Negocios OpenAI recupera terreno en empresas pero Anthropic gana la partida financiera
Datos de Ramp y WSJ revelan volatilidad extrema: OpenAI crece en usuarios empresariales tras lanzar GPT-5.6, pero Anthropic factura casi el doble y es rentable. El relevo del CRO en OpenAI y la sensibilidad al precio en LatAm definen la apuesta real.
Los datos de gasto corporativo de Ramp —más de 70.000 empresas estadounidenses— muestran una foto fija de julio: Anthropic roza el 44% de cuota frente al 40% de OpenAI. Pero la película en movimiento cuenta otra historia. En el tercer trimestre, OpenAI está creciendo más rápido entre los clientes de Ramp, impulsado por el lanzamiento de GPT-5.6 Sol, que los desarrolladores califican como "realmente bueno". Hace apenas tres meses la tendencia era inversa: en mayo Anthropic adelantó a OpenAI por primera vez (41% vs 39%). La lección es clara: las empresas cambian de proveedor cada vez que un laboratorio lanza un modelo superior. No hay fidelidad, hay conveniencia técnica.
La brecha entre adopción y negocio
Mientras OpenAI recupera cuota de uso, los números financieros filtrados al Wall Street Journal pintan un panorama distinto. En el segundo trimestre, los ingresos de OpenAI crecieron un 18% secuencial hasta 6.700 millones de dólares, pero las pérdidas operativas se dispararon a 12.300 millones. Anthropic, en el mismo período, más que duplicó sus ingresos hasta 11.600 millones y registró un pequeño beneficio operativo ajustado. La startup respaldada por Amazon y Google está facturando casi el doble que el líder histórico y, lo que es más relevante para quien firma cheques, lo hace con un modelo económico sostenible.
La divergencia no es casual. Claude Code, la herramienta de programación de Anthropic, ha penetrado hondo en los flujos de trabajo de desarrolladores —el segmento que más gasto recurrente genera—. OpenAI, en cambio, sigue subsidiando a cientos de millones de usuarios gratuitos de ChatGPT y ha debido recortar precios en sus últimos modelos ante la presión de alternativas chinas más baratas y la cautela corporativa.
Reorganización comercial a contrarreloj
Para organizar su casa comercial a toda prisa, OpenAI nombró en agosto a Dali Rajic —ex presidente y COO de Wiz, la firma de ciberseguridad de Alphabet— como nuevo director de ingresos (CRO). Es el segundo relevo en el puesto en menos de un año: Denise Dresser, ex CEO de Slack, duró apenas ocho meses. La salida de Dresser coincide con la de Brad Lightcap, brazo derecho de Sam Altman durante ocho años, y la de Fidji Simo en julio. Tres salidas de primer nivel en semanas.
Greg Brockman, presidente de OpenAI, lo explicó sin eufemismos: la siguiente fase exige "demostrar a los clientes un impacto empresarial cuantificable por cada dólar destinado a inteligencia artificial". Rajic trae experiencia en ventas predecibles y seguridad —dos vectores que las grandes cuentas exigen antes de comprometer presupuestos anuales—. Los datos internos citados por Bloomberg respaldan la urgencia: el ritmo anualizado de ingresos creció más del 20% mensual en julio, y el segmento empresarial se expandió al 32%. La meta declarada es que las empresas representen el 50% de los ingresos a fin de año (eran ~40% en enero).
Lo que esto significa para una organización latinoamericana
Observada en EE. UU., la volatilidad se magnifica en la región. El informe de Anthropic sobre geografía económica muestra que en países de ingresos bajos y medios la adopción de ChatGPT crece cuatro veces más rápido que en economías ricas. Pero el mismo informe revela que Claude concentra su base en mercados desarrollados. Para un CTO en México, Colombia o Chile, la ecuación tiene tres variables:
- Coste de cambio bajo: las APIs y SDKs de ambos proveedores son compatibles en la práctica; mover cargas de trabajo entre uno y otro es cuestión de días, no meses.
- Sensibilidad al precio: OpenAI ha bajado precios dos veces en 2026; Anthropic mantiene su tier premium (Fable) con retención de datos de 30 días que genera fricción regulatoria en bancos y salud.
- Alternativas chinas: proveedores como Zhipu o DeepSeek ofrecen modelos competitivos a fracción del coste, y la newsletter InteligenciaAI documenta avances en chips nacionales (MetaX) que reducen la dependencia de Nvidia.
No se trata de elegir un ganador, sino de diseñar para la portabilidad. Arquitecturas multi-LLM con capa de abstracción (gateways como OpenRouter —adquirido por Stripe por 7.000 millones— o soluciones propias) permiten cambiar de motor sin reescribir la aplicación. En un mercado donde el liderazgo técnico rota cada trimestre, la única apuesta segura es la flexibilidad.
La pregunta que el ejecutivo debe hacerse no es "OpenAI o Anthropic", sino: "¿Mi pila técnica me permite cambiar de proveedor el mes que viene sin parar la operación?" Si la respuesta es no, el riesgo estratégico no está en el modelo, sino en la arquitectura que lo atrapa.