Centros de datos comunitarios: la propuesta para devolver el control digital a la gente

En el podcast The Good Robot, Tara Merk plantea centros de datos de gestión local como alternativa al dominio de Big Tech, basándose en modelos cooperativos alemanes y enfatizando sostenibilidad y equidad digital.

Centros de datos comunitarios: la propuesta para devolver el control digital a la gente

El problema de la concentración del poder digital

En la mayoría de los países, la infraestructura que sostiene internet –servidores, cables y centros de datos– pertenece a unas pocas corporaciones globales. Esta concentración genera dos tensiones principales para la sociedad. Primero, la toma de decisiones se orienta al lucro, lo que a menudo desplaza la atención de necesidades locales como la conectividad en áreas rurales o la reducción de la huella ambiental. Segundo, la falta de control comunitario dificulta la defensa de la privacidad y la soberanía digital, pues los usuarios dependen de políticas establecidas en oficinas centrales lejanas.

En América Latina, la situación es similar: la mayoría de los centros de datos están bajo la égida de gigantes estadounidenses o europeos, y los debates sobre regulación aun son incipientes. Ante este escenario, surge la pregunta que plantea el último episodio de The Good Robot: ¿cómo pueden las comunidades reconquistar la infraestructura que hacen posible la vida cotidiana?

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Modelos alternativos presentados por Tara Merk

La investigadora Tara Merk, experta en infraestructura digital y sostenibilidad, sostiene que los centros de datos pueden gestionarse bajo esquemas cooperativos, donde la propiedad y la toma de decisiones recaen en la comunidad. Su argumento se apoya en dos ejemplos concretos:

  • Sector de energía renovable en Alemania: allí, cooperativas locales construyen y operan parques eólicos y solares, manteniendo los beneficios dentro de la región y garantizando que la producción responda a la demanda local. Merk señala que este modelo demuestra que la gestión colectiva no solo es viable, sino también eficaz para fomentar la transición verde.
  • Iniciativas de internet comunitario: en varios municipios europeos, grupos de vecinos han creado redes de fibra óptica gestionadas de forma cooperativa. Estas redes priorizan la cobertura universal y la asequibilidad, en contraste con los planes de precios y cobertura que dictan los operadores tradicionales.

Merk argumenta que trasladar estos principios al ámbito de los centros de datos permitiría diseñar infraestructuras con tres pilares claros: empoderamiento local, responsabilidad ambiental y gobernanza cooperativa. Un centro de datos comunitario, según la investigadora, operaría con fuentes de energía renovable, reduciría el consumo energético mediante diseños modulares y, sobre todo, estaría sujeto a la supervisión de sus usuarios, quienes decidirían sobre upgrades, políticas de privacidad y tarifas.

Implicaciones para los negocios latinoamericanos

Para los ejecutivos de la región, la propuesta de Merk no es una utopía, sino una oportunidad estratégica. Primero, la adopción de centros de datos locales puede reducir la dependencia de proveedores externos, lo que a su vez disminuye riesgos asociados a fluctuaciones de precios internacionales y a posibles interrupciones de servicio. Segundo, la inversión en infraestructuras sostenibles alinea a las empresas con las crecientes exigencias regulatorias y de los consumidores en materia de responsabilidad ambiental.

Además, la gobernanza cooperativa abre la puerta a modelos de negocio basados en membresías o cuotas, donde los usuarios pagan por servicios en lugar de adquirirlos bajo contratos rígidos. Este enfoque puede generar fuentes de ingresos recurrentes y fortalecer la lealtad del cliente, al mismo tiempo que democratiza el acceso a tecnologías avanzadas como la computación en la nube.

En términos de competitividad, las compañías que lideren iniciativas de centros de datos comunitarios podrán posicionarse como pioneras en digitalización responsable, un factor diferenciador frente a los gigantes tecnológicos. Asimismo, los gobiernos latinoamericanos podrían incentivar estos proyectos mediante subsidios a energías renovables y marcos legales que reconozcan la validez de estructuras cooperativas.

Conclusión: un nuevo paradigma para la infraestructura digital

El episodio de The Good Robot con Tara Merk plantea una visión clara: la infraestructura digital no tiene por qué quedar monopolizada por corporaciones multinacionales. Al basarse en experiencias exitosas de energía renovable y redes comunitarias, la propuesta muestra que es posible crear centros de datos que sirvan al bien público, reduzcan el impacto ambiental y devuelvan el control a los usuarios.

Para los líderes empresariales en América Latina, el mensaje es contundente. Adoptar modelos de gestión colectiva no solo responde a una demanda social creciente, sino que también abre rutas de innovación y resiliencia ante un entorno tecnológico volátil. La pregunta que deben plantearse es menos "si" pueden hacerlo, y más "cómo" pueden iniciar el proceso: identificar socios locales, explorar fuentes renovables y diseñar marcos de gobernanza que incluyan a todas las partes interesadas.

En última instancia, la transición hacia centros de datos comunitarios podría redefinir la manera en que la región se conecta, produciendo un internet más justo, sostenible y alineado con los intereses de sus ciudadanos y empresas.

Melina Rodríguez

Escrito por

Melina Rodríguez

Especialista Inteligencia Artificial

Arquitecta de profesión, estratega de IA por convicción. Máster en Gestión Urbana por la Universidad Politécnica de Cataluña y certificada en ISO 42001 — la norma internacional de gestión de inteligencia artificial. Co-fundadora de 3Dual Studio y consultora en Bewos, ha diseñado programas de alfabetización en IA para organizaciones públicas y privadas en América Latina.

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