IBM instala en Donostia el primer Quantum System Two de Europa

Mientras IBM instala en Donostia el primer System Two de Europa y 50 empresas preparan casos reales, la amenaza 'cosecha ahora, descifra después' obliga a migrar la criptografía global. El reto no es solo tecnológico: es de visibilidad, cadena de suministro y gobernanza.

IBM instala en Donostia el primer Quantum System Two de Europa

Foto: Toon Lambrechts

El momento en que la teoría se vuelve operativo

En el edificio Ikerbasque de Donostia, junto a las universidades, late el primer IBM Quantum System Two operativo en Europa. Sustentado en el procesador Heron de 156 cúbits, es uno de los tres únicos sistemas de este tipo en el mundo. A partir de septiembre, entre 40 y 50 compañías —desde desarrolladores de algoritmos como Multiverse Computing, Ayesa o LKS hasta grandes eléctricas y financieras— comenzarán a ejecutar cargas de trabajo reales: optimización logística, simulación de materiales, toma de decisiones bajo incertidumbre. El director científico de BasQ, Javier Aizpurua, lo resume sin rodeos: "Lo que estamos hablando ahora ya es de un acceso muy serio. De aplicación real, ya. Es otro nivel".

Ese "otro nivel" marca un punto de inflexión. Durante años la computación cuántica habitó en papers, roadmaps y laboratorios. Ahora, la infraestructura empieza a ponerse a disposición de la industria con una cadencia de uso estable del 80-85% de capacidad, algo que desde la propia IBM califican de inusual. La hoja de ruta de la multinacional sitúa el siguiente hito en 2029: Quantum Starling, el primer ordenador cuántico tolerante a fallos, diseñado para ser unas 20.000 veces más potente que los dispositivos actuales y capaz de ejecutar del orden de 100 millones de operaciones cuánticas sobre unos 200 cúbits lógicos protegidos por corrección de errores. El plan incluye desplegar esa máquina también en Donostia.

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Pero mientras la promesa computacional avanza a golpe de hitos de hardware, la amenaza criptográfica ya está operativa. Y no espera a 2029.

La amenaza que no espera: "cosecha ahora, descifra después"

El algoritmo de Shor, publicado en 1994, demostró que un ordenador cuántico suficientemente potente puede factorizar enteros grandes y calcular logaritmos discretos en tiempo polinómico. Eso rompe RSA, Diffie-Hellman y la criptografía de curvas elípticas (ECC) —la columna vertebral de TLS, certificados digitales, firmas electrónicas y la mayor parte de la infraestructura de confianza de internet. El algoritmo de Grover, por su parte, reduce a la mitad el espacio de búsqueda de claves simétricas, debilitando AES-128.

La preocupación inmediata no es que un futuro ordenador cuántico descifre el tráfico en tiempo real. Es que los datos se están robando ahora para descifrarlos más adelante. La estrategia harvest now, decrypt later (cosecha ahora, descifra después) está documentada y activa: adversarios —estatales o criminales— capturan comunicaciones cifradas hoy, las almacenan y esperan a que la potencia cuántica permita romperlas. Cualquier secreto con vida útil larga —propiedad intelectual, secretos de Estado, datos sanitarios, claves de firma de código— ya está en riesgo.

En la Design Automation Conference 2025, el paper presentado por Ashish Kundu y Ramana Kompella (IEEE) lo enmarca con crudeza: "Varios protocolos de criptografía clásica ampliamente utilizados, como RSA, están destinados a ser rotos en los próximos años". Su herramienta Quartz (Quantum Risk and Threat Analyzer) nace precisamente para dar visibilidad a ese riesgo: mapea ciphersuite dependency graphs, genera un CBOM (Cryptography Bill of Materials) y permite a las organizaciones saber dónde viven los algoritmos vulnerables en su pila tecnológica.

La estandarización avanza, pero la migración es un iceberg

Ya ha anunciado el NIST la primera tanda de estándares de criptografía postcuántica (PQC): algoritmos basados en retículos (lattice-based), códigos correctores (code-based) y funciones hash, diseñados para ejecutarse en hardware clásico y resistir ataques cuánticos. El capítulo de Thawani, Ajmre y Chaurasia (Springer, 2026) detalla estas familias junto a la distribución cuántica de claves (QKD) como vía complementaria para comunicaciones seguras basadas en principios físicos, no computacionales.

Pero estandarizar algoritmos no es migrar sistemas. La complejidad del stack actual —microservicios, contenedores, APIs, cadenas de suministro de software, firmware, hardware embebido— convierte la sustitución criptográfica en un problema de observabilidad y gobernanza, no solo de parcheo. El trabajo de Kundu y Kompella muestra que los grafos de dependencia de ciphersuites revelan exposiciones ocultas: una librería heredada en un contenedor base, un firmware sin actualizar en un dispositivo IoT, una dependencia transitiva en una cadena de CI/CD. Sin un CBOM, la organización vuela a ciegas.

Además, la transición no es binaria. Los expertos convergen en un modelo híbrido: combinar criptografía clásica y postcuántica durante años, manteniendo compatibilidad hacia atrás mientras se valida la madurez de los nuevos primitivos. El capítulo de Springer lo subraya: "Una solución que pudiera abordar por igual la protección de datos clásicos con necesidades futuras se basaría en un modelo híbrido que combine ambos tipos de enfoques".

