La encrucijada de la IA en América Latina: oportunidad económica o riesgo de vigilancia

Mientras OpenAI e IBM aceleran la adopción empresarial y un estudio vincula preparación en IA con inclusión financiera, la UE impone su marco regulatorio. América Latina debe definir su gobernanza antes de que lo hagan otros.

La encrucijada de la IA en América Latina: oportunidad económica o riesgo de vigilancia

Foto: Sâmy Kelly Fotógrafa

OpenAI acaba de financiar 14 proyectos independientes para explorar políticas que expandan la oportunidad económica en lo que llama la "Edad de la Inteligencia". Casi en paralelo, IBM anunció la integración de modelos de OpenAI —Codex y ChatGPT— en su plataforma de consultoría IBM Consulting Advantage, certificando miles de consultores para acelerar implementaciones en banca, sector público, telecomunicaciones y retail. El mensaje del mercado es claro: la IA generativa ya no es experimentación, es infraestructura de negocio.

Un estudio cuantitativo publicado en el Journal of Computer Science and Technology Studies analizó cinco economías líderes —EE. UU., China, India, Japón y Alemania— usando datos del Banco Mundial y encontró una correlación fuerte entre preparación en IA, inclusión financiera y desempeño económico. Las economías más democráticas con mayor infraestructura digital, inversión en educación y uso de IA, como China e India, muestran mejor estabilidad y crecimiento inclusivo. Las desarrolladas mantienen estabilidad pero orientada a eficiencia y sostenibilidad, no a alto crecimiento.

Ese hallazgo debería resonar en América Latina. La región comparte con India y China la condición de economías emergentes con brechas de inclusión financiera y digital, pero también la oportunidad de saltar etapas si la infraestructura y el talento se alinean. Sin embargo, el mismo estudio advierte: desigualdad de datos, desplazamiento laboral por automatización y ausencia de gobernanza ética son riesgos sistémicos.

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Esa tensión entre oportunidad y riesgo no es nueva. Un artículo en Cyberspace Studies la expone con crudeza: la IA opera simultáneamente como motor de capitalismo de vigilancia —extracción de datos personales sin consentimiento significativo para monetizar predicción y control— y como herramienta de resiliencia en gestión de riesgos de desastres, donde salva vidas mediante alertas tempranas y conciencia situacional. Los autores proponen el marco PAIR (Public AI for Resilience): soberanía de datos, infraestructura pública, explicabilidad algorítmica y colaboración intersectorial. La tesis central: el potencial de bien público de la IA puede realizarse sin rendirse a la economía de vigilancia, pero requiere una recalibración normativa que priorice equidad, transparencia y resiliencia colectiva sobre imperativos de mercado.

Europa ya movió ficha. El Reglamento (UE) 2024/1689, vigente desde julio de 2024, establece normas armonizadas para desarrollo, comercialización y uso de sistemas de IA basadas en riesgo. Prohíbe prácticas inaceptables —manipulación subliminal, explotación de vulnerabilidades, puntuación social—, regula estrictamente la IA de alto riesgo —infraestructuras críticas, educación, empleo, servicios financieros esenciales, aplicación de la ley— y exige transparencia en sistemas de propósito general. Para empresas latinoamericanas que exportan servicios o software a Europa, el cumplimiento no es opcional: el efecto Bruselas convierte al reglamento en estándar de facto.

La confluencia de estas señales dibuja un escenario claro para el ejecutivo latinoamericano. La carrera de consultoras —IBM con OpenAI, Anthropic, Microsoft, AWS compitiendo por ingenieros de despliegue— muestra que la capacidad de implementación es el nuevo cuello de botella. Como señala el analista Mark Tauschek, "esto se está convirtiendo en una apuesta obligatoria". Las empresas elegirán socios según su proveedor de IA preferido, y la ventaja inicial de Microsoft por miles de ingenieros calificados no garantiza victoria en una "carrera de caballos muy reñida".

Pero desplegar sin gobernanza es exponerse. El capitalismo de vigilancia no distingue fronteras: los mismos modelos que optimizan cadena de suministro pueden perfilar clientes hasta violar privacidad, y los sistemas de contratación algorítmica pueden replicar sesgos históricos a escala. El reglamento europeo exige evaluación de conformidad, gestión de riesgos, calidad de datos, documentación técnica y supervisión humana para IA de alto riesgo. Las pymes —motor de la economía latinoamericana— reciben atención especial en la norma europea con medidas de apoyo a la innovación, pero la carga de cumplimiento recae en toda la cadena de valor: proveedores, importadores, distribuidores y desplegadores.

América Latina no tiene un marco único. Brasil avanza con su proyecto de ley 2338/2023 inspirado en el enfoque de riesgo europeo. Chile, Colombia, México y Perú tienen iniciativas en distintos grados. La fragmentación regulatoria replica el problema que Europa buscó resolver: inseguridad jurídica para operadores que desarrollan, importan o usan IA transfronterizamente. Una empresa fintech colombiana que use modelos de OpenAI vía IBM para calificar crédito en México y Perú enfrentará tres marcos incipientes más el europeo si atiende clientes allí.

La oportunidad está en la síntesis. El estudio académico demuestra que preparación en IA correlaciona con inclusión financiera y crecimiento. El marco PAIR ofrece arquitectura para que esa preparación no derive en extracción. El reglamento europeo fija el piso de seguridad y derechos. Las consultoras globales proveen capacidad de despliegue. Lo que falta es la decisión estratégica regional: tratar la gobernanza de IA no como trámite de cumplimiento sino como ventaja competitiva.

Un camino concreto: crear sandboxes regulatorios multinacionales bajo Alianza del Pacífico o Mercosur, armonizar definiciones de riesgo alto con el anexo III del reglamento europeo, exigir evaluaciones de impacto algorítmico en contratación pública de IA, y condicionar incentivos fiscales a auditorías de sesgo y explicabilidad. Los datos del estudio son elocuentes: inversión en educación y infraestructura digital preceden al dividendo de IA. América Latina tiene el talento —Argentina, Brasil, México, Colombia exportan ingenieros a los mismos laboratorios que ahora venden sus modelos de vuelta a la región—. La pregunta no es si adoptar, sino bajo qué términos.

¿Están los gobiernos y juntas directivas de la región dispuestos a invertir en gobernanza propia antes de que el estándar lo imponga el mercado o Bruselas?

Fuentes

  1. Nuevas ideas de política para la era de la inteligencia
  2. IA generativa en analítica empresarial: oportunidades y riesgos para el crecimiento económico nacional
  3. Entre la explotación y la resiliencia: conciliar el papel de la IA en el capitalismo de vigilancia y la gestión del riesgo de desastres
  4. Ley de Inteligencia Artificial: esto es todo lo que debes saber
  5. IBM se asocia con OpenAI para impulsar la implantación de la IA en las empresas
Ariel Acosta

Escrito por

Ariel Acosta

Experto en seguridad de información

Ingeniero en sistemas y gestor de servicios de TI con más de 10 años de experiencia en diseño, implementación y administración de infraestructura de red, seguridad y procesos tecnológicos. Ha desarrollado una carrera orientada a sostener operaciones críticas, optimizar entornos corporativos y traducir necesidades técnicas en soluciones funcionales para organizaciones que dependen de plataformas estables, seguras y alineadas con el negocio, con foco en eficiencia y control.