Negocios El dilema de la IA: cómo no parecerse a todos los demás
La IA facilita crear, pero también vuelve los productos genéricos. Figma propone usar la IA como 'material' editable y compartir reglas de equipo para no perder la identidad.
La inteligencia artificial generativa prometió democratizar la creación. Lo hizo, pero a un precio inesperado: la uniformidad. Cuando todos usan los mismos modelos y las mismas instrucciones, los resultados tienden a parecerse. Las empresas se enfrentan a un dilema existencial: o usan IA y se vuelven comodities, o se quedan atrás.
Un estudio de Figma de 2026 revela que más del 75% de los profesionales de producto sienten que la IA les permite hacer cosas que antes no podían. Sin embargo, la misma encuesta muestra una fractura: la colaboración se ha vuelto más difícil. "Los clientes nos dicen que la IA hizo el trabajo individual muy fácil, pero el trabajo en equipo prácticamente imposible", confesó Loredana Crisan, CDO de Figma, durante la conferencia Config 2026 celebrada en San Francisco. Dylan Field, CEO de la compañía, lo expresó con claridad: "La tecnología acelera a una velocidad sin precedentes, y ahora enfrentamos preguntas existenciales sobre el diseño y la creatividad".
El problema de la uniformidad
El diagnóstico tiene dos caras. Por un lado, la IA permite que cualquier persona genere código, diseño o contenido con facilidad. Eso es bueno para la productividad individual. Pero por otro lado, como la IA se entrena con datos pasados, sus resultados tienden a ser promedios, seguros, carentes de personalidad. Si todos los equipos le piden a la IA que termine el trabajo, el mercado se llena de productos que se ven y se sienten igual. La diferenciación se diluye.
A esto se suma un efecto colateral menos discutido: la fragmentación del equipo. Cada miembro usa su propia herramienta de IA a su ritmo, sin un estándar compartido. El resultado es que el trabajo individual avanza rápido, pero la coordinación se rompe. Los proyectos se estancan porque nadie tiene la misma visión. Las empresas que antes competían por ser únicas ahora corren el riesgo de ser solo una copia de la copia.
La propuesta de Figma: la IA como arcilla
Figma presentó en Config 2026 una idea que desafía la corriente dominante: no le pidas a la IA que termine el trabajo. Pídele que genere material en bruto, que tú luego ajustas. "La IA baja el piso de la creatividad, pero el techo lo suben los humanos", dijo Dylan Field. La metáfora es clara: la IA produce un bloque de arcilla; el equipo humano lo esculpe.
Para hacer esto posible, la compañía lanzó un entorno donde el diseño y el código conviven en el mismo lienzo. Los desarrolladores pueden tomar el código real de producción, verlo directamente en el canvas de diseño y ejecutarlo en paralelo. Se elimina la traducción manual que solía consumir horas y generaba desalineaciones. Animaciones, efectos visuales y texturas complejas, que antes requerían software especializado, ahora se editan en el mismo espacio, con controles manuales para afinar lo que la IA generó.
Pero el cambio más profundo es cultural. Figma propone que los equipos capturen sus propias reglas de estilo, prompts efectivos y decisiones de diseño en "agentes" compartidos. En lugar de que cada persona guarde su receta secreta, la organización entera puede acceder a un mismo conjunto de buenas prácticas. El conocimiento tácito se vuelve explícito y escalable. Así se evita la fragmentación: todos hablan el mismo idioma porque trabajan sobre las mismas bases.
Lo que esto significa para su negocio
El mensaje para los ejecutivos es claro: la ventaja competitiva no está en usar la IA más rápido, sino en desarrollar una "capa humana" que defina el estilo, las reglas y los matices de la compañía. Si su equipo deja que la IA decida el resultado final, terminará con un producto que podría haber salido de cualquier otra empresa. Si, en cambio, invierten en el proceso de edición, curaduría y estandarización de criterios, construirán una identidad que la competencia no podrá replicar fácilmente.
Figma no es la única empresa que piensa así, pero su enfoque de integrar código y diseño en un mismo espacio, y de compartir el "saber hacer" a través de agentes, ofrece una ruta concreta. La pregunta que todo líder debe hacerse no es si adoptar IA, sino si está construyendo un ecosistema que preserve la identidad de su marca mientras aprovecha la velocidad de la máquina. En un mundo donde la IA produce lo mismo para todos, la diferencia la hará lo que usted decida modificar.