistema que iguale todas las capacidades cognitivas humanas— en un plazo de cinco a diez años, con 2030 como fecha más probable. "Creo que estamos a solo unos años de eso", dijo en Stanford, y calificó el momento como el inicio de "una nueva era humana". En Davos, ante Infobae como único medio latinoamericano presente, matizó que "quizá necesitamos uno o dos grandes avances más para lograr una inteligencia artificial general". Esos avances, explicó, están en áreas como la memoria selectiva, el aprendizaje continuo y el razonamiento a largo plazo: características que el cerebro humano maneja con naturalidad y que los modelos actuales todavía no dominan.
El ejecutivo comparó el impacto de la AGI con descubrimientos fundacionales como la electricidad o el fuego, y lo cuantificó: "diez veces mayor que el de la Revolución Industrial y diez veces más rápido". Sin embargo, también se desmarcó del hype comercial. "No creo que la AGI deba convertirse en un término de mercadotecnia", afirmó, y recordó que los sistemas de hoy "están muy lejos" de la creatividad científica de un Einstein o artística de un Picasso.
El contrapunto frente a la prisa de otros visionarios
Mientras figuras como Elon Musk anticipan una superinteligencia que superará a toda la humanidad combinada para 2030, Hassabis ofrece una posición más prudente. La superinteligencia —"pensar en catorce dimensiones o conectar satélites al cerebro", según sus palabras— pertenece a un debate posterior. Para él, la prioridad es construir un marco de políticas públicas "que promuevan la innovación y al mismo tiempo incentiven la responsabilidad y la seguridad". Este llamado a la acción institucional resuena con fuerza en América Latina, donde la regulación de IA avanza a ritmos dispares entre países.
¿Qué significa para las empresas latinoamericanas?
La promesa de la AGI abre oportunidades inmensas: ciberseguridad, gestión de riesgos nucleares y biológicos, descubrimiento científico, asistentes digitales integrados en gafas inteligentes —como las que Hassabis adelantó con Warby Parker, Gentle Monster y Samsung—. Pero también expone vulnerabilidades. La región arrastra brechas en infraestructura cloud, talento especializado y marcos legales. Un sistema de IA general que requiera aprendizaje continuo y personalización en tiempo real demandará centros de datos de alto rendimiento, conexiones de baja latencia y profesionales capaces de adaptar modelos a contextos locales, desde el agronegocio hasta la salud pública.
Hassabis lo dijo en Davos: "El futuro no está escrito; debemos aprovechar esta valiosa oportunidad antes de la llegada de la IA general para moldear esta tecnología en beneficio de la humanidad". Para un CEO en São Paulo, Bogotá o Ciudad de México, la pregunta concreta es si su organización está invirtiendo hoy en los cimientos —datos limpios, talento senior, interoperabilidad— que le permitirán no quedar rezagada cuando esos uno o dos avances técnicos se materialicen. La ventana existe, pero como advirtió el propio Hassabis, "nadie en el mundo sabe con certeza qué sucederá a partir de ahora". Lo que sí se sabe es que la preparación no empieza cuando la tecnología llega, sino antes.