Veinte ejecutivos C-level de fintech, retail y plataformas se reunieron en agosto en el Hotel Llao Llao, Bariloche, para dejar de lado las promesas y hablar de retorno medible. La cumbre, organizada por Conexa y Muttdata con respaldo de AWS, confirmó un giro: las grandes compañías latinoamericanas ya no buscan probar modelos generativos ni lanzar chatbots internos, sino integrar IA agéntica —sistemas que operan con autonomía, ejecutan tareas y conectan fuentes de datos para completar procesos— en operaciones críticas.
El denominador común fue la infraestructura de datos. Sin "cimientos de datos" —calidad, trazabilidad, control de accesos y capacidad de auditoría— la IA genera demostraciones llamativas, pero no se convierte en herramienta confiable para procesos críticos. Muttdata, empresa argentina, y Conexa coincidieron en que la fragmentación de fuentes, los sistemas heredados y la gobernanza débil son los verdaderos cuellos de botella.
Ese hallazgo coincide con la tesis de Enrique Dans: cuando los competidores pueden alquilar los mismos modelos de frontera, la ventaja sostenible no es el modelo —que es sustituible— sino la experiencia acumulada que la organización logra retener. Dans propone una "prueba de veteranía": si mañana cambias el modelo subyacente, ¿cuánto de lo que el sistema aprendió sobre tu negocio perdura? La respuesta define si estás alquilando inteligencia o construyendo capital propio.