Riken nombra su supercomputador para IA científica como “Rikyū”

Riken entrega el nombre “Rikyū” a su nuevo superordenador AI for Science, explica su origen en el maestro del té Sen no Rikyū y detalla su arquitectura basada en GPUs NVIDIA y una capacidad de 64,16 PFLOPS FP64.

Riken nombra su supercomputador para IA científica como “Rikyū”

El Instituto Riken anunció el 19 de junio el nombre oficial de su próximo superordenador dedicado a la iniciativa "AI for Science": Rikyū (りきゅう). La denominación surgió de un proceso abierto que invitó a propuestas entre noviembre y diciembre de 2025, de las cuales se seleccionó una entre 856 candidaturas distintas.

Rikyū evoca al célebre maestro del té Sen no Rikyū, cuya pronunciación coincide con la elegida por el instituto. Según Riken, la afinidad fonética y la asociación cultural hacen que el nombre resulte cercano y fácil de recordar, además de reflejar el objetivo de la máquina: servir a la investigación que beneficia a la sociedad.

El trasfondo simbólico del nombre se enlaza con el poema "Rikyu‑dōka" atribuido al propio maestro, que menciona los conceptos de "shuhari" (守・破・離) –​"guardar, romper y separar". En la visión del instituto, "guardar" equivale al aprendizaje exhaustivo que la IA realiza sobre el conocimiento existente; "romper" representa la capacidad de la IA para combinar esa información y generar ideas originales; y "separar" alude a la libertad de explorar nuevos territorios científicos sin abandonar la base del saber. La combinación de estos tres pasos constituye, según Riken, la esencia que el nombre Rikyū debe transmitir.

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En cuanto a la arquitectura, Rikyū está compuesto por 400 nodos de cálculo equipados con 1 600 GPUs NVIDIA modelo GB200 NVL4. Los nodos se interconectan mediante la red InfiniBand Quantum‑X800, que permite un ancho de banda de hasta 3,2 Tbps entre ellos. La capacidad de procesamiento alcanza 64,16 petaflops en precisión doble (FP64) y 15,539 exaflops en precisión reducida (FP8), cifras que colocan al equipo entre los sistemas más potentes para tareas de aprendizaje profundo y simulaciones científicas.

Para los ejecutivos que gestionan presupuestos de I+D, la llegada de Rikyū implica la disponibilidad de una infraestructura capaz de reducir significativamente los tiempos de entrenamiento de modelos de IA y de ejecutar simulaciones complejas que antes demandaban varios meses. La integración de GPUs de última generación y una red de alta velocidad abre la puerta a proyectos de descubrimiento de materiales, modelado climático, diseño de fármacos y otras áreas donde los algoritmos de IA pueden acelerar el ciclo de innovación.

Sin embargo, la inversión también conlleva retos operativos: la gestión de un parque de 1 600 GPUs requiere una estrategia robusta de monitoreo de energía y refrigeración, así como personal capacitado para optimizar cargas de trabajo y asegurar la continuidad del servicio. Las organizaciones deberían evaluar sus planes de capacitación y considerar alianzas con proveedores de software especializado para maximizar el retorno de la inversión.

En definitiva, el nombre Rikyū combina una referencia cultural con una visión metodológica para la IA científica, mientras que su hardware de vanguardia promete transformar la forma en que las instituciones abordan los desafíos de investigación. Queda por ver cómo los equipos de investigación aprovecharán esta capacidad y qué nuevas fronteras científicas emergerán bajo su potencia.

Elvyn Peguero

Escrito por

Elvyn Peguero

Consultor digital e IA

Consultor de transformación digital e inteligencia artificial con más de 15 años navegando la intersección entre tecnología, gobierno y empresa. Arquitectó el Framework Normativo TIC del Estado Dominicano y ha liderado proyectos de IA aplicada en sectores públicos y privados desde Bewos AI Consulting. Editor para República Dominicana en ITNOW durante seis años, donde desarrolló un ojo clínico para explicar tecnología compleja en lenguaje que cualquier ejecutivo puede entender.

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