Negocios El dilema de invertir en IA: ¿fondos algorítmicos o gestores humanos?
Un nuevo estudio revela que los fondos gestionados por inteligencia artificial rinden mejor en mercados bajistas, mientras que los gestores humanos brillan en las recuperaciones. BlackRock, por su parte, apuesta por acciones estadounidenses de IA. ¿Qué significa para un inversionista latinoamericano?
Mientras BlackRock reafirma su preferencia por las acciones estadounidenses de inteligencia artificial, un estudio académico recién publicado en Future Business Journal introduce una variable que todo gestor de cartera en América Latina debería considerar: no todos los momentos del mercado son iguales para la IA como estrategia de inversión.
La gestora de activos más grande del mundo sostiene, en un informe de su instituto de inversión, que los ganadores de la carrera de la IA serán mayoritariamente empresas de Estados Unidos. BlackRock reconoce que China tiene ventajas en fabricación y baterías, pero advierte que esas fortalezas manufactureras no se traducen automáticamente en rendimientos atractivos en bolsa. Para un ejecutivo latinoamericano que mira desde afuera, la lectura es clara: el liderazgo en semiconductores, modelos avanzados y mercados de capitales profundos sigue concentrado al norte. El índice Nasdaq Composite ha subido más de 12% en lo que va del año, mientras que el MSCI China cae más de 10%.
Sin embargo, un análisis realizado por investigadores de la Universidad de Malaya, que evaluó el desempeño de fondos gestionados por algoritmos frente a fondos manejados por humanos entre 2022 y 2024, agrega matices importantes. El estudio, que cubrió un período de mercado bajista (2022) y una posterior recuperación alcista (2023-2024), encontró que los fondos impulsados por inteligencia artificial superan consistentemente a los gestores humanos en mercados a la baja, mitigando eficazmente el riesgo de caída. En cambio, los gestores humanos logran retornos más altos durante las fases de recuperación y tendencia alcista, aprovechando su juicio cualitativo para capturar el impulso.
Los resultados, validados con métricas de retorno ajustado por riesgo como el ratio de Sharpe, el ratio de Treynor y el alfa de Jensen, confirman diferencias estadísticamente significativas. Esto respalda la teoría de que los algoritmos eliminan sesgos emocionales como el exceso de confianza o el comportamiento de manada, pero carecen de la intuición para leer contextos económicos cambiantes.
Para un fondo de pensiones o una aseguradora en Brasil, México o Chile, esta evidencia sugiere que la asignación a estrategias de IA no debería ser una apuesta monolítica. En un portafolio regional que busca protegerse de la volatilidad —un escenario frecuente en economías emergentes—, los fondos algorítmicos pueden funcionar como un cortafuegos defensivo. Pero cuando el ciclo cambia y el mercado sube, el gestor humano sigue siendo quien mejor capitaliza la subida.
El informe de BlackRock, además, menciona que fondos de pensiones latinoamericanos ya están mostrando creciente interés en el sector tecnológico de China. Es una señal de que la región empieza a diversificar su exposición, sin dejar de lado a Estados Unidos como el favorito estructural en IA. La decisión final, para cualquier CIO regional, no es solo elegir entre geografías, sino también entre dos tipos de inteligencia —la artificial y la humana— y saber cuándo conviene delegar en cada una.