Polygraph+ recibe 30 millones del Pentágono pese a dudas científicas

EE. UU. financia Polygraph+ pese a que expertos advierten que sumar IA al polígrafo añade incertidumbre sobre una base inválida. En América Latina, la presión por adoptar tecnología similar choca con marcos regulatorios débiles y riesgos de falsos positivos masivos.

Polygraph+ recibe 30 millones del Pentágono pese a dudas científicas

Foto: RDNE Stock project

El Departamento de Defensa de EE. UU. solicitó 30,3 millones de dólares para los próximos cinco años con el fin de desarrollar Polygraph+, un sistema que combina algoritmos de puntuación basados en aprendizaje automático con "detección remota" —lecturas fisiológicas sin contacto físico— para cribar empleados y detectar amenazas internas fuente. El programa será gestionado por la Defense Counterintelligence and Security Agency (DCSA) y surge en un contexto de tensión interna: en septiembre unos 50 oficiales del Estado Mayor Conjunto fueron poligrafiados tras filtraciones sobre el agotamiento de arsenales en el conflicto con Irán.

La apuesta tecnológica recae en dos proveedores seleccionados por la Defense Innovation Unit: Presage Technologies, que dice medir frecuencia cardíaca y respiratoria con cámaras estándar, y Altec Research, cuyo prototipo rastrea movimiento cefálico, temperatura facial y actividad poral fuente. Sin embargo, la evidencia histórica juega en contra. La Office of Technology Assessment del Congreso concluyó en 1983 que había pruebas muy limitadas para usar el polígrafo en selección de personal, y el National Research Council calificó su eficacia de "débil en el mejor de los casos" en 2003 fuente. Con 2,8 millones de empleados, un sistema imperfecto aplicado a esa escala podría generar decenas de miles de falsos positivos.

Kyri Kotsoglou, estudioso del uso judicial del polígrafo, define la fusión IA-polígrafo como "lo peor de ambos mundos": suma incertidumbre algorítmica sobre una base científica inválida fuente. Marion Oswald, profesora de derecho, advierte que no existe "verdad de base" (ground truth) para entrenar modelos: aunque se tengan todos los registros históricos, no se sabe cuáles eran correctos. Precedentes como Silent Talker en el Reino Unido, iBorderCtrl en la UE o AVATAR en fronteras estadounidenses terminaron archivados sin demostrar fiabilidad fuera del laboratorio.

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El patrón lo confirma la literatura académica. Una revisión reciente sobre IA para detección de engaño señala que los enfoques multimodales —fusión de señales verbales, no verbales y fisiológicas mediante deep learning— reportan precisiones superiores al 90 % en conjuntos de datos controlados fuente.

Para ejecutivos y gobiernos latinoamericanos la lectura es directa. La presión por modernizar controles de integridad —en aduanas, contratación sensible, seguridad corporativa— puede importar soluciones "probadas" en EE. UU. sin importar que su validez sea controvertida.

La disuasión, o efecto confesión previa al test, funciona solo mientras la gente crea en la máquina. Cuando la tecnología falla en juicio, la institución pierde credibilidad dos veces: por el error y por la opacidad del algoritmo que lo produjo.

Fuentes

  1. The Download: el detector de mentiras del Pentágono impulsado por IA y los límites para órganos jóvenes
  2. El Pentágono quiere 30 millones de dólares para construir un detector de mentiras impulsado por IA ...
  3. The Download: el polígrafo del Pentágono potenciado por IA y límites para órganos jóvenes
  4. IA para la detección del engaño: técnicas, desafíos y consideraciones éticas
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Turing magazine

Equipo editorial de Turingmag. Cobertura institucional sobre inteligencia artificial para ejecutivos y directivos en Latinoamérica.