Ética & sociedad ¿Excusa o realidad? La ola de despidos 'por IA' que redefine el empleo tech
Más de 140.000 empleos tech se eliminaron en 2026 con la inteligencia artificial como justificación. Un análisis de las cifras, las posturas encontradas y lo que significa para América Latina.
En las últimas semanas, Monday.com se sumó a una lista que ya parece no tener fin: despidió al 20% de su plantilla, unas 600 personas, argumentando una reestructuración hacia un modelo "AI-first". El argumento se repite en las grandes ligas tecnológicas: Oracle redujo su fuerza laboral en 21.000 empleados —un 13%—, Meta cortó 8.000 puestos, Microsoft eliminó 4.800 roles, Google recortó de forma silenciosa a más de 3.000 ingenieros, Intuit despidió a 3.000 personas, GitLab a 350. Y la lista sigue. Según un análisis del Financial Times, las compañías tecnológicas estadounidenses han eliminado cerca de 140.000 empleos desde enero de 2026, y las que citan a la IA como factor han visto caer su rendimiento bursátil casi un 10% en los 30 días posteriores al anuncio.
La pregunta que divide a analistas, ejecutivos y reguladores es cada vez más incómoda: ¿cuánto de esta ola de despidos es realmente consecuencia de la automatización inteligente y cuánto es una cobertura para recortes que se habrían hecho igual?
Sam Altman, CEO de OpenAI —la empresa que más se ha beneficiado del boom de la IA—, fue contundente en el India AI Impact Summit: acuñó el término "AI washing" para describir a las compañías que usan la inteligencia artificial como chivo expiatorio para justificar reestructuraciones que ya tenían decididas. "No sé cuál es el porcentaje exacto, pero hay algo de ‘AI washing’, donde la gente culpa a la IA de despidos que harían de todas maneras", declaró. El caso de Amazon es ilustrativo: su CEO, Andy Jassy, primero vinculó 16.000 despidos a la IA y luego aclaró ante inversores que el movimiento "no tuvo un verdadero impulso financiero, ni siquiera está impulsado por la IA, al menos no ahora mismo”.
Los números respaldan las dudas. Según la consultora Challenger, Gray & Christmas, de los 1,2 millones de despidos registrados en Estados Unidos durante 2025, apenas 54.836 fueron atribuidos explícitamente a la IA —menos del 5% del total—. Un estudio del NBER que encuestó a 6.000 directivos en cuatro países reveló que casi el 90% aseguró que la IA no había afectado el empleo en sus empresas desde el lanzamiento de ChatGPT.
Pero el fenómeno no es únicamente narrativo. También hay un cambio estructural en marcha. Un estudio de Harvard que analizó datos de 62 millones de trabajadores en 285.000 empresas encontró que las compañías que adoptaron IA generativa contrataron significativamente menos empleados junior. La firma Ravio cuantificó el desplome: los puestos de entrada en tecnología cayeron un 73% interanual, mientras los empleos vinculados a la IA crecían un 88% en el mismo período. El efecto no es lineal: hay menos puestos en total, pero los nuevos exigen habilidades radicalmente distintas.
Para América Latina, donde el sector tecnológico ha sido históricamente un motor de empleo formal y bien remunerado, esta tendencia tiene implicaciones profundas. Si las grandes tecnológicas globales reducen su fuerza laboral en mercados como Brasil, México o Argentina —donde muchas tienen centros de servicios o desarrollo—, el impacto en la contratación local puede ser inmediato. Al mismo tiempo, si la demanda de talento se desplaza hacia perfiles especializados en IA, la región enfrenta el riesgo de una brecha de habilidades aún más pronunciada. Los bootcamps y cursos de programación básica podrían no ser suficientes si el mercado de entrada se está evaporando.
La paradoja de este momento es que las empresas están despidiendo personas por lo que esperan que la inteligencia artificial haga, no necesariamente por lo que ya hace. Las proyecciones son ambiciosas: Oracle, Google, Microsoft y Meta planean gastar colectivamente 725.000 millones de dólares en infraestructura de IA durante 2026, un 77% más que el año anterior. Pero un dato clave surge del Financial Times: las compañías que citan la IA como causa de sus despidos han tenido un rendimiento inferior al Nasdaq en casi un 10% en la ventana posterior al anuncio. El mercado, al parecer, tampoco termina de creer el relato.
Mientras tanto, empresas puramente enfocadas en IA como Anthropic y OpenAI están contratando agresivamente, absorbiendo parte del talento desplazado. Y dentro de las mismas compañías que recortan, el empleo no desaparece sino que se reconfigura: Meta, por ejemplo, movió a 7.000 empleados a roles de IA al mismo tiempo que despedía a 8.000. La historia aún se está escribiendo. Pero para los líderes latinoamericanos, la lección es clara: no se trata solo de cuántos empleos se pierden, sino de cuáles y hacia dónde se redirige el talento. La próxima década no será de menos trabajo, sino de un trabajo radicalmente diferente, para el que muchos equipos aún no están preparados.