Players DeepSeek: el asombro chino que partió en dos la industria de la IA
Con apenas 5,6 millones de dólares y chips limitados, un fondo de cobertura chino creó un modelo de IA que rivaliza con GPT-4. ¿Qué significa para América Latina?
Liang Wenfeng no es un ingeniero de Silicon Valley ni un exinvestigador de Google. Antes de fundar DeepSeek, dirigía High-Flyer, un fondo de cobertura chino que usaba inteligencia artificial para operar en los mercados. En una entrevista de 2024 dijo algo que hoy suena profético: "China no puede seguir siendo un seguidor".
Seis meses después, su modelo R1, con 670.000 millones de parámetros, iguala en matemáticas, codificación y razonamiento al O1 de OpenAI, pero costó apenas 5,6 millones de dólares entrenarlo. La noticia provocó el lunes 27 de enero la mayor caída de un día en la historia de Nvidia, que perdió casi 600.000 millones de dólares en valor de mercado. El inversor Marc Andreessen lo llamó "el momento Sputnik de la IA".
La máquina barata que incomoda a Estados Unidos
Lo que hace único a DeepSeek no es solo su rendimiento, sino la forma en que lo logró. Washington lleva años restringiendo la exportación de chips avanzados a China, como los Nvidia A100. DeepSeek supuestamente almacenó unos 50.000 de esos chips antes de la prohibición de septiembre de 2022 y los combinó con procesadores más baratos. El resultado: un modelo de código abierto que, según la empresa, se entrenó con una fracción del presupuesto de sus rivales estadounidenses.
La BBC verificó que DeepSeek evita preguntas sobre la masacre de Tiananmen, una censura que no aparece en ChatGPT ni en Gemini. Para empresas latinoamericanas, esa barrera plantea un dilema: el modelo es potente y gratuito, pero ¿se puede confiar en que no filtre datos o sesgue respuestas según los intereses del Partido Comunista?
El eco que llegó a México
El impacto de DeepSeek no se quedó en Wall Street. En julio de 2026, un nuevo modelo chino llamado Kimi K3, de la startup Moonshot AI, reavivó el temor a un "momento DeepSeek". Según reportó Expansión, el Nasdaq cayó 2,9% en la semana, y Nvidia perdió otro 2,21% en un solo día. Los inversores temen que modelos más baratos y abiertos reduzcan la capacidad de OpenAI y Anthropic para cobrar precios elevados.
Para América Latina, donde la adopción de IA suele toparse con presupuestos ajustados y acceso limitado a infraestructura de nube, la lección es clara: ya no hace falta gastar millones para competir. Startups mexicanas, chilenas o brasileñas pueden descargar DeepSeek, ajustarlo con sus propios datos y lanzar servicios sin depender de los gigantes. Pero también deben preguntarse si ese ahorro vale el riesgo de depender de un modelo sujeto a la censura de Pekín.
Mientras tanto, Liang Wenfeng sigue operando desde Hangzhou, la misma ciudad que alberga a Alibaba. Su fondo High-Flyer fue el primero en China en superar los 100.000 millones de yuanes en activos bajo gestión usando comercio cuantitativo. Ahora quiere demostrar que la innovación no siempre viene de quien más gasta, sino de quien piensa distinto. Para los ejecutivos latinoamericanos, la pregunta que deja DeepSeek es incómoda: si una startup china pudo con chips limitados, ¿qué excusa queda para no empezar mañana?