Brasil teje su propia red de gobernanza de IA: entre el avance legislativo y los desafíos globales

Brasil crea un frente parlamentario, retrasa la votación del PL de IA y publica resultados de su sandbox regulatorio, en medio de advertencias académicas sobre la necesidad de estándares sólidos.

Brasil teje su propia red de gobernanza de IA: entre el avance legislativo y los desafíos globales

Foto: Damáris Gonçalves

El Senado brasileño publicó la Resolución nº 19/2026, que instituye la Frente Parlamentar Mista de Inteligencia Artificial, Proteção de Dados e Segurança Digital. El nuevo colegiado, de carácter suprapartidario, reunirá senadores y diputados para debatir la regulación de la IA, evaluar sus impactos sociales, económicos y culturales, y proponer legislación que promueva un uso ético, transparente y seguro, respetando los derechos fundamentales y la soberanía digital del país. También deberá acompañar a la Autoridad Nacional de Proteção de Dados (ANPD) y la Estrategia Brasileira de Inteligência Artificial (EBIA).

Pero el camino hacia una ley no es lineal. El presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, descartó que la votación del proyecto de ley que regula la IA ocurra esta semana, como él mismo había prometido. Ahora condiciona la votación a un alineamiento con el Senado, lo que evidencia las tensiones entre las dos cámaras y la complejidad de construir consenso en un tema que afecta a toda la economía digital.

Mientras tanto, la ANPD publicó el 1º Relatório Parcial de Monitoramento do Sandbox Regulatório em Inteligência Artificial, un proyecto piloto en el que la agencia acompaña a tres empresas de tecnología que prueban proyectos innovadores con sistemas de IA en un ambiente regulado, experimental, controlado y supervisado. Este sandbox busca generar evidencia concreta para informar la regulación futura, un paso pragmático que contrasta con la lentitud del debate legislativo.

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Lo que los papers advierten

Dos estudios académicos recientes, presentados en talleres de gobernanza de IA en ICML 2025 y 2026, ponen el foco en problemas estructurales que también afectan a Brasil. El primero, "Open Problems in AI Incident Governance", analiza la falta de consistencia en las definiciones, taxonomías, monitoreo y reporte de incidentes de IA. Señala que, mientras la OCDE y la UE definen los incidentes en relación con daños realizados, California y Nueva York incluyen eventos que aumentan el riesgo, como evasión engañosa. Esta inconsistencia dificulta la comparabilidad y el aprendizaje entre jurisdicciones. Para Brasil, que busca alinearse con estándares internacionales, adoptar una definición clara y armonizada será crucial para que su futura regulación no quede desfasada o genere incertidumbre para las empresas.

El segundo estudio, "Reproducibility: The New Frontier in AI Governance", alerta sobre una crisis de reproducibilidad en la investigación en IA. Al igual que ocurrió en economía, psicología y biología del cáncer, la falta de protocolos sólidos de reproducibilidad erosiona la confianza en los hallazgos científicos que deberían guiar las políticas. El paper recuerda cómo un estudio irreproducible sobre deuda y crecimiento (Reinhart & Rogoff) impulsó políticas de austeridad con consecuencias devastadoras. En IA, el riesgo es similar: decisiones regulatorias basadas en investigaciones no reproducibles podrían generar costos enormes para empresas y sociedades, especialmente en América Latina, donde los recursos son escasos y los márgenes de error, reducidos.

¿Qué significa para los ejecutivos latinoamericanos?

Para las empresas que operan en Brasil y la región, este escenario presenta una paradoja. Por un lado, la creación de un frente parlamentario y el sandbox regulatorio son señales de que el país busca construir una gobernanza sólida y participativa, lo que genera previsibilidad a largo plazo. Por otro lado, la demora en la votación del PL y la falta de definiciones armonizadas (como qué constituye un "incidente grave") crean incertidumbre regulatoria a corto plazo. Las compañías deben prepararse para un entorno en el que la regulación puede endurecerse de manera escalonada, y donde la autorregulación basada en estándares internacionales (como los de la OCDE) será una ventaja competitiva.

La advertencia de los académicos sobre la reproducibilidad también es clave: las empresas que invierten en IA deben exigir a sus proveedores y equipos internos protocolos rigurosos de validación, no solo por cumplimiento, sino porque la confianza en los sistemas de IA depende de la solidez de la evidencia que los respalda. En un mercado donde el error puede traducirse en daños a la reputación, sanciones regulatorias o pérdidas financieras, la calidad de la ciencia detrás de la IA es un activo estratégico.

El reloj avanza. Mientras el Congreso brasileño debate, la ANPD experimenta y los papers internacionales señalan grietas en el sistema global, cada empresa latinoamericana tiene la oportunidad de construir su propia gobernanza interna, más sólida que la que cualquier ley pueda exigirle mañana.

Fuentes

  1. Senado crea Frente Parlamentaria Mixta para debatir inteligencia artificial, protección de datos y seguridad digital
  2. PL de la Inteligencia Artificial: Hugo Motta, ahora, dice que votación ...
  3. Brasil | Publicados los primeros resultados del Sandbox Regulatorio en ...
  4. Problemas abiertos en la gobernanza de incidentes de IA
  5. Reproducibilidad: la nueva frontera en la gobernanza de IA
Maríté Gil

Escrito por

Maríté Gil

Editora · Gobernanza, IA y regulación en Latinoamérica · Consultora ISO

Marité Gil lleva más de una década construyendo los sistemas que hacen que las organizaciones latinoamericanas funcionen bien, rindan cuentas y no colapsen ante la presión regulatoria. Cofundadora de ISOINNOVA, auditora líder certificada en siete normas ISO, editora de Turing Magazine y directora de Bitz Magazine, escribe sobre inteligencia artificial, regulación y gobernanza porque cree que los marcos bien diseñados no son burocracia, son infraestructura de confianza.