Kyriakos Mitsotakis, primer ministro de Grecia, hizo esta semana algo poco habitual para un jefe de Estado en misión comercial: frente a unos 250 fundadores e inversores en San Francisco, admitió que no tiene respuestas para las preguntas que la inteligencia artificial le plantea a su gobierno. "A veces siento que ya estamos luchando la batalla de ayer", dijo, y agregó una inquietud que trasciende fronteras: "¿Qué significa para nuestros hijos crecer con compañeros digitales, novios o novias?"
La confesión llegó después de una jornada en la que Mitsotakis visitó Tesla y Sequoia Capital, y mientras preparaba su participación en la Asamblea General de la ONU. El viaje tenía un propósito claro: posicionar a Grecia como destino tecnológico. El país recupera el estatus de mercado desarrollado según el índice MSCI el próximo año, paga su deuda a un ritmo récord y, como el propio premier señaló con una sonrisa, hoy toma deuda más barata que Estados Unidos. Los bonos griegos a 10 años rinden alrededor de 4,3%, frente al 5% de los tesoros estadounidenses. Una cifra impensable en 2012, cuando los rendimientos superaron el 40% durante la crisis de deuda.
Detrás de esa recuperación hay decisiones concretas. De los aproximadamente 36.000 millones de euros que Grecia recibió del fondo de recuperación postpandemia de la UE, una parte significativa se destinó a infraestructura digital: un portal online para trámites gubernamentales y un superordenador ensamblado con Hewlett Packard Enterprise en el puerto de Lavrio, que entrará en funcionamiento en los próximos meses para impulsar la investigación en IA. Además, el país reformó la tributación de las opciones sobre acciones, flexibilizó leyes laborales y ofrece beneficios impositivos por hasta siete años a los griegos que regresen al país. Su objetivo: recuperar el talento que emigró durante la crisis.
La paradoja europea
Mientras Grecia intenta subirse a la ola, la gran promesa de la IA europea se desvanece. Mistral, la startup francesa fundada en 2023 por ex ejecutivos de Google y Meta que encarnaba la esperanza de un ChatGPT europeo, ocupa hoy el puesto 43 en el ranking LMM Arena con su modelo más avanzado, Mistral Medium 3.5. Por encima están Claude, GPT, Gemini, DeepSeek y otros. Su asistente Le Chat ya no existe: fue rebautizado como Vibe y no encuentra su lugar.
En agosto, Mistral anunció un cambio de rumbo: se convirtió en una plataforma integradora que ofrece tecnología de terceros, incluido el modelo GLM de la china Z.ai. Esto, en un momento en que la UE desaconseja el uso de tecnología china. La empresa defiende su apuesta por los modelos abiertos y asegura que quiere ofrecer modelos europeos, chinos y estadounidenses. Su estructura ya refleja el giro: de los 1.000 empleados, solo 250 son investigadores; ahora buscan perfiles comerciales e ingenieros integrados en clientes.
La estrategia funciona comercialmente: HSBC, BMW, Airbus y SNCF son clientes, y la compañía acaba de cerrar una megarronda de 3.000 millones de euros liderada por Samsung, con una valoración de 21.000 millones, casi el doble que el año pasado. Pero sus rivales estadounidenses valen aproximadamente 40 veces más.
La brecha de preparación
El índice Government AI Readiness Index (GARI) de Oxford Insights, que mide la preparación de 193 países para adoptar IA en el sector público, ofrece un mapa revelador. América Latina y el Caribe promedian 41,5 puntos, por debajo de Medio Oriente y Norte de África (48,77) y muy lejos de América del Norte (80,93). El índice evalúa tres ejes: el entorno gubernamental (estrategia nacional, regulación), el ecosistema tecnológico (startups, inversión en I+D) y la infraestructura de datos. Un dato clave del informe 2023: la mitad de las estrategias nacionales de IA lanzadas ese año provino de países de ingresos bajos y medios, lo que sugiere que la brecha no es solo de recursos, sino de decisión política.
El paper académico que analiza el caso de Iraq, ubicado en el puesto 133 global, identifica obstáculos que resuenan en la región: falta de estrategias gubernamentales maduras, escasez de datos, infraestructura débil y la creencia persistente de que estas tecnologías son inútiles frente al cerebro humano. También señala que la falta de una base sólida en datos puede llevar a una dependencia de tecnología extranjera, con barreras como el idioma.
La lección para América Latina
Estas historias combinadas dibujan un panorama incómodo para la región. Grecia, un país que estuvo al borde del colapso hace poco más de una década, logró en pocos años construir la infraestructura y los incentivos para atraer inversión tecnológica. Europa, con todos sus recursos, ve cómo su campeona nacional se convierte en integradora de tecnología china porque no puede competir en la frontera de la innovación. Y los índices internacionales muestran que la brecha entre países ricos y el resto no se cierra sola.
Para los gobiernos latinoamericanos, la admisión de Mitsotakis debería ser una alerta. Si un primer ministro de un país que invirtió miles de millones en digitalización dice que ningún gobierno ni sociedad está preparado para la velocidad del desplazamiento laboral que viene, ¿qué puede decirse de países donde el debate regulatorio sobre IA recién comienza? La prohibición griega de redes sociales para menores de 15 años, que entrará en vigor en enero, ya parece desactualizada para el propio Mitsotakis frente a los chatbots conversacionales. Esa sensación de correr detrás de la tecnología, de legislar para el problema de ayer, probablemente sea familiar para cualquier funcionario de la región.
Sin embargo, la oportunidad también existe. El índice de Oxford Insights muestra que los países de ingresos medios que invierten en educación y marcos legales claros pueden escalar posiciones. El caso de Grecia demuestra que la voluntad política y la inversión focalizada pueden revertir décadas de atraso. Pero también advierte que la infraestructura sin estrategia, sin talento y sin un ecosistema que retenga a los profesionales, es apenas una vitrina. La pregunta para los ejecutivos y funcionarios latinoamericanos no es si sus países están en el ranking, sino si están dispuestos a dejar de pelear la batalla de ayer y comenzar a prepararse para la que viene.