Radar El Mundial 2026 será un laboratorio de IA (y un negocio de US$8.900M)
La Copa del Mundo que organizan México, EE.UU. y Canadá promete ingresos récord y un despliegue inédito de inteligencia artificial. ¿Cómo cambiará el deporte y el consumo?
Una ola de consumo que ya se siente
Mucho antes de que ruede el primer balón, el Mundial 2026 ya está moviendo la economía. Un análisis de Bank of America reveló que el gasto de los consumidores en las ciudades sede de Norteamérica creció un 6,3%, impulsado por los millones de fanáticos que llegan para vivir los partidos. No es un dato aislado: según proyecciones de la FIFA, el torneo generará ingresos cercanos a los 8.900 millones de dólares —cifra récord— gracias a la expansión a 48 selecciones, los derechos de televisión, los patrocinios globales y la venta de entradas. El Mundial dejó de ser solo un evento deportivo: es una máquina de mover dinero a escala continental.
¿Cómo encaja la inteligencia artificial en ese negocio?
Detrás de esos miles de millones hay decisiones que cada vez dependen más de algoritmos. Desde la forma en que se entrenan las selecciones hasta la manera en que se arbitran los partidos, la inteligencia artificial está entrando al campo —y al vestuario— por varias puertas al mismo tiempo.
### El balón inteligente y los datos en vivo
Durante el Mundial de 2022 en Qatar, la FIFA ya probó tecnologías como el balón inteligente con sensor interno y la aplicación para jugadores (FIFA Player App). En 2026, esas herramientas evolucionarán. La combinación de Internet de las Cosas (IoT) y machine learning permite rastrear en tiempo real la posición de cada futbolista, la velocidad del balón y hasta los patrones de desgaste físico. Para los cuerpos técnicos, tener 150 millones de puntos de datos por partido (un número que mencionan los informes técnicos) deja de ser ciencia ficción y se convierte en un insumo cotidiano para ajustar tácticas o prevenir lesiones.
### Árbitros asistidos por IA: ¿adiós a la polémica?
Uno de los frentes más debatidos es el arbitraje. Un estudio publicado en ResearchGate analiza el papel de la inteligencia artificial en el Mundial 2026 desde la perspectiva de la legitimidad y la psicología del aficionado. La tesis central es que la IA debe potenciar las capacidades humanas, no reemplazarlas. Es decir, sistemas que alerten al árbitro central sobre un fuera de juego milimétrico o detecten simulaciones con alta precisión, pero dejando la decisión final —y la autoridad— en la persona que lleva el silbato. El reto, advierten los investigadores, es mantener la confianza del público: si la tecnología es percibida como una caja negra, los aficionados pueden sentir que el juego les es arrebatado.
### Pronósticos con machine learning: ¿qué selecciones llegarán a semifinales?
Paralelamente, varios equipos de datos han entrenado modelos predictivos para anticipar los resultados. Un trabajo de machine learning con ensembles aumentados por atención y simulación Monte Carlo (publicado por un investigador independiente) muestra que se pueden calcular probabilidades de victoria con un margen de error cada vez más estrecho. Incluso medios como la revista Semana reportaron que una IA pronosticó que, aunque los favoritos clasificarán, habrá una gran sorpresa en un partido que se definirá desde los once pasos. Las casas de apuestas y las marcas que patrocinan el torneo ya usan estas proyecciones para ajustar sus campañas publicitarias y sus planes de inventario en las ciudades sede.
La mirada crítica: ¿más datos es mejor deporte?
Frente a este despliegue tecnológico, surge una pregunta incómoda: ¿el fútbol está listo para ser descompuesto en números? Las investigaciones sobre la psicología del aficionado recuerdan que el encanto del deporte también vive en el error humano, en la discusión de un offside polémico y en la épica de una atajada imposible. La inteligencia artificial puede hacer el juego más justo y más eficiente, pero corre el riesgo de volverlo frío si no se diseña pensando en quien mira desde la tribuna o desde el sillón de su casa.
Lo que queda claro es que el Mundial 2026 no solo será el más grande de la historia por cantidad de selecciones o ingresos. También será un laboratorio en vivo donde la inteligencia artificial mostrará si es capaz de convivir con la pasión sin apagarla. Para las marcas, las ciudades y los equipos, aprender esa lección puede valer tanto como un contrato de patrocinio.