La IA se cuela en la ciencia: claves para empresas y universidades de América Latina

Anthropic, España y fundaciones privadas impulsan la investigación con IA. En Latinoamérica, solo el 30% de las publicaciones universitarias llegan a revistas indexadas: ¿cómo cerrar la brecha?

La IA se cuela en la ciencia: claves para empresas y universidades de América Latina

Foto: RephiLe water

El año pasado, un biólogo ecuatoriano con acceso limitado a laboratorios modernos publicó un paper gracias a un modelo de lenguaje que le ayudó a redactar y analizar datos. No es un caso aislado: la inteligencia artificial está reconfigurando la forma en que se financia, ejecuta y difunde la investigación científica. Mientras gigantes como Anthropic lanzan herramientas específicas para científicos y gobiernos europeos inyectan cifras récord en proyectos de conocimiento, las universidades latinoamericanas siguen luchando con presupuestos que apenas superan el 3 % de su gasto total.

El nuevo brazo derecho de los investigadores: Claude Science

Desde junio, Anthropic puso en marcha Claude Science, un producto que integra las herramientas que los investigadores ya usan a diario: genera artefactos auditables (resultados trazables, paso a paso) y ofrece acceso flexible a recursos de cómputo. La compañía también amplió su programa AI for Science, que entrega créditos gratuitos a proyectos científicos de alto impacto. La idea es simple: que el científico no pierda tiempo configurando software, sino que se dedique a pensar.

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Ese enfoque importa porque la IA no solo acelera el análisis de datos o la redacción de papers; también democratiza capacidades que antes requerían grandes infraestructuras. Hoy, un investigador en Quito o Medellín puede acceder a modelos de lenguaje y herramientas de análisis que hace cinco años eran privilegio de centros como el MIT o el Barcelona Supercomputing Center.

Europa apuesta fuerte: 700 millones para conocimiento

En paralelo, el sector público europeo está moviendo fichas. La Agencia Estatal de Investigación de España anunció que su convocatoria de Proyectos Generación de Conocimiento financiará más de 3400 proyectos con cerca de 700 millones de euros, el mayor presupuesto de su historia. Y la Fundación BBVA, en su última edición de los Premios de Informática, reconoció avances en inteligencia artificial, robótica, biometría y realidad virtual. La combinación de fondos públicos y privados está empujando la frontera científica, y la IA es el hilo conductor.

Pero ojo: no todo es dinero nuevo. El libro [Gestión de proyectos de I+D+I con financiación pública](https://books.google.es/books?id=36jgEQAAQBAJ&dq=financiaci%C3%B3n+investigaci%C3%B3n+cient%C3%ADfica&lr=lang_es&hl=es&source=gbs_navlinks_s), de Patricia Castillo, advierte que obtener fondos es solo la mitad del camino: gestionar proyectos con financiación pública exige cumplir métricas, justificar gastos y reportar resultados con estándares cada vez más estrictos. La IA puede ayudar a automatizar esos informes, pero también introduce nuevas demandas de transparencia.

La foto de América Latina: 30% de publicaciones indexadas

Aquí es donde el contraste duele. Un estudio reciente sobre inversión en investigación y producción científica en universidades ecuatorianas revela que, aunque el 70 % de las universidades ofrece incentivos para publicar, solo el 30 % de sus artículos llega a revistas indexadas. Los presupuestos dedicados a investigación oscilan entre 3 % y 5 % del total, y el 60 % de los directivos encuestados admite que la infraestructura actual —laboratorios modernos, recursos tecnológicos— no es suficiente para competir internacionalmente.

  • 3% a 5% del presupuesto universitario se destina a I+D, muy por debajo del 15% o más que manejan instituciones líderes en Europa.
  • 70% ofrece incentivos económicos a los docentes para publicar, pero casi todos los consideran insuficientes para alcanzar revistas de alto impacto.
  • 60% considera que la infraestructura es inadecuada para investigación competitiva.

¿Qué tiene que ver esto con Claude Science? Mucho. Las herramientas de IA pueden compensar parcialmente la falta de infraestructura: análisis de datos, redacción académica, generación de gráficos y hasta gestión de proyectos. No reemplazan un laboratorio de biología molecular, pero sí reducen costos de entrada en disciplinas como la bioinformática, la estadística o la producción de conocimiento abstracto.

Qué significa esto para los ejecutivos y universidades de la región

Para un rector o un gerente de innovación en México, Colombia o Chile, la lección es doble. Primero, la IA no es un lujo: es una herramienta de productividad que puede multiplicar la producción científica sin necesidad de construir data centers propios. Los créditos gratuitos de programas como AI for Science son una puerta de entrada tangible. Segundo, la brecha de calidad no se cierra solo con comprar software; requiere formar talento en el uso crítico de estas herramientas y diseñar incentivos que premien la publicación indexada.

Hay señales alentadoras. El ecosistema de fondos públicos y privados está madurando, y plataformas como la Fundación BBVA ya premian tesis doctorales en humanidades digitales, un campo donde la IA está generando nuevas metodologías.

En resumen: la IA está nivelando parcialmente el campo de juego en la investigación científica. Pero en América Latina, la pelota sigue en la cancha de quienes decidan invertir en capacidades, no solo en suscripciones. Las universidades que logren integrar la IA en sus flujos de investigación —con presupuestos inteligentes, incentivos reales y alianzas internacionales— serán las que acorten la distancia con el Norte Global. El resto seguirá viendo cómo los papers se publican en otro idioma.

Fuentes

  1. Ampliación de nuestro apoyo a los científicos
  2. | Agencia Estatal de Investigación
  3. Programas de apoyo a la investigación científica y humanística
  4. Gestión de proyectos de I+ D+ I con financiación pública
  5. Inversión en investigación y producción científica de las universidades ecuatorianas
Elvyn Peguero

Escrito por

Elvyn Peguero

Consultor digital e IA

Consultor de transformación digital e inteligencia artificial con más de 15 años navegando la intersección entre tecnología, gobierno y empresa. Arquitectó el Framework Normativo TIC del Estado Dominicano y ha liderado proyectos de IA aplicada en sectores públicos y privados desde Bewos AI Consulting. Editor para República Dominicana en ITNOW durante seis años, donde desarrolló un ojo clínico para explicar tecnología compleja en lenguaje que cualquier ejecutivo puede entender.