Los agentes de inteligencia artificial están redefiniendo el concepto de tarea en el entorno laboral. En lugar de interacciones breves y aisladas, herramientas como Codex de OpenAI pueden ejecutar procesos continuos, coordinar llamadas a otras aplicaciones y ajustar sus acciones durante minutos u horas, acercándose más a la idea de un colaborador autónomo.
En los primeros meses después del lanzamiento público de Codex, la mayor parte del trabajo asistido por IA dentro de OpenAI seguía confiándose a ChatGPT. Hasta agosto de 2025, menos del 10 % de los tokens consumidos por los empleados correspondían a Codex. Hoy, esa proporción se ha invertido: cada departamento, incluyendo áreas sin vínculo directo con la tecnología como Legal y Reclutamiento, depende mayoritariamente de este agente para sus labores diarias.
Uso prolongado y tareas complejas
Los datos recabados entre diciembre de 2025 y mayo de 2026 muestran que la mayor parte de los usuarios solicitan a Codex trabajos que superan los 30 minutos de esfuerzo humano. En concreto, el 80,6 % de los usuarios individuales realizó al menos una petición con esa característica, mientras que el 70,2 % solicitó tareas que superarían una hora. Un cuarto de los casos corresponde a trabajos estimados en más de ocho horas, marcando un crecimiento acelerado respecto a periodos anteriores.
Este desplazamiento se refleja también en la carga diaria de los usuarios más activos. En junio de 2026, los usuarios en el percentil 99 generaron más de 60 horas de “turnos” de agente en un solo día, distribuidas entre varios procesos paralelos. La capacidad de ejecutar múltiples agentes al mismo tiempo lleva a los trabajadores a dejar de pedir respuestas inmediatas y a orquestar flujos de trabajo más extensos.
De ingenieros a toda la organización
Los ingenieros fueron los primeros en adoptar Codex, migrando la mayor parte de su producción a este agente antes de finales de 2025. Actualmente, el 99 % de los tokens generados por un ingeniero provienen de Codex, desplazando a ChatGPT a un rol secundario. La transición de áreas no técnicas fue aún más rápida: Legal, Finanzas y Reclutamiento superaron la barrera del uso mayoritario en torno a abril de 2026, con un promedio superior al 85 % de sus tokens provenientes de Codex.
El salto no se limitó a la proporción de tokens. Entre noviembre de 2025 y junio de 2026, el uso medio de Codex se multiplicó de forma drástica en varios departamentos. La investigación alcanzó un aumento de 56‑veces, Soporte al Cliente 32‑veces y Ingeniería 27‑veces. Legal mostró un crecimiento más moderado pero alcanzó 13‑veces su nivel previo, demostrando una adopción transversal y profunda.
No‑desarrolladores lideran el crecimiento
Aunque Codex nació como herramienta de codificación, los usuarios que no son programadores se convirtieron en el motor de expansión. Desde agosto de 2025, los usuarios individuales sin perfil técnico crecieron 137 veces, los usuarios organizacionales 189 veces y los internos de OpenAI 12 veces. Este auge no implica que todos empleen el agente de la misma forma que un ingeniero; simplemente indica que un número creciente de empleados de distintas áreas está delegando tareas a un agente autónomo.
Expandiendo los límites de la productividad
El análisis de los patrones de salida de tokens revela cómo los departamentos tradicionales no técnicos (Finanzas, Operaciones, Marketing, etc.) utilizan Codex para actividades de conocimiento, mientras que Ingeniería sigue dominando la categoría de datos y ciencia. Curiosamente, más del 25 % del trabajo generado por empleados de funciones de negocio corresponde a tareas de ingeniería o codificación, lo que sugiere que los agentes están reduciendo la barrera entre la especialidad técnica y el resto de la organización.
Esta capacidad de cruzar fronteras funcionales permite que un analista financiero, por ejemplo, solicite la transformación automática de datos, la generación de scripts de visualización o la depuración de errores sin depender de un desarrollador. El costo de mover una tarea de un dominio a otro disminuye y la velocidad de entrega aumenta, cambiando la arquitectura de los procesos internos.
Implicaciones para la estrategia empresarial
El acompañamiento de agentes como Codex plantea preguntas estratégicas clave para los ejecutivos. Primero, la redistribución de la carga de trabajo sugiere que los presupuestos de capacitación deben orientarse hacia la alfabetización en IA y la gestión de agentes, no solo a la contratación de especialistas técnicos. Segundo, la concentración de tokens en una sola herramienta implica riesgos de dependencia: cualquier interrupción o cambio de política de acceso a Codex podría impactar a la mayoría de los flujos productivos.
Por último, la evidencia de que los agentes pueden asumir tareas antes reservadas a perfiles técnicos abre la puerta a modelos organizacionales más ágiles, donde equipos multidisciplinarios colaboran directamente con una capa de IA capaz de ejecutar y validar código, generar reportes y automatizar rutinas. La tendencia indica que, a medida que los agentes evolucionen, su participación en la toma de decisiones operativas también crecerá, obligando a los líderes a definir marcos de gobernanza claros.
En síntesis, los agentes de IA están pasando de ser complementos a convertirse en la columna vertebral del trabajo cotidiano, extendiendo su alcance más allá de la programación y democratizando la capacidad de ejecutar tareas complejas. Las empresas que logren integrar estos sistemas sin crear cuellos de botella operacionales estarán mejor posicionadas para aprovechar la nueva frontera de la productividad.
*Este análisis se basa en datos internos de OpenAI publicados en su informe "How agents are transforming work" (2026).