Brasil lidera en IA agéntica, pero la madurez sigue siendo el talón de Aquiles

Aunque el 18% de las empresas brasileñas ya usan agentes de IA, la mayoría carece de estrategia, gobernanza y habilidades. Tres metodologías locales buscan cerrar la brecha.

Brasil lidera en IA agéntica, pero la madurez sigue siendo el talón de Aquiles

Foto: Marília Castelli

Brasil aparece en la cima global de adopción de IA agéntica, con un 18% de las empresas integrando agentes autónomos en sus flujos de trabajo, según el reporte Tech Trends 2026 LATAM de la consultora GFT Technologies, que cita datos de BCG. Ese porcentaje supera el promedio mundial de 13% y coloca al país como líder en la región. Pero la misma fotografía revela un dato incómodo: el 87% de las compañías aún no ha dado ese paso. La brecha entre quienes avanzan y quienes se quedan se agranda, y la diferencia no está en la tecnología, sino en la madurez organizacional.

El entusiasmo por la inteligencia artificial ha llevado a muchas empresas brasileñas a lanzar pilotos y comprar herramientas, pero los resultados concretos brillan por su ausencia. Un estudio de la TOTVS reveló que la mitad de las empresas del país no usa IA de manera estructurada, y el 58% de las que sí lo hacen se encuentra en etapas iniciales. Más alarmante aún: el informe del MIT “The GenAI Divide” señala que el 95% de los proyectos corporativos con IA generativa no generaron ganancias relevantes de eficiencia o ingresos. La cuenta de la implementación empieza a llegar, y para muchos resulta más cara de lo previsto.

El abismo de la madurez en IA

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Leer esos números en paralelo con la aparente ventaja brasileña en agentes obliga a preguntarse qué está fallando. La respuesta, según consultoras y metodologías locales, es que la madurez en IA —la capacidad de implementar, integrar y optimizar soluciones de forma estratégica— sigue siendo baja en la mayoría de las organizaciones. La startup Mind.AI, que acaba de completar su primer año de operación, desarrolló el “Radar Exponencial”, una metodología propia que evalúa la madurez en cinco dimensiones usando anclas comportamentales en lugar de autorreportes optimistas. Su cofundadora Victoria Luz señala que las empresas aún priorizan la elección de herramientas sobre la resolución de problemas de negocio, un error que las deja atrapadas en el piloto permanente.

En paralelo, el especialista Danillo Sciumbàta creó el AI Transformation Index (ATI), la primera metodología brasileña para medir madurez en IA, con tres ejes: valor generado, capacidad de reinvención y seguridad y gobernanza. El índice, que ya se aplica en empresas de distintos sectores, busca transformar percepciones subjetivas en un mapa de calor estratégico. La consultora Distrito, aliada de Sciumbàta, ofrece un diagnóstico basado en ATI que ayuda a las compañías a identificar en qué dimensión están fallando.

Los datos de la encuesta Panorama de la IA en Brasil 2025, realizada por la consultora Zappts, dibujan el paisaje de esas fallas. El 51,6% de las empresas opera sin ninguna política de gobernanza de IA. El 50% señala la integración con sistemas legados como el principal desafío técnico. Y el 60,5% dice que la falta de habilidades internas es la barrera organizacional más grande. La Zappts, que ya lanzó la edición 2026 de su investigación enfocada en agentes, alerta además sobre el fenómeno del “Shadow AI”: áreas de negocio que crean sus propios agentes con herramientas low-code sin supervisión de TI, generando riesgos de seguridad, costos ocultos y desorden en la arquitectura.

El diagnóstico como primer paso estratégico

Para las empresas latinoamericanas, la lección es clara: la adopción de IA no es un problema de herramientas, sino de preparación organizacional. El radar de Mind.AI, el ATI de Sciumbàta y el diagnóstico de Distrito ofrecen mecanismos para medir esa preparación de manera objetiva, identificando dónde están los cuellos de botella antes de invertir en agentes o modelos más complejos. La investigación de Gartner citada por Distrito muestra que el 45% de las empresas con alta madurez en IA mantienen sus proyectos en producción por tres años o más, frente al 20% de las de baja madurez. La consistencia —y no la velocidad— es lo que separa a los que escalan de los que se estancan.

El 2026 pinta como el año de la transformación agéntica, con sistemas autónomos que planean, deciden y ejecutan procesos completos de punta a punta. Pero la ventana de oportunidad no espera. Brasil ya lidera en adopción temprana, pero liderar en adopción no significa liderar en transformación. Como advierte Jonatas Leandro, de GFT, “la ventaja competitiva pertenecerá a las organizaciones que sepan combinar IA agente con rediseño de procesos reales y verdadero empoderamiento de las personas”. La pregunta que cada ejecutivo latinoamericano debería hacerse no es si va a implementar IA, sino si su organización está madura para que esa implementación no termine siendo otro piloto sin retorno.

Fuentes

  1. Mind.AI apuesta en diagnóstico de madurez para acelerar la adopción estratégica de IA en el mercado brasileño
  2. Madurez en IA: ¿por qué es importante medir?
  3. Brasil lidera adopción global de IA Agêntica, pero el 87% de las empresas aún están fuera de esta transformación
  4. Panorama de la IA en Brasil: ¿Qué esperar de la IA en las empresas brasileñas en 2026? - Zappts
Shalem Pérez

Escrito por

Shalem Pérez

Desarrollador fullstack

Developer que habla humano. Conoce el código por dentro pero prefiere explicar lo que hace la tecnología a lo que dice el código. Especialista en herramientas de IA, flujos de automatización y tendencias que están redefiniendo cómo trabajamos y construimos. Si existe una nueva herramienta de IA, Shalem ya la probó — y tiene una opinión sobre ella.