Europa obliga a etiquetar contenidos generados por IA antes de agosto
La UE lanzó un código voluntario para que las empresas marquen texto y deepfakes de IA, cumpliendo la obligación legal del AI Act que entra en vigor el 2 de agosto de 2026.
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La Comisión Europea ha publicado, el 10 de junio, un manual práctico destinado a ayudar a las compañías que crean o utilizan inteligencia artificial generativa a cumplir con la obligación de transparencia establecida en el AI Act. Este documento, llamado Código de Prácticas para el etiquetado de contenidos de IA, no es de cumplimiento obligatorio, pero los requisitos a los que hace referencia sí lo son a partir del 2 de agosto de 2026.
Según el artículo 50 de la normativa, a partir de esa fecha dos tipos de contenido deberán llevar una señal clara: los deepfakes y cualquier texto generado o manipulado por IA que trate asuntos de interés público, así como la indicación de que una interacción se está produciendo con un sistema de IA, por ejemplo un chatbot de atención al cliente. La Comisión justifica la medida como una forma de que los usuarios puedan identificar rápidamente material creado o alterado por máquinas y reducir el riesgo de engaño.
Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión para la soberanía tecnológica, la seguridad y la democracia, subrayó que los europeos tienen derecho a saber si lo que leen, escuchan o ven ha sido intervenido por IA, sobre todo cuando esa información puede influir en el debate público. En este sentido, el Código propone un proceso dividido entre los dos eslabones de la cadena de valor de la IA. Las empresas que desarrollan los modelos generativos deben incorporar una marca en un formato legible por máquinas, lo que posibilita que posteriores sistemas detecten el origen artificial del contenido. Por su parte, los proveedores que integran esos modelos en productos finales son responsables de colocar la etiqueta visible cuando el contenido se difunda sin revisión humana o editorial.
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Para facilitar la adopción, el documento se apoya en estándares técnicos abiertos y propone un ícono común de la UE que sirva como referencia visual uniforme, evitando que cada compañía diseñe su propio símbolo. El Código ya está abierto a la firma de proveedores y desplegadores de IA; la Comisión invita a todos los actores a suscribirse como muestra de cumplimiento reconocido. Sin embargo, la guía aún requiere la evaluación del Consejo de IA y la publicación de directrices complementarias que despejen dudas operativas que el Código no cubre.
El proceso de elaboración contó con la participación de seis expertos independientes y más de 180 partes interesadas, lo que lo convierte en el primer instrumento específico para abordar el etiquetado de contenido bajo el AI Act. La presión temporal es considerable: las empresas que ofrecen servicios a usuarios europeos disponen de menos de dos meses para definir qué deberán etiquetar, cómo lo harán y decidir si firman el Código. Muchos de los detalles técnicos más complejos dependerán de futuras instrucciones de la Comisión.
Para los ejecutivos de negocios, esto implica planificar rápidamente la integración de mecanismos de etiquetado automático en sus flujos de producción de contenido y revisar los canales de atención al cliente que ya utilizan chatbots. Además, la firma del Código puede servir como evidencia de cumplimiento ante reguladores y clientes, reduciendo riesgos de sanciones y fortaleciendo la confianza del público. La falta de una estrategia clara no solo expondrá a multas, sino que también podría dañar la reputación de la marca en un mercado cada vez más sensible a la desinformación.
¿Están las organizaciones preparadas para adaptar sus procesos y garantizar la transparencia que la normativa europea demanda, o correrán el riesgo de quedar rezagadas en un entorno regulatorio cada vez más estricto?
Estratega de marketing con raíces en las certificaciones de calidad y co-fundadora de Isoinnova. María entiende que la IA no vale nada si no se comunica bien — y que las empresas que están ganando con IA son las que saben contarlo. Combina su visión de marca con un conocimiento profundo de cómo la inteligencia artificial está transformando el marketing, las ventas y la relación con el cliente.