Ventaja cuántica vs. ventaja comercial: la brecha que importa

Con claridad, Keyfactor distingue dos conceptos que a menudo se confunden. Ventaja cuántica (o supremacía cuántica): resolver un problema —aunque sea teórico— que ningún ordenador clásico puede resolver en tiempo razonable. Ventaja comercial: resolver problemas reales con impacto económico. Hoy, la primera se ha demostrado en experimentos puntuales (IBM y la Universidad de Chicago ejecutaron en 15 minutos un cálculo con 70 cúbits lógicos inabordable para máquinas clásicas, verificando además la fiabilidad del resultado). La segunda sigue siendo una promesa.

Las encuestas de McKinsey sitúan la llegada de un ordenador totalmente tolerante a fallos en 2035 para el 72% de los expertos; el 28% restante lo empuja a 2040 o más allá. Jim McGregor (TIRIAS Research) compara el momento actual con la IA en 2015: "fascinante, pero aún no se utiliza de forma generalizada".

Esa brecha define la estrategia de acceso: la mayoría de las organizaciones consumirán cuántica como servicio en la nube, no gestionando hardware propio. Los requisitos de infraestructura —refrigeración cerca del cero absoluto, cámaras de vacío, corrección de errores que multiplica por órdenes de magnitud los cúbits físicos por cada cúbit lógico— hacen inviable el on-premise para todo menos unos pocos centros nacionales. El consumo energético, además, cuestiona la narrativa inicial de eficiencia: si alimentar un sistema cuántico pequeño requiere más energía que la alternativa clásica, la ventaja económica se evapora.

El factor humano y organizativo: visibilidad, talento y gobernanza

El informe Thales 2022 —aunque anterior a la oleada generativa— ya señalaba tensiones que hoy se amplifican: solo el 56% de los encuestados tenía conocimiento completo de dónde residían sus datos (bajó del 64% en 2021), y apenas el 25% podía clasificar todos sus datos. La migración a PQC exige, como prerrequisito, inventario de activos criptográficos, clasificación de datos y ciclo de vida de claves.

La escasez de talento especializado —físicos cuánticos, criptógrafos postcuánticos, ingenieros de ciphersuite dependency graphs— crea un cuello de botella que ningún proveedor cloud resuelve solo. Las iniciativas públicas (Ley de Iniciativa Cuántica Nacional en EE. UU., Quantum Flagship en la UE, estrategia BasQ en Euskadi) intentan cerrar la brecha, pero la curva de adopción depende de que los CISOs y CTOs traduzcan la amenaza en presupuesto, roadmap y métricas de *PQC-readiness*.

Escenarios abiertos: ¿qué define al ganador?

Tres variables dibujan el tablero de los próximos cinco años:

1. Velocidad de madurez del hardware tolerante a fallos. Si Starling u otro competidor (Google, Quantinuum, PsiQuantum) cumple hitos de corrección de errores en 2028-2029, la ventana de migración segura se cierra bruscamente. 2. Capacidad de observabilidad criptográfica a escala. Las organizaciones que implanten CBOM, grafos de dependencia y automatización de rotación de claves antes de que el estándar NIST sea obligatorio tendrán una superficie de ataque varios órdenes de magnitud menor. 3. Coordinación reguladora y de cadena de suministro. La directiva NIS2, la orden ejecutiva estadounidense 14028 y los mandatos sectoriales (finanzas, salud, defensa) empezarán a exigir evidencia de PQC-readiness en proveedores críticos. El CBOM se convertirá en requisito de due diligence en adquisiciones de software.

Conclusión: la carrera no es solo cuántica, es criptográfica

En Donostia, la instalación es un símbolo potente: la computación cuántica sale del laboratorio y entra en la fábrica de valor. Pero el artículo que importa no es el que anuncia 156 cúbits, sino el que obliga a cada organización a responder: "¿Sabes dónde vive tu RSA hoy y cuánto tardarías en sustituirlo?"

La ventaja cuántica llegará cuando llegue. La ventaja comercial, cuando los casos de uso superen el coste de acceso. Pero el riesgo criptográfico es ya un pasivo contingente en el balance de cualquier entidad que maneje secretos de larga vida. Migrar a PQC no es un proyecto de TI; es un ejercicio de gobernanza de datos, cadena de suministro y resiliencia operativa. Quien espere a ver el primer CRQC (ordenador cuánticamente relevante) en producción para empezar, habrá llegado tarde. La cosecha ya ocurre.

Fuentes

  1. La computación cuántica pone en riesgo la seguridad 'cripto' | Criptomonedas
  2. Computación cuántica en seguridad y criptografía: desafíos y direcciones futuras
  3. Seguridad resistente a la computación cuántica: preparación para PQC y desafíos de investigación
  4. Computación cuántica y ciberseguridad: riesgos y futuro del cifrado
  5. Medio centenar de empresas utilizarán ya este año el ordenador cuántico de Donostia
  6. Ventajas y desventajas de la computación cuántica | Keyfactor
  7. Cómo afectará la computación cuántica a la seguridad digital
  8. Seguridad en la computación cuántica: Principales riesgos y cómo ...
Melina Rodríguez

Escrito por

Melina Rodríguez

Especialista Inteligencia Artificial

Arquitecta de profesión, estratega de IA por convicción. Máster en Gestión Urbana por la Universidad Politécnica de Cataluña y certificada en ISO 42001 — la norma internacional de gestión de inteligencia artificial. Co-fundadora de 3Dual Studio y consultora en Bewos, ha diseñado programas de alfabetización en IA para organizaciones públicas y privadas en América Latina.