Altman promueve ChatGPT para criar hijos mientras crecen demandas por suicidios

El CEO de OpenAI promueve el uso de ChatGPT en la paternidad, mientras crecen las demandas de familias que vinculan a la IA con suicidios adolescentes. ¿Hasta dónde es seguro delegar la crianza a los algoritmos?

Altman promueve ChatGPT para criar hijos mientras crecen demandas por suicidios

Foto: Andrew Neel

Sam Altman, CEO de OpenAI, volvió a encender el debate sobre el rol de la inteligencia artificial en la crianza. Este viernes publicó en X lo que llamó un “caso de uso genial”: conectar los calendarios familiares a ChatGPT Work para que, cada mañana, el asistente genere un podcast personalizado para los niños durante el viaje al colegio. Un podcast que hable del partido de fútbol de la tarde, del cumpleaños de un hermano, de las noticias del día. La reacción no se hizo esperar. Alex Hirsch, creador de la serie animada Gravity Falls, respondió con una pregunta que se volvió viral (122.000 me gusta frente a los 9.600 de Altman): “¿Y si simplemente hablas con tus hijos?”.

No es la primera vez que un líder tecnológico propone delegar la interacción humana matutina a una máquina. El año pasado, Satya Nadella, CEO de Microsoft, confesó que había dejado de escuchar sus pódcasts favoritos en el auto para pedirle a un chatbot que le resumiera su contenido. Altman, por su parte, ya había declarado en 2025 en el programa de Jimmy Fallon que “no podía imaginar haber criado a un recién nacido sin ChatGPT”. Aunque luego matizó: “Claramente, la gente lo hizo durante mucho tiempo sin problemas”.

OpenAI parece tomarse en serio este mercado. Recientemente publicó una oferta de trabajo para un gerente de producto con experiencia en construir experiencias de consumo que generen confianza en padres y familias. Meta, mientras tanto, prueba una app de cuentos para dormir generados por IA. Pero la promesa de una infancia aumentada con inteligencia artificial choca con una realidad incómoda: la misma tecnología que Altman promociona está siendo señalada en tribunales.

Patrocinado Advertisement

Al menos siete familias han demandado a OpenAI, alegando que ChatGPT contribuyó a las alucinaciones y suicidios de sus hijos. La compañía asegura que mejora continuamente la forma en que sus modelos responden en interacciones sensibles. Sin embargo, un artículo filosófico publicado en julio de 2026 en la revista AI and Ethics plantea un argumento contundente: si aceptamos que la exposición de menores a la pornografía justifica leyes restrictivas, entonces la evidencia de daños comparables —o peores— causados por chatbots de IA debería justificar restricciones similares.

El autor, Michael Gentzel, detalla tres casos recientes de adolescentes que se suicidaron, se autolesionaron o sufrieron abuso sexual tras interactuar con chatbots, y aboga por legislación federal que regule la edad de uso, imponga responsabilidad civil y castigos penales severos.

En contraste, un estudio publicado en la revista Children (2023) evaluó la capacidad de ChatGPT-3.5 para guiar a padres sobre la inserción de tubos de timpanostomía, la cirugía pediátrica más común en otorrinolaringología. Los resultados mostraron que el 95,7% de las respuestas del chatbot coincidían con las guías clínicas oficiales. La investigación fue motivada precisamente porque varios padres habían admitido usar ChatGPT para informarse sobre la cirugía de sus hijos. La conclusión: la herramienta puede ser útil como recurso complementario, pero no debe reemplazar el consejo médico.

Aquí está la encrucijada para las familias latinoamericanas. Por un lado, la IA ofrece un aliado potencial para resolver dudas rápidas, personalizar contenido educativo o incluso apoyar a padres primerizos agotados. Por otro, los riesgos son reales y están documentados: desde respuestas inapropiadas hasta un vínculo emocional que puede derivar en dependencia o daño psicológico. En América Latina, donde el acceso a pediatras y especialistas suele ser desigual, una herramienta como ChatGPT podría parecer una solución tentadora. Pero la región también carece de marcos regulatorios sólidos para proteger a los menores en entornos digitales.

El debate no es si la IA puede ayudar a criar hijos —la evidencia muestra que sí, en ciertos contextos—, sino cómo garantizar que lo haga de forma segura y ética. Mientras Altman sueña con pódcasts matutinos personalizados, las familias que han perdido a sus hijos recuerdan que ningún algoritmo puede reemplazar la conversación humana. Y que, a veces, lo más innovador sigue siendo la conversación humana.

Fuentes

  1. Sam Altman sigue defendiendo la crianza a través de ChatGPT
  2. Sam Altman usó ChatGPT para entender por qué lloraba su bebé
  3. ¿Puede ChatGPT guiar a los padres sobre la inserción de tubos de timpanostomía?
  4. Chatbots y seguridad infantil: un argumento filosófico sobre los riesgos, daños y propuestas de política respecto a los acompañantes de chatbot de IA utilizados por niños en Estados Unidos
Bryan Brea

Escrito por

Bryan Brea

Abogado y comunicador

Abogado, broadcaster y comunicador dominicano, reconocido por una trayectoria que combina voz, criterio público y presencia en escenarios de comunicación social. Como locutor internacional, ha sido distinguido en espacios como Praise Music y Premios Galardón, además de figurar como nominado al Micrófono de Oro, reflejando una labor sostenida en la palabra hablada, la conducción y la conexión con audiencias. Su perfil proyecta a un profesional versátil, con vocación comunicacional, capacidad de influencia y una presencia pública construida desde la credibilidad, la cercanía y el compromiso con mensajes de valor.