Meta está probando robots que conectan cables, cortan energía y reinician energía dentro de sus centros de datos, según trabajadores actuales y anteriores. La compañía evalúa hardware de Watney Robotics, Kinova y ABB, y un técnico estimó que un robot de cambio de cables podría asumir hasta el 80% de algunas funciones. El movimiento no es aislado: Microsoft, Google y Amazon también invierten en automatización física de sus instalaciones.
De brazos robóticos a un "palo puntiagudo"
En un experimento, Meta prueba un brazo robótico Kinema Gen3 para cortar electricidad a servidores. Otra máquina está siendo evaluada para sustituir cables de red. En algunos sitios, la empresa incluso implementó un dispositivo con forma de punta que presiona el botón de encendido de un equipo por orden de un operador remoto, evitando que una persona se desplace hasta el rack.
Los robots todavía tienen límites: se mueven lento, no distinguen luces rojas y verdes por usar cámaras monocromáticas, y aún no manejan cableado complejo como el de las supercomputadoras NVIDIA GB300. Sin embargo, el abaratamiento del hardware y el avance de la IA han convertido la automatización en una posibilidad concreta, según reporta Wired.
Temores entre los técnicos y la respuesta de Meta
"Creíamos que quienes hacíamos las tareas físicas estábamos a salvo por un tiempo, pero ya no", dijo un empleado. "Lamentablemente, esto viene por todos nosotros". Otros trabajadores señalaron que la empresa desarrolla software para contratar personal menos calificado y trasladar roles a centros de menor costo como Denver.
Meta niega que los robots sean una amenaza laboral. Francis Brennan, representante de la compañía, afirmó que Estados Unidos atraviesa un auge de infraestructura y que faltan trabajadores calificados: "necesitamos más empleados, no menos". No obstante, en mayo de 2026 Meta despidió a unas 8.000 personas (cerca del 10% de su plantilla), en parte para financiar su gasto en IA, que este año proyecta entre 125.000 y 145.000 millones de dólares en capex, más del doble que el año anterior.
La industria apuesta a la "IA física"
Ejecutivos como Ashley Llorens, de Microsoft, señalan que la robótica busca tareas económicamente valiosas, como reemplazar racks defectuosos. Paul Golding, de Analog Devices, dice que cada vez más clientes quieren robots humanoides capaces de operar en ambientes difíciles. Helen Oleynikova, de Exclaim Robotics, es más cauta: el sector ha hecho muchos pilotos pero no tiene una solución funcional para reparar piezas con la confiabilidad exigida.
Wang Xiaogang, presidente de ACE Robotics, predice un "momento ChatGPT" para la IA encarnada a finales de 2027. Mientras tanto, legisladores y economistas ya discuten impuestos a los robots para compensar pérdidas de empleo.
Qué significa para América Latina
Para las empresas de la región, la automatización de centros de datos es una señal de doble filo. Por un lado, abarata los costos de operación de infraestructura de IA: si Meta reduce su dependencia de técnicos humanos, podría trasladar esa eficiencia a precios de servicios cloud en la región. Por otro, los países latinoamericanos que hoy atraen inversiones de data centers por su mano de obra calificada y barata —como Chile, México o Uruguay— deberían observar que la ventaja competitiva basada en técnicos se erosiona.
Los ejecutivos locales deberían planificar dos escenarios: primero, la necesidad de formar talento en robótica e IA física, no solo en mantenimiento tradicional; segundo, la urgencia de participar en las cadenas de suministro de esta automatización. Si la región solo aporta mano de obra "remplazable" a los gigantes tecnológicos, quedará marginada cuando los robots lleguen a las instalaciones regionales, que tarde o temprano también serán automatizadas. La pregunta no es si los robots llegan a los data centers de la región, sino si las empresas locales estarán listas para operarlos y no para ser operadas por ellos.