Ética & sociedad La inteligencia artificial entra en las elecciones de América Latina
Deepfakes, microsegmentación y chatbots transforman las campañas en la región. Sin regulación clara, los organismos electorales navegan a ciegas.
La campaña que nunca duerme
En las últimas elecciones de América Latina, un nuevo actor llegó para quedarse: la inteligencia artificial. Ya no se trata solo de algoritmos que recomiendan contenido, sino de herramientas generativas capaces de crear audios, imágenes y videos hiperrealistas en segundos. Como señala un informe de IDEA Internacional, los organismos electorales de la región ya están relevando aplicaciones de IA en ámbitos como la atención ciudadana mediante chatbots y el monitoreo del entorno digital. Pero mientras unos la usan para gestionar, otros la emplean para desinformar.
La Friedrich Naumann Foundation advierte que la IA generativa está alterando profundamente las elecciones en la región. Los riesgos son conocidos: deepfakes que ponen palabras falsas en boca de candidatos, microsegmentación de votantes con mensajes personalizados, y la automatización de cuentas que amplifican narrativas sin control humano. Lo nuevo es la escala y la velocidad. Ya no hace falta un gran equipo de producción para crear un video falso; cualquier persona con acceso a una herramienta de IA puede hacerlo.
Casos reales, lecciones urgentes
Durante las elecciones de 2023 en Argentina y Guatemala, circularon audios y videos generados por IA que buscaban influir en la intención de voto. France 24 documentó cómo estas tecnologías redefinieron las campañas en la región, con ejemplos concretos de desinformación que costaron caro a la credibilidad de los procesos. En México, Brasil y Colombia, ya se reportaron incidentes similares en comicios locales y nacionales.
Derechos Digitales, organización que participó en la elaboración del informe "Inteligencia artificial y elecciones", subraya que el problema no es solo técnico, sino de libertad de expresión y derechos humanos. La desinformación generada por IA no solo engaña; polariza, deslegitima a las instituciones y puede desincentivar la participación electoral. Cuando un votante no sabe si lo que ve es real o falso, la confianza en el sistema se erosiona.
Organismos electorales: el eslabón débil
La investigación de IDEA Internacional, basada en encuestas y entrevistas con autoridades electorales de la región, revela una realidad preocupante: la mayoría de los organismos carece de protocolos específicos para enfrentar la IA. Algunos apenas comienzan a usar chatbots para responder consultas ciudadanas, pero muy pocos tienen sistemas de detección de deepfakes o equipos dedicados a monitorear la desinformación asistida por IA.
La Alianza Regional por la Libre Expresión e Información ha instado a los Estados a adoptar marcos regulatorios que no coarten la libertad de expresión, pero que permitan identificar y sancionar el uso malicioso de la IA en contextos electorales. Transparencia Electoral, por su parte, advierte que sin una respuesta coordinada, los próximos ciclos electorales en la región —que incluyen comicios en Ecuador, Bolivia y República Dominicana— serán aún más vulnerables.
¿Qué hacer?
No se trata de demonizar la tecnología, sino de entenderla. La IA puede ser una aliada para la democracia si se usa con reglas claras. Los especialistas coinciden en varias líneas de acción:
- Transparencia algorítmica: las plataformas deben etiquetar el contenido generado por IA, especialmente en anuncios políticos.
- Capacitación electoral: los organismos electorales necesitan formación técnica para identificar y responder a incidentes de desinformación.
- Cooperación regional: los países latinoamericanos deben compartir experiencias y buenas prácticas, como ya lo hacen a través de redes como la de IDEA Internacional.
- Regulación equilibrada: leyes que protejan la integridad electoral sin caer en censura previa ni en restricciones desproporcionadas a la libertad de expresión.
La inteligencia artificial no es buena ni mala por sí misma. Depende de cómo la usemos. Y en democracia, el uso importa más que nunca.