Empresas latinoamericanas automatizan la mitad que las de los países ricos

Latinoamérica lidera en adopción de habilidades de IA, pero automatiza la mitad que los países ricos. La encrucijada de la robótica industrial se decide en las empresas, no en los robots.

Empresas latinoamericanas automatizan la mitad que las de los países ricos

Foto: Keegan Checks

La carrera industrial de la próxima década no se define en las vitrinas de los humanoides que bailan, sino en el 54% de las instalaciones anuales de robots industriales que ya concentra China. Con cerca de dos millones de unidades operativas —4,5 veces el parque japonés— el país asiático no compite por el aplauso mediático: controla la combinación de datos de planta, estándares técnicos, escala de fabricación e integración de IA en maquinaria convencional. Esa es la tesis incómoda para América Latina.

Mientras tanto, la región mira desde el costado. Los datos de McKinsey Global Institute muestran una paradoja: entre 2023 y 2025 la demanda de trabajadores con habilidades en IA se multiplicó por 11 en América Latina, más del doble que en Estados Unidos y Europa, donde creció cerca de cinco veces. En Argentina, el 34% de las ocupaciones ya exige alguna competencia de IA, la tasa más alta de la región. El trabajador latinoamericano no llega tarde a la fluidez digital. Pero esa velocidad individual choca con la lentitud organizacional: la automatización efectiva alcanzará apenas el 14% de las horas de trabajo hacia 2030, contra el 27% en Estados Unidos y el 25% en Europa.

La brecha no es de talento, es de despliegue

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La encrucijada es real. Podría leerse como una amenaza: si la manufactura global se reconfigura alrededor de fábricas autónomas, las economías que dependen de mano de obra intensiva pierden el último activo comparativo que les quedaba. El efecto ya se percibe en las cadenas de suministro, donde la reducción de costos en tareas repetitivas refuerza a China como plataforma de fabricación mundial y convierte a los importadores de equipos en dependientes tecnológicos.

Pero reducir la cuestión a un veredicto único sería un error de lectura. Hay una segunda interpretación, menos transitada, que viene de inversores como Shomik Ghosh, socio de Sierra Ventures. Su tesis: América Latina puede ser clave en el futuro de la robótica industrial porque no arrastra la "carga del pionero" que pesa sobre las startups estadounidenses.

Las firmas de Estados Unidos que necesitan actuadores de alta precisión o sensores magnéticos chocan con restricciones de seguridad nacional y aranceles; Elon Musk debe verticalizar la producción del robot Optimus dentro de Tesla porque no puede comprar piezas listas del ecosistema chino. Un fundador en México, Brasil o Colombia sí puede: adquirir las manos robóticas, los actuadores y los imanes directamente de proveedores chinos e integrarlos sin el cerco regulatorio que paraliza a Silicon Valley. La cadena de suministro asiática está abierta para quien no representa una amenaza geopolítica.

Esa ventaja, sin embargo, tiene fecha de vencimiento si no se traduce en activo propio. El hardware se democratizó; el software no. Ghosh lo plantea sin rodeos: la ventaja competitiva de las nuevas empresas de IA física estará en los modelos y algoritmos propios entrenados para interpretar los datos que generan los robots en el mundo real. Ahí está el punto que debería inquietar a los directorios latinoamericanos.

El software es el nuevo campo de batalla

Los números respaldan el énfasis en el software. McKinsey calcula que el 57% de las horas de trabajo en América Latina podría automatizarse con tecnología ya existente, una proporción casi idéntica a la estadounidense. Pero 80 de cada 100 dólares de valor futuro saldrán de agentes de software, no de brazos mecánicos. El techo no es tecnológico; es de despliegue. Los casos documentados son elocuentes: un banco comercial redujo 55% el tiempo de evaluación crediticia con 45 agentes de IA que cruzan 14 fuentes de datos; una operadora de telecomunicaciones convirtió su centro de llamadas en canal de ventas con una tasa de conversión de 5,6%, el triple de una campaña saliente, a menos de un centavo por llamada.

Aquí aparece la verdadera amenaza. No es el robot que reemplaza al operario; es la organización que sigue postergando la decisión mientras su propia fuerza laboral ya aprendió a usar las herramientas. Los salarios bajos, que según McKinsey reducen el incentivo económico de la automatización, son un alivio contable de corto plazo, no una estrategia industrial. Y la dependencia tecnológica no se resuelve con proteccionismo: se resuelve adoptando, adaptando y generando datos propios.

China lo entendió. Sus fabricantes locales elevaron su cuota doméstica del 30% en 2020 al 57% en 2024; en electrónica concentran el 64% de las instalaciones mundiales y en metalurgia el 85%. La política pública, los subsidios y los planes quinquenales hicieron el resto. La región no puede replicar esa escala, pero puede evitar el error de quedarse quieta.

Europa intenta defender su espacio con la Red Europea de Excelencia en Robótica, que en septiembre de 2026 reunió en el Parlamento Europeo a 170 representantes para exhibir 15 robots avanzados. La señal es política: Bruselas no quiere ser espectadora. ¿Qué señal está dando América Latina? Los marcos regulatorios existen, pero la madurez organizacional es el cuello de botella. Las empresas que esperen a que el costo de la robótica caiga a la mitad, como proyecta el informe de MERICS, perderán la ventana en la que el software aún puede construirse localmente.

La pregunta abierta es si la región competirá, colaborará o se resignará. Pero esa pregunta, formulada en abstracto, esconde la que importa: ¿qué va a hacer cada empresa el próximo trimestre con los datos que ya genera? La respuesta definirá si la robótica con IA es oportunidad o amenaza. La tecnología no decide; la decisión la toman los directorios.

Fuentes

  1. Robótica con IA: la nueva frontera de la competencia industrial
  2. IA encarnada: el ambicioso camino de China para transformar su industria robótica
  3. Latam será clave en el futuro de la robótica industrial, dice socio de ...
  4. La IA crece en América Latina al doble que en el mundo rico, pero ...
  5. El fabricante de humanoides número uno del mundo ya no es Unitree: AgiBot dispara sus envíos un 562% y se queda con el 44% del mercado global
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Turing magazine

Equipo editorial de Turingmag. Cobertura institucional sobre inteligencia artificial para ejecutivos y directivos en Latinoamérica.