En los últimos meses ha surgido una herramienta que vuelve a colocar la atención en un fenómeno que algunos describen como "vanidad algorítmica": In the Weights. La plataforma consulta varios modelos de lenguaje –incluyendo versiones de GPT, Gemini, Claude, Llama y otros– y devuelve un puntaje que indica cuán frecuente es un nombre dentro de los parámetros entrenados. Un blogger tecnológico aparece con 641 puntos, situándose en el 6 % superior; celebridades como Macaulay Culkin y Luciano Pavarotti lideran con cifras cercanas a 1 000. La propuesta parece inocente, una forma curiosa de saber si la propia identidad persiste dentro de la "memoria" de la IA.
Sin embargo, el hecho de convertir esa presencia en un ranking competitivo crea una nueva forma de capital social: la visibilidad algorítmica. En lugar de medir la calidad de la aportación, se mide cuántas veces una entidad es recordada por una máquina, tal como antes se medía cuántos enlaces recibía una página web. Este cambio de métrica tiene consecuencias concretas para la investigación. Los equipos que desarrollan modelos suelen recopilar datos a gran escala y, al notar que ciertos nombres generan mayor atención, pueden priorizar la inclusión de ejemplos que refuercen esos nombres. El resultado es un sesgo de entrenamiento que privilegia a las personalidades ya populares y margina a comunidades menos representadas, reforzando una espiral de reconocimiento sin fundamento.
Para los ejecutivos de la región, la dinámica tiene un impacto directo en la estrategia de marca y reputación. Los departamentos de marketing podrían empezar a monitorear estos puntajes como si fueran métricas de SEO, destinando recursos para “optimizar prompts” y conseguir menciones en los LLM. Esa práctica transforma la inversión en contenido en una carrera de palabras clave para los modelos generativos, en vez de enfocarse en la generación de valor real para clientes y usuarios. El riesgo operativo aumenta: una campaña que depende de la visibilidad algorítmica se vuelve vulnerable a cambios en los datos de entrenamiento o a actualizaciones de los modelos, lo que puede desplomar repentinamente la puntuación sin que la empresa haya perdido su capacidad de aportar.