IA hoy Casi 4 de cada 10 empleados seguirían usando IA aunque la empresa lo prohíba
Un estudio de Cybersecurity Cloud revela que el 37,8 % de los trabajadores que usan IA en sus tareas seguiría utilizándola pese a una prohibición, lo que plantea retos de control y cultura organizacional.
Casi el 38 % de los empleados que emplean IA en su rutina laboral declararon que continuarían haciéndolo aun si sus compañías impusieran una prohibición, según una encuesta realizada por la empresa de seguridad informática Cybersecurity Cloud. La investigación, que reunió a 360 trabajadores entre el 2 y el 4 de junio, muestra que la simple medida de “no permitir” ya no basta para frenar el uso de herramientas de IA en el entorno corporativo.
Cuando se les preguntó cómo actuarían ante una restricción oficial, el 19,2 % afirmó que seguiría usando la tecnología de manera personal, mientras que otro 18,6 % dijo que buscaría convencer a la alta dirección de que la IA es esencial para la eficiencia operativa. En contraste, el 41,1 % aceptaría dejar de utilizarla por respeto a las normas internas, y el 7,2 % consideró cambiar de empleo o buscar actividades secundarias que le permitieran mantener el acceso a la IA.
Otra dimensión relevante del estudio es la práctica de declarar el uso de IA a la empresa. Solo el 18,9 % de los encuestados informó haber registrado y compartido la totalidad de sus aplicaciones de IA con sus empleadores. Un 50,8 % señaló que sólo una parte de sus actividades con IA está documentada, ya sea la mitad o menos, lo que indica que gran parte del uso permanece fuera del radar de gestión.
Los autores del informe advierten que la creciente penetración de la IA está creando una brecha entre la realidad de la planta y las políticas corporativas. La dificultad de monitorear y validar cada interacción con modelos generativos o asistentes de código dificulta la aplicación de controles tradicionales. Además, la encuesta sugiere que la cultura de trabajo está cambiando: los profesionales perciben la IA como una herramienta de productividad que, si bien puede presentar riesgos, también les permite ser más competitivos.
Para los directivos, el hallazgo implica que la prohibición unilateral puede generar resistencia y potenciales salidas de talento, además de riesgos de uso oculto que expongan a la organización a vulnerabilidades de seguridad y cumplimiento normativo. La recomendación es desarrollar marcos de gobernanza que incluyan la visibilidad del uso de IA, protocolos de autorización claros y capacitación enfocada en los riesgos y beneficios. Un enfoque colaborativo, donde la empresa y los empleados definan conjuntamente los casos de uso permitidos, puede reducir la fricción y alinear los objetivos de productividad con la necesidad de proteger datos y sistemas.
En última instancia, la encuesta resalta que la gestión de la IA en el trabajo no será una cuestión de buenas o malas intenciones, sino de construir una infraestructura de control que reconozca la inevitabilidad de la tecnología y la integre de manera segura en los procesos diarios. Las organizaciones que anticipen esta transición y establezcan canales de comunicación y supervisión tendrán más posibilidades de aprovechar la IA sin sacrificar la seguridad y la cohesión interna.