La última actualización de ChatGPT Work llegó con una función que promete cambiar la forma en que muchos equipos operan: el modo Remote. Tal como muestra el divulgador Raúl Ordóñez en su video, ahora es posible controlar y supervisar desde un teléfono las tareas que la herramienta ejecuta en una computadora, incluso cuando el usuario no está frente a ella. La propuesta es clara: mayor flexibilidad para trabajos largos, procesos que requieren revisión continua y equipos colaborativos distribuidos.
Control remoto: una nueva capa de productividad
Con esta función es posible hacer seguimiento en tiempo real, inspeccionar acciones y dar nuevas instrucciones desde cualquier lugar. Para empresas que manejan tareas repetitivas o procesos batch, esto significa menos tiempo de espera y más agilidad en la supervisión. Ordóñez la describe como una de las novedades más significativas de esta actualización, especialmente útil en entornos profesionales y académicos. La posibilidad de dirigir un proceso sin estar sentado frente al escritorio abre la puerta a dinámicas laborales más flexibles, particularmente en operaciones que hoy dependen de la presencia física.
La contracara: datos inventados y sesgo de confirmación
Sin embargo, el mismo divulgador ha sido tajante sobre los riesgos de confiar ciegamente en ChatGPT. En una entrevista con Omicrono, Ordóñez advierte que el modelo puede inventar datos, citas o referencias "con absoluta convicción", e incluso cuando incluye una fuente, puede citarla mal o mezclar hechos verdaderos con detalles fabricados. También señala un sesgo de confirmación: ChatGPT tiende a reforzar la idea del usuario en lugar de rebatirla, y a usar un tono complaciente que puede invalidar análisis rigurosos. "Soy un copiloto. El que tiene la hora de vuelo, la experiencia, la conciencia y el pensamiento crítico eres tú", sostiene.
Esto es especialmente relevante cuando el control remoto permite delegar tareas con mayor autonomía. Si un proceso es supervisado desde el móvil, pero la información que genera la IA no es verificada, el error se propaga más rápido y a mayor escala. La función aumenta el alcance de la herramienta, pero también multiplica el impacto de sus alucinaciones.
El precedente de las transferencias de datos
El debate sobre privacidad no es nuevo. En abril de 2025, la Comisión de Protección de Datos de Irlanda (DPC) determinó que TikTok no cumplía con el RGPD en las transferencias de datos de usuarios del Espacio Económico Europeo hacia China por acceso remoto. La DPC ordenó suspender esas transferencias en un plazo de seis meses, aunque TikTok apela la decisión y el tribunal irlandés ha pausado temporalmente la medida. El caso, documentado en el comunicado de TikTok, demuestra que el acceso remoto a sistemas con datos de usuarios es un punto sensible para los reguladores, incluso en economías avanzadas.
Qué significa para América Latina
En la región, la adopción de herramientas como ChatGPT Work crece sin un marco regulatorio unificado. Países como Argentina, Brasil y Chile avanzan en normativas de protección de datos, pero la mayoría de las empresas aún no tiene protocolos claros para el uso de IA generativa. La función Remote, si no se implementa con controles, puede exponer información sensible de clientes, empleados o procesos internos a transferencias internacionales poco claras.
Para los equipos tecnológicos latinoamericanos, la recomendación es doble. Primero, definir políticas internas de uso: qué tareas se delegan, qué datos se cargan, y cuándo es obligatoria la verificación humana de resultados. Segundo, usar la función como una herramienta de supervisión, no de reemplazo del criterio. El modo Remote es útil para monitorear procesos, pero no para confiar en cada dato que produce el modelo sin contrastarlo.
ChatGPT Work ofrece una productividad real, pero su adopción responsable depende de que las organizaciones entiendan sus límites. Como advierte Ordóñez, la IA es un copiloto: el piloto sigue siendo el usuario. Y en un contexto donde la regulación local aún está en desarrollo, esa responsabilidad recae todavía más en las empresas que deciden integrar esta tecnología en sus operaciones diarias.